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12/02/2019 07:11 CET | Actualizado 12/02/2019 07:13 CET

Ocho historias de personas que odiaban tanto su trabajo que enfermaron

Muchos afirman sufrir insomnio, dolores, enfermedades y cambios de humor.

sorbetto via Getty Images

Cuando odias tu trabajo, puedes sufrir terribles consecuencias en tu organismo. Muchas personas afirman sufrir insomnio, dolores, enfermedades y cambios de humor. A continuación puedes leer algunas de las experiencias narradas por lectores del HuffPost para que sirvan como advertencia.

Continuas migrañas

"Sufrí migrañas debilitantes durante tres días debido al ambiente de trabajo tóxico en el que me encontraba. Tuve que pasar dos semanas de vacaciones (descansando también del estrés de planificar mi boda) sin una sola migraña para darme cuenta de la causa. Dejé mi trabajo en junio y ahora puedo contar con los dedos de una mano las migrañas que he tenido desde entonces, y antes de dejar mi trabajo sufría una media de una migraña semanal". —Niki, antigua jefa del servicio de atención al cliente en devoluciones y reembolsos.

Urticarias por miedo a su jefa

"Me encantaba mi trabajo, pero odiaba cada día por culpa de mi supervisora. Enfermaba físicamente al saber que andaba cerca. Sus correos me provocaban ansiedad grave y urticaria. Si solicitaba que nos reuniéramos, yo sufría ataques de estrés y sudores fríos. No dormía porque estaba siempre preocupada por mi trabajo y enfermaba con facilidad. Terminé en la UCI con 36 años por un caso grave de ansiedad inducida por el trabajo. Huí del problema. Ahora me encuentro 100 veces mejor, más feliz y puedo aportar más a mi familia". —Joan, pseudónimo de una antigua funcionaria.

Mal olor de pies inducido por el trabajo

"Es un problema pequeño, pero curioso. Me trasladaron al programa de formación para ventas cuando eliminaron mi anterior puesto de trabajo. Odiaba el programa. A las dos semanas, me di cuenta de que me olían mucho los pies. Cuando lo dejé, seis semanas después, mi olor de pies había desaparecido. Ahora reconozco la hora de dejar un trabajo cuando me empiezan a oler mal los pies". —Nicole, formación para ventas en la industria del embalaje.

(Según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, el mal olor de pies es un síntoma real).

Bruxismo

"Aunque tengo una enfermedad crónica, siempre me ha permitido trabajar. Sin embargo, después de un año en un ambiente tóxico, mis síntomas de bruxismo empeoraron. No era capaz de rendir. Empeoró mi depresión y empecé a apretar y a frotar demasiado los dientes. Fue una época horrible". —Britt Marie, antigua analista hipotecaria.

Infertilidad por estrés

"Durante años no pude quedarme embarazada por mi antiguo trabajo tóxico. No funcionaba ni la fecundación in vitro. Al primer intento en un trabajo nuevo fue estupendo, me quedé embarazada. Ahora mi hijo tiene 5 años". —Megan, directora de contabilidad en una empresa de marketing.

(Un estudio de 2018 detectó una relación entre la reducción del estrés y el aumento de la tasa de fecundación).

Dolores y salud mental decadente

"Me dolía el cuerpo entero. Mi salud mental empeoró mucho. Recuerdo estar de vacaciones tan preocupada por el trabajo que estaba pendiente del teléfono en vez de disfrutar del tiempo con mi familia. Los lugares de trabajo tóxicos pueden destrozar la vida personal de la gente". —Emily, vendedora en la industria educativa.

Autoestima tambaleante

"La sensación de no valer nada. Sufro este problema todos los días y llevo un tiempo buscando otro trabajo. El problema es que nadie me quiere contratar y eso me hace sentir peor cuando el único trabajo que tengo me hace sentirme tremendamente prescindible e inútil". Steve, empleado en una compañía telefónica.

Pérdida de pelo

"Desde que me jubilé hace más de un año y medio, me ha vuelto a crecer el pelo y tengo más volumen. Ahora también disfruto de los domingos, mientras que antes me deprimía al pensar que al día siguiente tocaba trabajar". —Toni, antiguo funcionario en Australia.

Cómo lidiar con estos problemas

Deja de lado los pensamientos negativos: los lugares de trabajo disfuncionales merman tu confianza y te hacen perder de vista tu valía. Tal y como advierte Alicia Green, de Ask a Manager: "Algunas prácticas que antes te habrían horrorizado ahora pueden empezar a resultarte normales". En un trabajo tóxico, tu mente puede contarte cuentos falsos que no sirven de ayuda. Haz caso de tus emociones y acepta que los síntomas físicos que padeces pueden estar causados por el estrés. Acepta que tu valía no está ligada a ningún empleo.

Aférrate a lo que puedas. Si tu superior es una persona razonable, coméntale tu problema. Quizás sea capaz de lidiar con el problema de raíz o realizar algún ajuste. También puedes utilizar el tiempo que no pasas en el trabajo para adquirir nuevas aptitudes profesionales que puedan mejorar tu currículum, tal y como recomienda la Harvard Business Review.

Sigue adelante. No caigas en la trampa de pensar que aguantar en un mal trabajo será bueno para tu carrera.

Según Jeffrey Pfeffer, autor de la obra Dying for a Paycheck, los jefes tóxicos a menudo juegan con el ego de sus empleados para que no se vayan. Un trabajador "no quiere admitir que ha cometido un error en un trabajo que ha aceptado, o su superior le ha dicho: 'Si te vas, es que no vales suficiente para el trabajo". Utiliza la urgencia de tu situación como el impulso que necesitas para salir pese a lo que diga un jefe tóxico. Al final, el mejor antídoto para un trabajo tóxico suele ser dejarlo.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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