POLÍTICA
22/02/2019 11:29 CET | Actualizado 22/02/2019 11:29 CET

El descarnado recado de Àngels Barceló a la Iglesia católica en plena cumbre sobre las violaciones a menores

"Eso que lo hagan en sus púlpitos".

GTRES
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La periodista Àngels Barceló ha lanzado un recado a la Iglesia católica —en su comentario No sirve solo pedir perdón, en la Cadena Ser—, en plena cumbre sobre abusos dentro de la institución: "No sirve solo pedir perdón, eso que lo hagan en sus púlpitos, deben responder ante la justicia como cualquier otro individuo que forma parte de la sociedad a la que ellos también pertenecen", ha exigido.

Barceló, quien ha reconocido que la cumbre "está sirviendo para que mucha gente abra los ojos", ha resaltado el tremendo esfuerzo de las víctimas que "cuentan su sufrimiento", pero también cómo la Iglesia intentó silenciarlos.

"De la cumbre de Roma debe salir un compromiso firme de la Iglesia para revisar su pasado, para obligar a las diócesis que se resisten a hacer su trabajo a investigar, a denunciar, a acompañar y a escuchar a las víctimas", ha argumentado Barceló, antes de sentenciar: "Y que los abusadores rindan cuentas ante la justicia ordinaria, la que juzga y condena este tipo de crímenes".

Pincha aquí para escuchar el comentario de Barceló en la web de la Cadena Ser

No sirve solo pedir perdón

No sabemos qué conclusiones saldrán de la cumbre sobre abusos dentro de la Iglesia, que ha empezado hoy en Roma. Pero, de momento, está sirviendo para que mucha gente abra los ojos. Los testimonios de las víctimas, que haciendo un enorme esfuerzo, cuentan su sufrimiento, los abusos, las violaciones pero también cómo la Iglesia intentó silenciarlos, cómo protegió siempre a los abusadores. Hemos oído solo a unos cuantos, desconocemos la verdadera dimensión de este drama, que, en nuestro caso, la Iglesia española ha ignorado voluntariamente, cuando no protegiendo a los curas acusados. Algo que no han hecho Iglesias de otros países.

Solo en los últimos días ha hecho algún movimiento para aparentar que llegaba a Roma con los deberes hechos, pero no se deduce, de su actitud hasta ahora, ninguna voluntad ni de reconocimiento, ni de condena, ni de reparación a las víctimas. Cada historia es un horror. El sufrimiento de la víctima por el abuso y, sobre todo, la soledad en la que se han sentido durante tanto tiempo, primero sintiéndose culpables, sin querer compartir lo que pasaba, y el que se atrevía a dar el paso la incredulidad o el chantaje como respuesta.

De la cumbre de Roma debe salir un compromiso firme de la Iglesia para revisar su pasado, para obligar a las diócesis que se resisten a hacer su trabajo, a investigar, a denunciar, a acompañar y escuchar a las víctimas. Saber toda la verdad, y que las víctimas que todavía guardan silencio se sientan tan arropadas, tan comprendidas que hablen y cuenten y denuncien. Y que los abusadores rindan cuentas ante la justicia ordinaria, la que juzga y condena este tipo de crímenes. No sirve solo pedir perdón, eso que lo hagan en sus púlpitos, deben responder ante la justicia como cualquier otro individuo que forma parte de la sociedad a la que ellos también pertenecen. Si no es así no habrá servido de nada.