POLÍTICA
11/02/2019 18:02 CET | Actualizado 11/02/2019 19:17 CET

48 horas que decidirán el futuro de España

El Gobierno, a la espera de la votación de los presupuestos y pensando en fecha para las elecciones

GTRES
Pedro Sánchez

Dos días que marcarán el futuro de Pedro Sánchez, del Gobierno socialista y del país. La política vuelve a tensionarse bajo los Pirineos y todos los escenarios están abiertos. Nadie sabe lo que puede suceder. Bienvenidos a 48 horas trepidantes, de infarto, de estrategias.

Todo empezó la semana pasada con la polémica figura del "relator". Entonces nadie en el Gobierno podía pensar que llevaría a este callejón casi sin salida y en el que cada día huele más a elecciones. Incluso ya no se habla de adelantar al superdomingo de mayo, sino de llamar a los españoles a las urnas el próximo 14 de abril (Domingo de Ramos y conmemoración de la proclamación de la II República).

Y todo dependerá de un factor: las enmiendas a la totalidad a los presupuestos generales del Estado. Un debate que se celebrará entre este martes y miércoles en el Congreso de los Diputados y que puede acabar con el fracaso del Gobierno y la devolución de las cuentas públicas a La Moncloa. Todos mirando al macrojuicio del procés que arranca este martes a poco más de un kilómetro de distancia, en el Tribunal Supremo.

El hundimiento de las cuentas sería todo un varapalo al Gobierno, y supondría evidenciar la debilidad parlamentaria, con el único apoyo de Unidos Podemos. En principio se unirán las fuerzas de la derecha y los independentistas para sacar adelante su veto a los PGE. Será en ese momento cuando el Ejecutivo decidirá si tiene sentido seguir adelante con su intención de llegar a junio de 2020. La previsión de la votación: miércoles al mediodía.

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Sánchez

Presión al independentismo: elecciones y fantasma de Vox

El pasado viernes saltaban por los aires las negociaciones entre La Moncloa y la Generalitat. La vicepresidenta, Carmen Calvo, lo anunciaba tras la reunión del Consejo de Ministros: los independentistas no aceptaban la propuesta enmarcada dentro de la Constitución española. Y todo se paralizaba con un mensaje de la 'número dos' de Sánchez que envió al grupo de Whatsapp que tiene junto a Pere Aragonés y Elsa Artadi.

Era un ultimátum al independentismo, que había sorprendido a los socialistas presentando enmiendas a la totalidad por parte de ERC y el PDeCAT en la Cámara Baja. Todavía, no obstante, hay tiempo para que se arrepientan y las retiren. Y ese lunes la amenaza ha sido más fuerte: Sánchez está dispuesto a que haya elecciones el próximo 14 de abril, según han avanzado fuentes del Gobierno a la Agencia Efe.

Esto supondría ir a las elecciones incluso antes del superdomingo del 26 de mayo, en el que se concentrarán las elecciones europeas, autonómicas y locales. Una cita en la que los barones socialistas quieren ir por libre y que no coincidan con las generales, pues entienden que les perjudicará que el debate se contamine con política nacional y el tema catalán.

Si Sánchez quiere ir al 14 de abril, tendría que convocar como muy tarde el próximo martes 19 de febrero. Curiosidades, o no, de la vida, ese día justo tiene previsto que llegue a las librerías su tomo de memorias: Manual de resistencia. Ya suena a argumentario y a relato para una campaña electoral. Y, es más, está previsto que este viernes el Consejo de Ministros apruebe la exhumación de Franco -una de las medidas estrella de este Ejecutivo-. ¿Otra medida pensada para luego pedir el voto? ¿Pistas falsas?

El baile de intereses

Al independentismo y al PP esa filtración del 14 de abril suena más bien a aumentar presión para que ERC y el PDeCAT apoyen las cuentas. Es decir, que estaríamos ante un baile de intereses. ¿Quién quiere ir ahora a las urnas? Los más ansiosos son los partidos de derechas, con PP, Ciudadanos y Vox sacando el domingo a miles de personas en el centro de Madrid para exigir elecciones ya.

Esa presión pasa a los independentistas, que ahora se preguntarán si les interesa una convocatoria en la que se podría reeditar el pacto andaluz de la derecha y la ultraderecha para llegar al poder. Todo ello con un bloque de izquierdas en el que Podemos está sufriendo mucho desgaste por su crisis interna y un PSOE azotado por las críticas en la gestión catalana. Pablo Iglesias ha dicho en Twitter que hay que ser "realista" ante la posibilidad de un adelanto electoral y ha defendido la necesidad de que tras esos hipotéticos comicios el PSOE vuelva a apostar por negociar la investidura con la mayoría que hizo posible la moción de censura.

La llegada de la derecha a la Moncloa tendría una primera medida: la aplicación inmediata del 155 en Cataluña, como han prometido PP, Cs y Vox. Eso sería un grave problema para el independentismo. Pero los soberanistas están tremendamente divididos y parece que algunos preferirían 'mano dura' para seguir viviendo de ese relato del Estado opresor.

Lo cierto es que si Sánchez no logra salvar la votación de este miércoles, tiene muy difícil gobernar con los actuales presupuestos y se tumbarían muchas de las medidas sociales que ha prometido a los españoles. Sólo él tiene la facultad constitucional de convocar comicios. Y sobre la mesa hay varias opciones: ese 14 de abril, hacer el superdomingo de mayo, aguantar hasta otoño o aplicarse ese propio manual de resistencia para llegar a base de decretos a junio de 2020.

¿Y a su partido qué le interesa? Su 'número dos' en Ferraz, Adriana Lastra, ha dicho este lunes que no barajan ninguna fecha y que nadie en la dirección del PSOE está hablando del 14 de abril porque todavía no dan por perdida la batalla de los presupuestos. Eso sí, todos reconocen que sin las cuentas, como recordó Carme Calvo, el tiempo se "acorta".

Estamos ante 48 horas decisivas para el futuro del país. Todo puede pasar. Spain is different. ¿O no tanto?

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