POLÍTICA
12/02/2019 11:05 CET | Actualizado 12/02/2019 11:05 CET

La reflexión de Gabilondo sobre el juicio del 'procés' que debería hacernos recapacitar a todos

"Nos ha convertido en expertos en derecho penal".

CADENASER
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"Es la hora de la justicia, respetémosla, pero no olvidemos que cuando finalice su trabajo el problema seguirá ahí, esperando a la política". El periodista Iñaki Gabilondo ha planteado —en su comentario Millones de expertos en Derecho Penalque el juicio por el 'procés' independentista en Cataluña, donde los 12 encausados se enfrentan a penas de entre 7 y 25 años por parte de la Fiscalía —aunque la petición de Vox llega a los 74 años—, "nos ha convertido a todos en expertos en derecho penal".

"No recuerdo otro caso similar", ha reflexionado Gabilondo, quien ha enfatizado que "sobre el salón de plenos del Tribunal Supremo se ha volcado en los últimos meses, semanas y días cuanto la parcialidad humana es capaz de acumular en un sentido o en otro para tirar de la toga de los siete magistrados que han de juzgar la causa del procés".

"Las posiciones de partidos, de medios y de ciudadanos no sólo están alineadas de forma cerrada en favor o en contra de los acusados sino que llegan hasta la calificación penal de los hechos que se juzgan y al tipo de sentencia que Justicia corresponde", ha opinado el periodista, quien cree que "en los próximos tres meses se examina el Supremo y no se dice, pero también es verdad, que se mide a sí mismo el temple y el sentido de la responsabilidad de nuestros políticos, de nuestros medios de comunicación y de todos nosotros, que sería de desear un ejercicio de contención general pero me temo que no ocurrirá".

"También me temo que aunque el juicio va a poder ser seguido por televisión desde el primero hasta el último minuto nada de lo que en él suceda modificará lo más mínimo las posturas predeterminadas por la más rigurosa incondicionalidad, ha sentenciado.

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Millones de expertos en Derecho Penal

Llegó el día del juicio rodeado de rayos y centellas. Sobre el salón de plenos del Tribunal Supremo se ha volcado en los últimos meses, semanas y días cuanto la parcialidad humana es capaz de acumular en un sentido o en otro para tirar de la toga de los siete magistrados que han de juzgar la causa del procés. La expectación es máxima, pero a diferencia de otros juicios acontecimiento, como el del 11M, por ejemplo, las posiciones de partidos, de medios y de ciudadanos no sólo están alineadas de forma cerrada en favor o en contra de los acusados sino que llegan hasta la calificación penal de los hechos que se juzgan y al tipo de sentencia que Justicia corresponde.

No recuerdo otro caso similar. Quiero decir que, además de saber por anticipado que los acusados son culpables o inocentes, nos hemos convertido todos en expertos en derecho penal en cualquier reunión, foro, tertulia periodística, chat, tuit o similar se califican los hechos a juzgar con una soltura técnica sorprendente. No solo los especialistas, también el público en general: hubo rebelión, no la hubo, se afirma, sedición, conspiración para la sedición, desobediencia, nada.

Es inútil recordar que hasta que las acusaciones no se sustancien y se den por probadas ante el tribunal estamos ante un folio en blanco. Se dice, con razón, que los próximos tres meses se examina el Supremo y no se dice, pero también es verdad, que se mide a sí mismo el temple y el sentido de la responsabilidad de nuestros políticos, de nuestros medios de comunicación y de todos nosotros, que sería de desear un ejercicio de contención general pero me temo que no ocurrirá. Como también me temo que aunque el juicio va a poder ser seguido por televisión desde el primero hasta el último minuto nada de lo que en él suceda modificará lo más mínimo las posturas predeterminadas por la más rigurosa incondicionalidad. Ya lo dijo Einstein: "Es más fácil desintegrar un átomo que desintegrar un prejuicio". Es la hora de la justicia, respetémosla, pero no olvidemos que cuando finalice su trabajo el problema seguirá ahí, esperando a la política.

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