INTERNACIONAL
13/03/2019 08:48 CET | Actualizado 13/03/2019 08:53 CET

Reino Unido decide si quiere un Brexit sin acuerdo para romper con la UE

¿Y qué pasa si lo quiere?

El HuffPost
Brexit

De 'no' en 'no' y tiro porque me toca. Así está siendo la partida de la primera ministra británica, Theresa May, en el juego del Brexit. Aunque de juego tiene poco, la verdad, ya que está en juego el futuro de todo un país, Reino Unido, y su futura relación tras el divorcio nada más y nada menos que con la Unión Europea.

Todos lo saben, y aunque a estas alturas la salida de la UE parece el cuento sin final, May sigue peleando por su plan. Aunque ello suponga dejarse la voz, valga la metáfora, caso real en esta ocasión. "Lamento profundamente la decisión que ha tomado esta Cámara", afirmó el pasado martes la primera ministra, prácticamente sin poder hablar. "Sigo creyendo que, con diferencia, el mejor resultado sería que Reino Unido abandonase la UE de forma ordenada con un acuerdo, y que el acuerdo que hemos negociado es el mejor y, de hecho, el único acuerdo disponible", insistió. [Lee aquí: ¿y ahora qué?]

Se refería May a la nueva histórica derrota de su acuerdo de salida de la UE, renegociado hasta el último minuto con Bruselas, por un Parlamento que ahora deberá votar si descarta un muy temido Brexit sin acuerdo. A solo dos semanas y media de la fecha en que Reino Unido debe abandonar la Unión Europea, el 29 de marzo, los diputados han rechazado el texto por 242 votos a favor y 391 en contra.

Es un nuevo revés histórico al tratado que debía poner fin a 46 años de integración británica en el bloque europeo, aunque inferior a la humillante derrota que May sufrió en enero cuando 432 diputados votaron en su contra.

¿Y ahora qué toca? Votar de nuevo. Este miércoles la Cámara de los Comunes está llamada a pronunciarse sobre la opción de realizar una ruptura sin acuerdo.

¿Qué pasa si dicen que 'no' a una salida abrupta?

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En un Parlamento muy dividido entre proeuropeos y euroescépticos no se ha identificado una mayoría clara para casi nada, salvo para descartar la posibilidad de un Brexit sin acuerdo: el 29 de enero los diputados aprobaron una enmienda, presentada por una conservadora y un laborista, que pedía simplemente excluir esta posibilidad.

Esto hace pensar que esa opción volverá muy probablemente a imponerse cuando los legisladores voten de nuevo a partir de las 20.00 horas (españolas). Si es así, ante la cercanía del plazo límite, la primera ministra se comprometió a organizar una nueva votación el jueves sobre la posibilidad de pedir a Bruselas una ampliación de la fecha del Brexit.

Esta necesitaría sin embargo la aprobación por unanimidad de los líderes de los otros 27 países del bloque y estos ya advirtieron de que solo lo considerarían si tiene un propósito claro. Y no simplemente para seguir prolongando un bloqueo que consideran motivado por cuestiones de política interna británica.

¿Y qué pasa si dicen 'sí'?

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El Banco de Inglaterra lleva semanas, meses, advirtiendo de que este escenario, el más temido por los medios empresariales británicos, sumiría a Reino Unido en una grave crisis económica, con disparada del desempleo y la inflación, desplome de la libra y el precio de la vivienda y casi el 10% de reducción del PIB.

Con todo, lo cierto es que nadie puede decir a ciencia cierta qué ocurriría si Reino Unido se ve abocado el 29 de marzo a una retirada brutal, pero ante la incertidumbre las autoridades británicas han advertido a la población, en varias notas técnicas, de algunas de las cosas para las que se pueden preparar si ocurre lo peor:

  • En la telefonía móvil dejaría inmediatamente de aplicarse la itinerancia gratuita, por lo que los británicos en Madrid, París o Berlín tendrían que pagar cargos adicionales. Y los habitantes de Irlanda del Norte deberían vigilar que sus teléfonos no se conecten a operadores de la vecina República de Irlanda si se acercan a la frontera.
  • Algo similar ocurría con las tarjetas de crédito y débito, que sufrirían gastos adicionales, mientras que las gestiones bancarias serían 'más lentas', según Londres.
  • Los aviones británicos perderían la licencia para volar en Europa.
  • Para evitar el caos en los aeropuertos y no dejar al país aislado del continente, las autoridades europeas alcanzaron en febrero un acuerdo preliminar para permitir los vuelos entre Reino Unido y Europa.
  • Sin embargo, las aerolíneas británicas no podrían realizar enlaces entre dos ciudades europeas.
  • Del mismo modo, para suavizar las perturbaciones en los servicios del tren de alta velocidad Eurostar la Comisión Europea adoptó una propuesta que permite garantizar la continuidad del transporte de pasajeros y el flete comercial vía el túnel bajo el Canal de la Mancha.
  • Un informe confidencial del gobierno británico, publicado por el Financial Times, considera que si las autoridades francesas deciden llevar a cabo controles de pasaportes más rigurosos para los viajeros británicos se formarían largas colas que podrían afectar a hasta 15.000 pasajeros al día.
  • Los trámites administrativos pueden dispararse a un nivel de pesadilla. Las empresas británicas que hacen negocios con Europa tendrían que llenar montañas de declaraciones de aduanas.
  • Los turistas británicos que quieran alquilar un vehículo podrían necesitar un permiso de conducir internacional porque los suyos no serían válidos en el continente y hasta las mascotas necesitarían nuevos papeles para viajar tras perder sus pasaportes europeos.
  • La situación podría ser más preocupante para las personas que dependen de un tratamiento médico: las autoridades pidieron a las empresas farmacéuticas que hagan reservas adicionales para seis semanas además de las de tres meses que ya tienen establecidos.
  • Esto debería permitir cubrir interrupciones de corto plazo por el bloqueo de las aduanas.
  • Igualmente, Reino Unido ya no podría acceder a los bancos de esperma europeos. Los establecimientos británicos deberán desarrollar nuevos acuerdos y podrían tener que recurrir a las importaciones de terceros países.
  • El gobierno británico advirtió también de que las compras en línea realizadas en euros podrían sufrir 'incrementos de precios y tiempos de tratamiento más lentos'.
  • Y actividades lúdicas como ver una película en el teléfono o la tableta mientras se viaja por el continente podrían ser mucho más complicadas: en teoría los británicos podrían perder el acceso a los servicios de streaming cuando estén fuera de Reino Unido porque el país ya no estaría en el 'mercado único digital' europeo.
  • Los británicos están orgullosos de su whisky escocés y de su queso de Stilton, pero el estatus de todos sus productos quedaría en el aire porque perderían sus 'denominación de origen protegida' (DOP) en Europa.
  • Los 86 productos británicos con DOP representan una cuarta parte de todas sus exportaciones de comida y bebidas.
  • E incluso los criadores de caballos purasangres en Reino Unido tendrían dificultades para exportar sus animales al continente porque sus denominaciones de pedigrí ya no serían válidas.