POLÍTICA
04/02/2019 08:36 CET | Actualizado 27/03/2019 15:03 CET

El dentista solidario de Barcelona

Un proyecto pionero en el Estado ofrece servicios de odontología a los más desfavorecidos gracias a una cadena de favores

P. Pareja
Pacientes de la clínica solidaria 'Les 1001 Dents', la semana pasada en Barcelona.

A Teresa Toledo le han devuelto la sonrisa. O, como dice ella, le han dado el cielo. La pensión de 640 euros que recibe por una incapacidad total no le permitía arreglarse su oscura dentadura, que contaba hasta hace poco con varios dientes podridos. "Tenía todos los dientes negros y ni siquiera me atrevía a salir a la calle", explicaba con un nudo en la garganta la semana pasada en Barcelona.

"Mentalmente lo estaba pasando muy mal y en los servicios sociales me dijeron que mis dientes eran uno de mis principales problemas de autoestima", continuaba Toledo, de 51 años. "Había pedido varios presupuestos, pero los 18.000 euros que me reclamaban eran inasumibles". Y los años fueron pasando.

Una asistenta social le habló de la clínica dental Les 1001 Dents [Los 1001 dientes, en su traducción]. Un proyecto pionero en España que cuenta desde 2012 con dos vertientes, representadas por las dos puertas a las que se accede al local. A través de una se entra a una clínica dental convencional. Por la otra puerta, situada en la calle paralela, se accede a la clínica solidaria. Los pacientes de una clínica ayudan a financiar los tratamientos solidarios de la otra.

La diferencia de precios entre una puerta y la otra es notable. En la clínica solidaria, todas las visitas valen 10 euros. Por ese importe los pacientes reciben empastes o limpiezas dentales, unos servicios que en la otra puerta cuestan 65 y 40 euros respectivamente. Un implante que en la clínica convencional cuesta 800 euros, en la solidaria lo hacen por 200.

¿Dónde está el truco? En la solidaridad de los clientes, de la clínica y de un equipo de dentistas que atiende de manera desinteresada a las personas más desfavorecidas. En Les 1001 Dents trabajan 14 profesionales de la odontología. En la clínica solidaria trabajan dos personas y el resto son voluntarios. El 13% del dinero ingresado por los tratamientos convencionales se destina a los pacientes de la clínica solidaria, que acuden derivados por los servicios sociales. Los dentistas voluntarios tienen su trabajo o incluso sus propias clínicas, pero de manera periódica dedican unas horas al proyecto.

La llamada "cadena solidaria" no acaba ahí. Los pacientes que reciben el tratamiento a bajo coste deben devolver el favor mediante la cesión de sus horas a un banco del tiempo. No hay que pagar con dinero, sino echar una mano en lo que uno sepa. Un empresario de la construcción venido a menos durante la crisis acabó ayudando en tareas administrativas. Teresa Toledo se ha ofrecido para coser o lo que haga falta. Otros prestan su ayuda a entidades sociales de la ciudad.

"Con esta contrapartida motivamos a la gente a salir de su espacio de confort, a valorar lo que se les está ofreciendo", explica Christian Vargas, director de esta clínica, donde se han atendido a más de 3.500 pacientes desde 2012. "Es una manera de que estén activos y que sientan que se lo han ganado".

El proyecto de Ada Colau enfada a los dentistas

El anuncio de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de que el Ayuntamiento pondrá en marcha un dentista municipal a precios reducidos ha generado mucha controversia en el sector. El proyecto, que por ahora cuenta también con el apoyo de PSC, ERC y la CUP, podría aprobarse en marzo, dos meses antes de las elecciones municipales.

Tanto los rivales políticos como los profesionales han criticado a la alcaldesa y han afeado el "electoralismo" de la iniciativa. El Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya (COEC) mandó un comunicado 24 horas después del anuncio de Colau trasladando su "firme y total desacuerdo" con el proyecto. Consideran que no se les ha tenido en cuenta y que el Ayuntamiento está llevando a cabo "publicidad engañosa".

El proyecto, que todavía no se ha aprobado, pondría a disposición de unas 36.000 personas un servicio odontológico municipal con precios reducidos hasta en un 40%. La COEC, sin embargo, pone en duda que se pueda llegar a tanta gente y que la rebaja prometida sea tal.

Vargas, director de la clínica solidaria, cree que el plan de Colau es "poco sostenible" y también muestra algunos recelos. "Cualquier iniciativa es bienvenida, pero el dinero debería ir a programas de prevención y educación, que en otros países se ha demostrado que son efectivos". Según Vargas, el Ayuntamiento se equivoca en poner el foco en los "precios abusivos" de los dentistas y trata de desligar el colectivo de odontólogos del cliché de médico rico que tienen algunos. "La odontología está muy criminalizada cuando en realidad muchos odontólogos son mileuristas".

Según un estudio del Consistorio, el 12% de los barceloneses no acuden al dentista por motivos económicos. Fuentes del sector señalan que el 90% de los tratamientos relacionados con esta especialidad en España se realizan en centros privados. A pesar de la importancia que tienen los dientes para nuestro organismo –hablar, triturar y masticar alimentos– la Seguridad Social apenas cubre las visitas al dentista. Sólo se costea la extracción de dientes enfermos en adultos y las caries en menores de 14 años. Este límite de edad se extiende hasta los 17 en algunas Comunidades Autónomas.

P. Pareja
El dinero de los clientes permite sufragar tratamientos solidarios como el de Teresa Toledo.

Una clínica atípica

Situada en el barrio de Gràcia, en Les 1001 Dents se respira un ambiente distinto al de la mayoría de dentistas. La atmósfera es más relajada y jovial, incluso entre los odontólogos. Hay folletos de clases de yoga y las paredes están decoradas con fotos de proyectos solidarios de la entidad en otros países. El blanco impoluto que suelen vestir los dentistas se ha sustituido por unos trajes de color granate que recuerdan a monjes budistas. Un largo pasillo que recorre toda la estancia conecta las dos clínicas. A mano derecha, se reparten los distintos boxes donde se realizan las visitas.

Toni Vallès, 73 años, es uno de los usuarios de Les 1001 Dents. Él no recibe el tratamiento solidario, sino que su visita al dentista convencional ayuda a sufragar los otros tratamientos. "Uno tiene su sensibilidad, y cuando vi que el servicio era muy profesional y encima servía para ayudar no me lo pensé", sostenía este vecino del barrio. "Me miman y son profesionales".

Faltan unos minutos para que a Teresa Toledo le pongan un complicado implante, pero los habituales nervios son reemplazados por un efusivo entusiasmo. Tras 15 años sin ir al dentista, ha conseguido "una boca nueva" por unos 3.000 euros, que va pagando a plazos. Son 15.000 euros menos de lo que le pedían antes. "Con mucho esfuerzo y la ayuda de mi hijo esto lo puedo pagar. Sin esta oportunidad estaría encerrada en mi casa", afirma animada, incapaz de esconder su nueva sonrisa impoluta. "Me han devuelto las ganas de vivir".