INTERNACIONAL
05/03/2019 23:11 CET | Actualizado 06/03/2019 12:10 CET

La conciliación no existe, son las madres

Los permisos de paternidad todavía son inexistentes en algunos países europeos y, aunque no lo parezca, España está por encima de la media.

Es un ejemplo tan ficticio como posible: Pedro estudió bachillerato de ciencias, se licenció en la universidad antes de cumplir los veinticinco años y ahora es jefe de servicio de neurología en un hospital puntero en investigación.

Sofía apostó por el bachillerato técnico, tuvo calificaciones brillantes en la universidad y pronto comenzó a dirigir un gran equipo en un estudio de arquitectura. A punto de cumplir cuarenta años ha renunciado a su carrera para cuidar a su hija de siete.

Sofía no está sola, no es la excepción: es la regla. El 56% de las mujeres renuncia a su carrera profesional por ser madre frente al 6% de los hombres. Lo dicen los datos del informe Somos Equipo del Club de Malasmadres. Su fundadora, Laura Baena, que lleva años trabajando para visibilizar el problema, tiene claro que todavía estamos lejos de la "conciliación real" y que cambiar esta tendencia debería ser una prioridad en la agenda de gobiernos, instituciones y empresas.

Toda ayuda es poca y para que sean tanto las mujeres como los hombres los que se ocupen de la educación de sus hijos, sin que uno de ellos (a día de hoy las mujeres) cargue con la mayor parte del trabajo, el debate está en torno a los permisos de paternidad. En la mayoría de países europeos son demasiado cortos—o inexistentes—, no están bien remunerados o no son intransferibles. Esto hace que al final sean las mujeres quienes se quedan en casa cuidando a sus hijos, y no puedan volver a incorporarse al mercado laboral.

Conscientes de que es necesario actual más pronto que tarde, el Parlamento Europeo ha acordado una directiva que busca propiciar la conciliación y que la mujer no abandone su vida profesional. Para ello han acordado, entre otras cosas, diez días de permiso parental remunerado al mismo nivel que una baja por enfermedad y dos meses de permiso parental pagado no transferible que el padre podrá cogerse en el momento que lo desee hasta que su hijo cumpla 12 años.

"Es un paso adelante básico para la igualdad", explica la eurodiputada socialista Iratxe García a El HuffPost. La realidad es que esta directiva partía de otra más ambiciosa, en la que se contemplaban cuatro semanas intransferibles para madre y padre, aunque la política valora haber conseguido cerrar este acuerdo "antes de terminar la legislatura".

Esta directiva es una normativa "a mayores" de la legislación de cada estado miembro, e independientemente de las condiciones en cada país, los progenitores pueden acogerse a ella. "Pretendemos aprobarla antes de que termine marzo, y dar un plazo para adaptarse, pero lo tienen que hacer", comenta García. Los permisos no están remunerados al 100%, pero la socialista señala que al estar pagados como una baja médica, en países como España se alcanza prácticamente la remuneración total.

Para la eurodiputada que Europa se ponga las pilas para luchar por la igualdad es fundamental. "El compromiso de las instituciones es muy fuerte porque la maternidad es todavía un hándicap. Solo igualando las condiciones entre hombres y mujeres conseguiremos frenar esta discriminación", sentencia.

Involucrar a los padres de forma activa en los cuidados de los hijos es básico para avanzar. "Si las medidas o permisos que se plantean para fomentar la conciliación no están pensadas para apoyar la corresponsabilidad y, por tanto, implicar al hombre en las obligaciones doméstico familiares igual que lo hace la mujer, no servirán de nada porque seguiremos perpetuando los roles tradicionales de género, en los que la mujer es la cuidadora principal y el hombre el responsable de mantener su carrera profesional", explica Laura Baena, de Malasmadres, a El HuffPost.

Las madres disfrutan en España de una baja de maternidad de 16 semanas: seis obligatorias y diez voluntarias, y los padres, desde julio de 2018, de cinco semanas. Ambas remuneradas al 100%. Y el año pasado no solo se amplió el permiso paternidad, sino que por primera vez las peticiones superaron a los de maternidad. Pero el dato tiene truco: se explica porque son más los hombres que están dados de alta en la Seguridad Social. En los seis primeros meses de 2018 la Seguridad Social gestionó alrededor de 300 solicitudes más en el caso de los padres. Además, hace apenas unos días, lo que tardaba una década en conseguirse se lograba en ocho meses de Gobierno: el ejecutivo de Pedro Sánchez aprobó por decreto ley la ampliación del permiso a ocho semanas en 2019, a 12 en 2020 y a 16 en 2021, lo que supondrá la equiparación para ambos progenitores.

El hecho de que los permisos en España estén completamente remunerados marca una diferencia con la tendencia europea, ya que en la mayoría de países ambos progenitores están obligados a renunciar a parte de su salario, aunque bien es cierto que en algunos como Suecia sobrepasan el año completo a compartir entre madre y padre.

Para Baena, que los permisos de los padres no se paguen en su totalidad da más motivos para que los hombres los rechacen. "Por tanto, seguirá siendo la mujer la que permanezca en el hogar aprendiendo y ejerciendo el rol de cuidadora principal que se le ha asignado socialmente", insiste.

Aunque en España algunas de las medidas propuestas por el Parlamento Europeo no tendrán un gran impacto ya que son similares a lo que se está haciendo hoy en día, repercutirá positivamente en países en los que los permisos de paternidad intransferibles están mal pagados o directamente no existen.

En Croacia y Eslovaquia los padres no tienen ningún día tras el nacimiento de sus hijos, en Malta es tan solo uno, en los Países Bajos dos y en Italia cuatro. Otros estados como Irlanda o Reino Unido ofrecen dos semanas, pero con baja compensación económica.

Permisos de paternidad pagados e intransferibles en la Unión Europea

El admirado modelo sueco

Una de las frases repetidas hasta la saciedad en conversaciones, charlas o debates es que Suecia es el mejor país del mundo para tener hijos. ¿Es así? Con los datos en la mano, quizás no sea perfecto, pero es el que más se acerca. Para empezar, los suecos cuentan con un permiso de 480 días para repartir entre padre y madre, con tres meses intransferibles para cada uno. Eso sí, no reciben el 100% de su salario. Los primeros 390 días se paga el 80% del salario, y los 90 días restantes una cuota fija para todos los padres, incluidos los que están en desempleo. Los progenitores suecos pueden utilizar su permiso hasta que su hijo cumpla ocho años y también disponen de una paga adicional hasta que cumpla 16 años.

Salomé Leal es argentina y vive en Södertälje, una pequeña ciudad a 30 minutos de Estocolmo y reconoce que en el país escandinavo es "fácil ser madre", y que ambos progenitores "se encargan por igual de los hijos porque gozan de los mismos beneficios". Destaca que es un país construido para los niños, desde la inclusividad en el transporte público hasta la accesibilidad en las calles.

Y en lo que se refiere a las guarderías, la mayoría de empresas, zonas públicas, centros comerciales o bibliotecas cuentan con zonas para dejar a los niños, además de salas de lactancia o tablas para cambiar a los pequeños. Leal, que trabaja en un taller de Cuentos Cantados con niños pequeños, hace especial hincapié en el öppna förskolan, un espacio para los niños que hay en cada barrio. "Puedes llevar a tu bebé desde el primer mes, te puedes quedar el tiempo que quieras y es gratuito", cuenta a El HuffPost.

¿Y si se ponen enfermos? Los padres pueden quedarse en casa con sus hijos sin que tengan que hacer nada más que avisar en su trabajo. Por supuesto, su equivalente a la Seguridad Social —la Försäkringskassan—, se asegura de que esa jornada sea remunerada. La práctica es tan común que tienen hasta un verbo sin traducción en español para referirse a ello: vabbar.

¿Y qué pasa cuando se acaban los permisos? El mito de la conciliación

A pesar de los avances, incluso cuando la mujer se reincorpora al mercado laboral, el peso de la vida familiar recae en su mayoría sobre ella. El 32,1% de las europeas trabaja a jornada parcial para poder cuidar de sus hijos y la brecha salarial alcanza el 16,2%. En España los datos son similares: trabajan a tiempo parcial el 26,6 % y la brecha salarial es del 14,2%. Por no hablar de mujeres que ocupen puestos de liderazgo: de 82 cámaras de comercio que hay en España solo dos están dirigidas por mujeres, dentro de los órganos de dirección de las empresas del IBEX solo hay 160 mujeres de 823 personas en total y el Banco de España nunca ha tenido una gobernadora.

Apostar por modelos de trabajo flexibles puede ser uno de las soluciones para compaginar la maternidad, ya que a día de hoy, como apunta Laura Baena, las mujeres se ven abocadas a la "reducción de jornada, a una excedencia o a abandonar directamente el mercado laboral".

Desde el Parlamento Europeo quieren contribuir a este cambio de tendencia impulsando nuevos modelos de trabajo flexibles, incluyendo el teletrabajo. "No podemos obligar porque no está en nuestras competencias, pero si promover la flexibilidad de los trabajadores. Lo que llamamos flexiseguridad, porque muchas veces termina siendo una reducción de derechos", comenta García.

Las instituciones europeas no son las únicas que lo han intentado: en Nueva Zelanda ya experimentan con la semana de cuatro días laborables. En España, instituciones como el Ministerio de Exteriores están trabajando para intentar que los funcionarios equilibren su vida profesional y personal. Lo explicaba Ángeles Moreno, subsecretaria del organismo, durante el balance anual de la iniciativa #DóndeEstánEllas en la oficina del Parlamento Europeo. "A día de hoy podemos trabajar desde cualquier lugar, y aquí salimos muy tarde la oficina. Hay que cambiar esa cultura de comida, copa, puro".

A pesar de que se empieza a ver voluntad de cambio, la flexibilidad está todavía muy lejos de ser una realidad. "Todavía es común premiar el presencialismo, el estar físicamente. Se debe trabajar desde arriba hacia abajo, porque de nada sirve tener este tipo de medidas si no hay cultura de empresa que fomente e incentive acogerse a ellas", apunta Laura Baena.

Para ella la conciliación no debería limitarse a las personas con hijos a su cargo, sino a la totalidad de la plantilla para cambiar la cultura laboral imperante a día de hoy: "Estaríamos diferenciando entre aquellas que cumplen con un horario extenso y con las que no lo hacen por necesidad de responder a otras necesidades fuera del entorno laboral".

Después de años de trabajo y de debates con expertos en la materia, Baena y su club han llegado a la conclusión de que existen factores fundamentales que no pueden faltar si queremos caminar hacia la igualdad y la conciliación. Teletrabajo para todos, jornadas con horarios de entrada y salida flexibles, no partir los turnos y trabajar en equipos diversos son las más destacables.

"Cuando se habla de apoyar los retos demográficos, tenemos que ir más allá de las políticas natalistas que algunos proponen. No se trata de eso", apunta García, que tiene claro que debe crearse un tejido empresarial sostenible. "La solución pasa por un mercado laboral que apoye a las mujeres y hombres que quieren tener hijos".

La conciliación es una lucha de todos: desde los que pueden legislar para acelerar el cambio, hasta los que deben implicarse en casa. Se ha puesto la base, ahora toca caminar hacia la igualdad.