INTERNACIONAL
12/03/2019 13:02 CET | Actualizado 12/03/2019 13:06 CET

Tras la euforia, la desconfianza: los argelinos recelan de las verdaderas intenciones de Buteflika

¿Quiénes serán los hombres que piloten la transición? ¿Quién los va a seleccionar? ¿Seguirá el presidente en la sombra?

Atemperada la explosión de júbilo inicial, el escepticismo y la decepción comenzaron a abrirse paso hoy entre el pueblo argelino, convencido de que la renuncia a la reelección del presidente, Abdelaziz Buteflika, es más una maniobra del régimen militar para perpetuarse que una genuina reforma.

"Abdelaziz Buteflika, en un juego de manos de increíble ligereza política, cancela las elecciones del 18 de abril.. para mantenerse en el poder", opinaba en las páginas del diario local en árabe Al Watan su director, Omar Belhuchet.

"Es cierto, él no se postula más para un quinto mandato, pero elude el certificado médico y el (veredicto) del Consejo Constitucional -encargado de validar las candidaturas- y se aferra al poder algunos años más", agrega.

Es cierto, él no se postula más para un quinto mandato, pero elude el certificado médico y el (veredicto) del Consejo Constitucional -encargado de validar las candidaturas- y se aferra al poder algunos años más

Una línea que se aproxima al sentir en las calles de Argelia, escenario este martes de una cotidianeidad extraña, y que comparte el también muy crítico Diario de Orán, la segunda ciudad en importancia del país.

"Los argelinos se han despertado hoy con el gusto de la victoria mezclado con el sabor de la duda y la incertidumbre, porque la tarea es larga y las preguntas cuantiosas. Comenzando por cómo se elegirá a los hombres que decidirán el futuro y quien escogerá a quien", resaltaba el rotativo.

Buteflika, de 82 años y gravemente enfermo, anunció este lunes en un mensaje que le fue atribuido que se sometía a la presión de la calle y renunciaba a ser elegido para un quinto mandato consecutivo en las elecciones del 18 de abril, también aplazadas. Y sugería una puerta de salida a la crisis igual a la que el estrecho "círculo de poder" que le protege utilizó con matices el pasado 3 de marzo para tratar de desactivar -sin éxito- las masivas protestas que crecían día a día.

En otra misiva atribuida al mandatario -incapacitado físicamente y gravemente enfermo desde que en 2013 sufriera un derrame cerebral-, su círculo cerrado proponía emprender un proceso de transición, pero solo una vez después de que el anciano presidente se apuntara su quinta victoria electoral.

"Es como si pensaran que somos tontos"

"Lo que leyeron ayer es la mismo que nos dijeron hace una semana. Entonces no lo aceptamos y ahora tampoco lo vamos a hacer. Es como si pensaran que somos tontos", se quejaba hoy a Efe Samir, un funcionario que paseaba por la plaza de la Grand Post, epicentro de las protestas.

"Los que están al lado de Buteflika lo manejan desde hace años y continúan haciéndolo sin importarle su enfermedad. ¿Cómo van a cambiar algo esos que han elegido si son miembro de Le Poivoir?, se preguntaba.

Y es que a la renuncia a la reelección se sumó anoche la designación de un nuevo jefe del gobierno, el que hasta ayer fuera ministro de Interior, Noureddine Bedaui, y de un viceprimer ministro, una figura nueva que desempeñará el exministro de Asuntos Exteriores, Ramtam Lamamra.

Ambos son los encargados de pilotar esa anunciada transición, que se pretende vertebrar a través de una Conferencia Nacional "inclusiva e independiente" y de un referéndum que deberían desembocar en unas nuevas presidenciales en un plazo que no se ha determinado.

"Sí, en conjunto es la misma propuesta que no funcionó el pasado domingo" cuando Buteflika, en el poder desde 1999, aun permanecía ingresado en un hospital de Suiza al que había sido trasladado una semana antes sin que se supiera su verdadero estado de salud, admite un diplomático europeo destinado en el país.

Quieren engañar a la gente pero no lo van a lograr. El viernes las calles volverán a llenarse de gente. Esta partida no ha hecho más que comenzar, y será larga, muy larga. El régimen no ha cambiado en años pero los argelinos sí

"Era la solución más lógica para una crisis que había comenzado a complicarse. A nadie le interesaba que llegara a desencadenarse la violencia y el país pudiera desestabilizarse ya que repercutiría en todo el área" mediterránea, agrega el diplomático, que prefiere no ser identificado.

Una visión que expertos locales y analistas internacionales no parecen compartir a la vista de como las protestas han evolucionado en las última tres semanas.

Centradas primero en protestar contra la opción de que Buteflika optara a un quinto mandato, el pasado viernes se convirtieron en un clamor popular contra un régimen militar que controla el país desde la cruenta guerra de la independencia de Francia (1956-1962).

Y contra una casta protegida por gran parte del Ejército al que se acusa de haber esquilmado al país, sumido desde 2014 en una aguda crisis económica y social, en el atraso y la parálisis, pese a los magros beneficios del petróleo.

"Quieren engañar a la gente pero no lo van a lograr. El viernes las calles volverán a llenarse de gente. Esta partida no ha hecho más que comenzar, y será larga, muy larga. El régimen no ha cambiado en años pero los argelinos sí", vaticinó a Efe Said, periodista de uno de los diarios líderes de oposición en Argelia.