POLÍTICA
17/02/2019 22:05 CET | Actualizado 17/02/2019 22:05 CET

La legislatura trituradora

Todo en lo que fuimos neófitos durante la XII Legislatura

EL HUFFPOST
Sánchez y Rajoy

Se acabó. Los españoles tienen que ir a votar el próximo 28 de abril. Es la cuarta legislatura más corta de la democracia. Pero ha sido una de las más convulsas y han pasado cosas que nunca habíamos vivido. Una auténtica trituradora de políticos y líderes, un ansioso ensayo de pactos y rupturas. España se convirtió en un Borgen evolucionado, hipervitaminado, pero sin la calma danesa y con esa dosis barroca y dramática que ya pespuntaba nuestro Siglo de Oro.

La XII legislatura arrancaba con las elecciones del 26 de junio. Unos comicios históricos porque por primera vez que se tenían que repetir al no lograr nadie la investidura tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015 -las primeras en la que entraron Podemos y Ciudadanos en el Congreso-. Pero aquella mezcla de vieja y joven política no cuajó, fue un auténtico fracaso de los partidos.

Y en junio volvían los españolitos de a pie a las urnas. Dejando el siguiente resultado en escaños: PP (134), PSOE (84), Unidos Podemos (67), Ciudadanos (32), ERC (9), PDeCAT (8), PNV (5), Compromís (4), UPN (2), EH Bildu (2), Coalición Canaria (1), Nueva Canarias (1) y Foro (1). Aritmética on fire.

Todas estas lecciones hemos aprendido y vivido en estos dos dos años y nueve meses:

Rajoy no era eterno

Sí, sí, esta legislatura arrancaba con un Mariano Rajoy como ganador en las elecciones, habiendo sumado más escaños que en 2015 y saliendo victorioso de su arriesgada apuesta de no presentarse en la primera investidura. Además, logró quebrar al PSOE para que se abstuviera finalmente. Montó un Gobierno en el que repartió el poder entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal -pensando en su sucesión- y prometió diálogo (convirtiéndose principalmente en un baile a dos con Ciudadanos). Tenía a su alcance su sueño de ser como Angela Merkel un presidente que durara varias legislaturas (se veía hasta 2020, superando en años en Moncloa a su archienemigo interno José María Aznar).

Pero llegó una sentencia de Gürtel y una moción que nadie esperaba. Y en apenas un mes Rajoy dejó de ser el político con piel de cocodrilo, resistente a todo, el dirigente que había durado más tiempo en el Ejecutivo central desde la muerte de Franco y abandonó la política. Hoy es registrador de la propiedad en Madrid y confiesa en público y en privado que no echa nada de menos a los periodistas.

El fracaso del 1-O y la DUI

Sin duda, en esta legislatura se produjo uno de los grandes fracasos para la política y la convivencia española: el referéndum ilegal del 1 de octubre en Cataluña y la declaración unilateral de independencia (DUI) en el Parlament. Son días que todos querrían olvidar, con unos políticos catalanes obviando todas las normas e ignorando la Constitución, y con un inmovilista Gobierno central que tuvo que mandar barcos llenos de agentes de seguridad para intentar frenar la votación (con durísimas imágenes de cargas). Todo un fracaso como país, que dio la vuelta al mundo y que tuvo sin dormir a millones de españoles. Y que supuso el encarcelamiento de los líderes independentistas (ahora doce de ellos se sientan en el banquillo de los acusados en el Tribunal Supremo) y con otros dirigentes huyendo al extranjero (Carles Puigdemont, Toni Comín, Marta Rovira, Anna Gabriel, Lluis Puig...). Lo más doloroso: la ruptura de la convivencia en esta autonomía.

El artículo 155 existe

Muchos critican que la Constitución es un texto viejo, pero hasta esta legislatura no habíamos visto ejecutarse un artículo: el 155. La primera vez que se intervino una autonomía y que el Gobierno de Rajoy lo aplicó junto al apoyo de PSOE y Ciudadanos, para cesar a los miembros del Govern y convocar elecciones anticipadas en Cataluña. Este primer experimento duró hasta junio de este año desde octubre de 2017, casualidades de la vida se levantó media hora después de que Pedro Sánchez tomara posesión. Y en mitad de ello apareció Quim Torra como nuevo presidente de la Generalitat después de los comicios de diciembre. Eso sí, no será la primera y última vez que se pueda hacer efectivo, Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos) han prometido aplicarlo si logran la victoria en las elecciones de abril.

El otro 1-O y la resistencia de Sánchez

Pues en estos menos tres años de legislatura vivimos otro de los momentos más impactantes de la política española: el 1-O de 2016, el famoso Comité Federal del PSOE. Nunca se había visto 'matar' al líder de un gran partido en directo como sucedió entonces con Pedro Sánchez. A muchos en el PSOE se les caen todavía las lágrimas recordando aquel día, y dicen que nadie sabrá contar realmente lo que allí sucedió. Gritos, insultos, votaciones en urnas tras una cortina, llantos, empujones. Encerrados en la calle Ferraz, con todos los medios nacionales y muchos internacionales informando. Lo que nadie podía imaginar es que Sánchez luego reaparecería, consagraría su mito de ave fénix y vencería contra todo pronóstico unas primarias frente a la todopoderosa Susana Díaz, que hoy ha perdido también la Junta de Andalucía.

La primera moción de censura

Esta legislatura también ha vivido la primera moción de censura fructífera de nuestra historia democrática. Todo a raíz de una sentencia histórica sobre el caso Gürtel, que condenaba al PP en tanto partícipe a título lucrativo y daba por probada la existencia de una caja B en el partido desde 1989.

Y por primera vez cayó un presidente en una moción. En la historia política de España quedarán las imágenes de Mariano Rajoy saliendo de un restaurante en el centro de Madrid -después de haber comido y bebido junto a otros políticos populares una botella de whisky- mientras en el Congreso se debatía la moción. Sánchez le quitaría en junio del pasado año el título del mayor superviviente de España y se convertía en el primer presidente que no era diputado y que no tenía el grupo mayoritario en la Cámara Baja. La intención del socialista era aguantar hasta 2020, pero todo se ha visto frustrado por el voto en contra a sus presupuestos de la derecha y de los independentistas. Además, ha fracaso su intento de diálogo con la Generalitat, que sigue exigiendo el derecho de autodeterminación.

Lo que sí hemos visto por primera vez es la colaboración del PSOE en el Gobierno con el apoyo de Unidos Podemos desde el Parlamento. Esta opción fue rechazada al inicio por los barones socialistas, pero luego Sánchez la pudo aplicar una vez ganó las primarias y la moción. Es el ensayo de un futuro Gobierno, ya que los morados han dicho que si hay posibilidad ellos quieren ya pisar La Moncloa.

Y de la moción surgió también el Gobierno con más ministras de nuestra historia, con mayoría femenina por primera vez. Esta legislatura también ha sido la de la revolución del 8-M.

La extrema derecha ya está aquí

En los últimos meses de esta legislatura hemos visto la irrupción del fenómeno de la ultraderecha en nuestro país, con el rostro de Santiago Abascal y el partido de Vox. España parecía un oasis frente a esta amenaza que recorre toda Europa y parte del mundo, pero por primera vez han entrado en un Parlamento autonómico (en Andalucía). Y con 12 escaños. Todas las encuestas dan por hecho una representación de este partido a partir del 28 de abril en el Congreso de los Diputados, y nadie sabe qué techo puede tener. Lo que sí ya se ha ido conociendo es parte de su programación: intervención de Cataluña, desaparición de las autonomías, derogación de leyes contra la violencia de género y LGTBI, devolución de inmigrantes sin papeles... Asimismo, se ha comprobado como PP y Cs han pactado a tres en el sur, una fórmula que se puede exportar al resto de España a partir del 28-A.

Los políticos que no resistieron

Además de Rajoy, sus dos personas de máxima confianza (y que esperaban llegar a La Moncloa en 2020) han visto caer sus sueños: Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. Las dos perdieron en las primarias frente a Pablo Casado (la primera está ahora en el Consejo de Estado y la segunda ha vuelto a la Abogacía del Estado).

Además, algunos de los mediáticos ministros fichados por Sánchez apenas aguantaron en el Ejecutivo, como fue el caso de Màxim Huerta (Cultura) y Carmen Montón (Sanidad). Y es que esta legislatura ha sido la de los casos de estudios y másters falsos o regalados. ¡Que se lo digan a Cristina Cifuentes! A punto estuvo de ser imputado Pablo Casado. Y muchos borraron de sus currículums títulos rápidamente.

Esta había sido llamada la legislatura del diálogo, en la que se debían probar el diálogo frente a la diabólica aritmética, y hasta dos presidente hemos tenido. Señoras y señores, adiós a la legislatura trituradora. ¿Qué nos deparará el futuro?