INTERNACIONAL
21/02/2019 13:13 CET | Actualizado 21/02/2019 14:29 CET

¿Quién es Greta Thunberg, la joven que saca los colores a las élites por no cuidar el clima?

Ojo: solo tiene 16 años y ha conseguido que miles de personas por todo el mundo se sumen a su objetivo.

AFP
Greta Thunberg

Hubo un día en el que Greta decidió que ya era hora de que se escuchara su voz y se puso manos a la obra para que la acción que estaba decidida a emprender, no fuera una iniciativa sin más. Motivada por sus ideales y valores, el verano pasado comenzó a instalarse viernes sí y viernes también delante del Parlamento en Estocolmo para pedir a los diputados que actuaran contra el cambio climático. Ahora, meses después, esta joven no está sola: de Sídney a Bruselas, de Berlín a La Haya o a Londres, miles de jóvenes se han sumado a su iniciativa, desfilando en las calles con eslóganes como "salvar nuestro futuro".

Esta joven tiene 16 años, se llama Greta Thunberg y las élites tiemblan cuando aparece, porque no tiene ningún problema en sacarles los colores a la hora de hablar de lo (poco) que hacen en materia medioambiental.

REUTERS
Greta este jueves en Bruselas.

Con frases como "nuestra casa se quema" o "quiero que empiecen a tener pánico", la carismática joven sueca, que este jueves ha viajado hasta Bruselas e irá a París el viernes, "ha llegado al corazón de la gente porque lo cuenta con mucha integridad", estima Karen O'Brien, socióloga de la Universidad de Oslo, especializada en cuestiones relacionadas con el cambio climático.

Ha llegado al corazón de la gente porque lo cuenta con mucha integridad

"A veces, una única persona valiente puede ser la chispa que enciende el fuego que estaba esperando prenderse", dice a la agencia AFP. Una cierta "inacción" mundial ha hecho que la iniciativa de Greta Thunberg se haya hecho oír, según ella.

De ella llama la atención prácticamente todo: tiene una marcada personalidad que le permite expresarse con una llamativa ironía, es directa y usa con maestría el sarcasmo. Y eso pese a que su popularidad ha sido muy de golpe, convirtiéndose en un rostro más que conocido de un día para otro. De hecho, los últimos seis meses han sido, en sus palabras, "un extraño contraste"; se ha visto obligada a hablar, y mucho, algo a lo cual no está acostumbrada.

Toda mi vida había sido invisible, la niña invisible al fondo que no dice nada

"Toda mi vida había sido invisible, la niña invisible al fondo que no dice nada", ha asegurado. "De un día para otro, la gente me escucha. Es un contraste extraño. Es difícil". A ello se le suma el hecho de que con sólo 11 años cayó en una profunda depresión, que empezó a superar gracias a que, precisamente, se sintió escuchada. Fueron sus padres los que la ayudaron a salir de tan compleja crisis: les animó a dejar de comer carne, después a volverse veganos. Hicieron las dos cosas, aunque Greta sabe que su madre, Malena Ernman, sigue comiendo queso a escondidas: "Por la noche, para que yo no lo vea".

Es la mayor de dos hijas y creció en Estocolmo. Estudió piano, ballet y teatro. Su pasión por el medio ambiente nació a raíz de ver documentales sobre el deshielo del Ártico y el futuro de los osos polares y sobre los mamíferos marinos repletos de plástico. "Me afectó sobremanera. Comencé a pensar en eso todo el tiempo y me puse muy triste", comentó. "Esas imágenes se quedaron grabadas en mi mente".

Y así nació un movimiento "sin precedentes", que destaca además porque lo impulsa ella junto a no sólo estudiantes, sino también menores. Esto "nos molesta, a nosotros, los adultos", según asegura a la agencia AFP Sylvain Wagnon, especialista en historia de la educación en la Universidad de Montpellier. Se tendrá sin embargo que esperar a ver la envergadura de la "huelga mundial" del 15 de marzo, y observar "cómo van a actuar los países". "Hay una tendencia a decir: volved a casa, sois niños", añade, en alusión a algunas reacciones "paternalistas".

Un movimiento que no para de crecer

En Alemania, donde las manifestaciones reúnen cada semana a más 15.000 estudiantes de decenas de ciudades, muchos critican que las protestas se lleven a cabo durante las horas lectivas.

En la primera gran movilización en Reino Unido la semana pasada, los servicios de la primera ministra británica, Theresa May, lamentó que los jóvenes perdieran "horas de clase".

A lo que Greta Thunberg respondió: "Las políticas, por su inacción, perdieron 30 años, es un poco peor", dijo en Twitter. "¿Por qué tendríamos que estudiar para un futuro que pronto no existirá y si nadie hace nada para salvarlo?", insiste en un video en el que hace un llamado a sumarse a su movimiento 'Fridays for future' ('Viernes para el futuro').

"Seguiremos haciendo huelga hasta que nuestras voces sean oídas y tengan un efecto", ha dicho por su parte Holly Gilligrand, de 13 años, uno de los rostros del movimiento en Escocia.

A pesar de las críticas, esta iniciativa de los jóvenes también ha recibido muchos apoyos, especialmente del mundo científico y climático.

Para algunos activistas ecologistas, se trata de una nueva posibilidad para ejercer una presión más fuerte contra los gobiernos, cuyos compromisos son insuficientes para respetar los objetivos de Acuerdo de París de limitar el calentamiento del planeta a +2°C respecto a la era preindustrial.

"Pero esta esperanza depende de la capacidad de todo el mundo para seguir la vía abierta por estos jóvenes", comenta Bill McKibben, cofundador de la oenegé 350.org. "No basta con mirarlos con admiración, porque estos jóvenes no tienen el poder de hacer que los cambios se produzcan. Nos toca a nosotros apoyarlos, y rápido".

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