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10/03/2019 09:27 CET | Actualizado 10/03/2019 13:01 CET

Juntas somos más

ROS VIMA
Manifestación del 8-M.

Hay un motivo porque el que el 8-M millones de mujeres salimos a las calles: la conciencia de pertenecer a algo mucho mayor. Es una sensación difícil de explicar, pero muy real. Te recorre, te empuja, te expande y no sabes muy bien por qué, pero te confiere seguridad. En la manifestación del viernes pasado no sólo eras tú, también eras la adolescente que tocaba el tambor, la mujer trans que sujetaba la pancarta, la señora de pelo morado y la niña de dos años que sonreía sobre los hombros de su madre entusiasmada. Era emocionante encontrarse de vez en cuando con otras miradas y unirlas hacia el frente para mirar a un objetivo común: la igualdad de derechos y oportunidades. Era conmovedor caminar juntas porque cada pequeño paso significaba el avance de muchas. Los lemas eran variados, los gritos eran diversos, por eso sobresalimos y brillamos.

Una de las cosas que más valoro del feminismo es su capacidad para trascender al yo y crear consciencia colectiva. Cuando estamos juntas nos olvidamos de las diferencias y somos capaces de llegar más lejos. Perdemos el miedo que nos constriñe en el ser individual y nos colocamos en un plano superior. El machismo, el racismo y la homofobia son ideologías que se basan en el miedo a aceptar al que es diferente, a cerrar la puerta para intentar defenderse. El feminismo tiene en cuenta el impacto de nuestros actos en las demás personas. Es la propuesta de un mundo inclusivo donde todos los prismas tengan cabida y se respeten. Donde no existan relaciones desiguales y nadie someta a nadie. Todo eso quedó patente en la reciente manifestación del 8M.

Hay un motivo porque el que el 8-M millones de mujeres salimos a las calles: la conciencia de pertenecer a algo mucho mayor

Intergeneracional. Muchas vivimos ese día como una forma de agradecer la lucha de las mujeres que nos precedieron, gracias a las cuales hoy tenemos derechos. El Día de la Mujer además de ser reivindicación es conmemoración. Por eso vestimos de morado y decimos bien alto que somos feministas, porque sin el movimiento que ellas iniciaron hoy no podríamos hacer cosas tan básicas como estudiar, trabajar o votar. Infinidad de pancartas las nombraban y las recordaban, incluso algunas se vestían como ellas. Pero también salimos a las calles por las que estarán el día de mañana. "Que vosotras tengáis lo que no tuve yo" decían algunas pancartas. Por nuestras hijas, por nuestras nietas y por las que vendrán con ellas.

Por las que no están o no pueden hablar. Muchos cantos hacían referencia a las que ya no estaban. "No estamos todas, faltan las asesinadas". El feminismo es justicia, es visibilizar y nombrar todo aquello que hace falta cambiar. También salimos por las que no pudieron parar ni prescindir de una parte de su sueldo por la precariedad. Incluso por las que aún no han despertado al feminismo, el esfuerzo que hacemos cada día es también por ellas. Todas venimos de ese lugar y fueron otras mujeres las que nos ayudaron a darnos cuenta.

Multicultural e interracial. Mujeres de todas las culturas, rasgos y creencias. Mujeres con velo y sin él. Mujeres con tacones o zapatillas de deporte. Mujeres de los barrios. Mujeres racializadas. Mujeres migrantes. Mujeres gitanas. El feminismo tiene por delante el gran reto de incluir e integrar todas las voces. A veces se nos olvida, otras lo hacemos mal, pero estamos aprendiendo y tenemos voluntad. Ninguna voz debe silenciar a otra, todas juntas se escuchan más.

Ha quedado patente que la igualdad no es una moda pasajera, ni un capricho, ni la reivindicación de unas cuantas histéricas sino un derecho de toda la humanidad

Diversa. Lesbianas, trans, bisexuales, intergénero... Cuanta más diversidad en identidades y tendencias sexuales más poderoso será el movimiento. En la manifestación todos, todas y todes miramos hacia delante. El feminismo no es una guerra de géneros sino la transformación de un sistema que nos quita libertad.

Internacional. Argentina, Bélgica, Croacia, Berlín, Estambul... los derechos humanos no entienden de fronteras. Pocas reivindicaciones consiguen unir al mundo entero. Las cifras son incuestionables: somos más de la mitad del planeta.

Muchos dudaban de que este año se repitiera la participación del año pasado y no sólo se ha repetido, sino que se ha superado. Ha quedado patente que la igualdad no es una moda pasajera, ni un capricho, ni la reivindicación de unas cuantas histéricas sino un derecho de toda la humanidad. Deseando juntarnos de nuevo en 2020... ¡Este movimiento es imparable y no tiene vuelta atrás!

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