INTERNACIONAL
14/03/2019 18:26 CET | Actualizado 14/03/2019 19:55 CET

El Parlamento británico pide a la UE que retrase el Brexit y rechaza celebrar un segundo referéndum sobre la separación

Ahora May tendrá que negociar con Bruselas esta prórroga, cuando la separación estaba prevista para este 29 de marzo.

Associated Press
La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, compareciendo esta tarde en la Cámara de los Comunes.

Retraso, sí. Nuevo referéndum, no. La Cámara de los Comunes británica ha apoyado este jueves por 412 votos frente a 202 pedir a la Unión Europea (UE) que se retrase la fecha para la salida del Reino Unido del bloque comunitario, fijada para el 29 de marzo próximo. Una sesión en la que, además, se ha rechazado que se celebre un nuevo refrendo sobre este divorcio, como el que dio inicio a esta desconexión, en 2016.

Los diputados respaldaron una moción gubernamental que dice que el Gobierno solicitará una prórroga del plazo de negociación hasta el 30 de junio si la cámara aprueba un pacto de Brexit antes del 20 de marzo -víspera del Consejo Europeo-, y más larga, si no hay acuerdo.

En el segundo caso, precisa el texto, el Reino Unido tendría que justificar ante los Veintisiete "el propósito" de la prórroga y, si la concedieran, el país debería concurrir a las elecciones europeas que se celebrarán entre el 23 y el 26 de mayo.

La UE ha reiterado que si Londres pide ampliar las negociaciones, mediante la extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa, deberá explicar el motivo, cómo prevé consensuar una propuesta mayoritaria en los Comunes y qué tipo de relación desearía tener con el bloque comunitario una vez fuera.

Sin embargo, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó este jueves que, en sus conversaciones previas al Consejo Europeo del 21 y 22 de marzo, pedirá a los líderes comunitarios que acepten una prorroga "larga" si el Reino Unido decide replantearse su estrategia.

¿A la tercera, la vencida?

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, quiere someter su tratado para la salida de la UE a votación por tercera vez seguramente el próximo martes, después de que ya fuera rechazado con contundencia el 15 de enero y el 12 de marzo.

En los próximos días, espera convencer a sus colegas conservadores euroescépticos y sus socios parlamentarios del Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte de que respalden su pacto en lugar de arriesgarse a que, con la prórroga, no llegue a producirse el Brexit.

Al iniciar hoy el debate en los Comunes, el ministro del Gabinete, David Lidington, explicó que, si el acuerdo del Gobierno vuelve a ser descartado, la cámara tendrá "dos semanas" después de la cumbre europea para votar sobre diferentes opciones a fin de definir la hoja de ruta.

Antes de aprobar la moción gubernamental, los diputados rechazaron tres enmiendas a la misma, entre ellas una que pedía retrasar la fecha de retirada para celebrar un segundo referéndum del Brexit" -tras el de 2016-, que fue descartada por 334 votos en contra frente a 85 a favor.

No habrá nueva consulta

Antes de aprobar la moción gubernamental, los diputados rechazaron tres enmiendas a la misma, entre ellas una que pedía retrasar la fecha de retirada para celebrar un segundo referéndum del Brexit" -tras el de 2016-, que fue descartada por 334 votos en contra frente a 85 a favor.

Esta ha sido la primera vez que los parlamentarios se han pronunciado sobre una nueva consulta popular, una iniciativa impulsada por la diputada del Grupo Independiente Sarah Wollaston y que preveía incluir en ese plebiscito la posibilidad de que se optara por que el país permanezca dentro del bloque comunitario.

Las principales campañas que defienden esta opción, "People's Vote" y "Best for Britain", mostraron su disconformidad con que el Parlamento se manifestara hoy sobre este asunto, al considerar que no era el momento oportuno.

El Partido Laborista no apoyó esta enmienda, esgrimiendo los mismos argumentos que las campañas y a pesar de haber incorporado como política oficial la posibilidad de defender un segundo referéndum del Brexit.

El presidente de la Cámara, John Bercow, recibió críticas por introducir esta enmienda y no otra en sentido contrario, que clamaba por rechazar un segundo referéndum y blindar le resultado del celebrado el 23 de junio de 2016 que dio la victoria al Brexit. Esa cláusula podría haber recibido el apoyo del ala de conservadores más euroescépticos, así como de los diez diputados del DUP norirlandés y de algunos laboristas que se oponen a una nueva votación.

Otra enmienda que también ha sido derrotada esta tarde ha sido la de los laboristas, primera fuerza de la oposición, que pedía la ampliación del artículo 50 para dar tiempo a lograr un consenso en los Comunes en torno a un plan alternativo al del Gobierno.

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El aviso de Europa

El negociador jefe europeo del Brexit, Michel Barnier, ha avisado este miércoles, por su parte, de que Reino Unido ha infravalorado las consecuencias de su salida de la Unión Europea y que lo hizo también durante la campaña del referéndum, cuando faltan apenas dos semanas para el divorcio, previsto para el 29 de marzo.

Durante su intervención en la Cumbre Europea de Regiones y Ciudades en Bucarest (Rumanía), Barnier no quiso hablar de prórrogas y adujo que sobre ello deben decidir los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Sí que se refirió, no obstante, a la situación de incertidumbre que ha generado el bloqueo a la ratificación del acuerdo en el Parlamento británico, que "extiende y hace peor la incertidumbre que afrontamos, creada hace tres años".

El negociador dijo que las consecuencias de la decisión británica son "innumerables" en lo social, económico, humano, técnico y legal, y advirtió de que el Reino Unido ha "infravalorado ampliamente" estos efectos, "tanto durante el referéndum como después".

"Cuando el Reino Unido se vaya tendrán que reconstruir su administración en todas las áreas en las que Bruselas hace el trabajo a Veintiocho", señaló, en referencia a carteras como el Comercio.

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REUTERS
Michel Barnier, durante su comparencia de hoy en Bucarest.

No obstante, recordó que fue la primera ministra británica, Theresa May, la que "eligió" la fecha del Brexit activando el artículo 50 el 29 de marzo de 2017 e iniciando así el periodo de negociaciones de dos años.

Barnier, que rechazó responder a las preguntas de la prensa tras su intervención, se dirigió a los líderes locales y regionales de la UE durante su cumbre en Bucarest y les aseguró que la Unión Europea continuará cooperando con las ciudades y regiones del Reino Unido tras su salida.

El político francés insistió en que la UE debe prepararse para un escenario de un Brexit sin acuerdo e igualmente instó a estar "muy atentos" ante las motivaciones de líderes como el eurófobo Nigel Farage, quien le dijo que la UE "no existiría" una vez el Reino Unido se marchara, según contó el propio negociador.

"Es una negociación negativa, lamentamos la decisión que ha tomado la mayoría de los ciudadanos británicos y la respetamos. Durante 18 meses he trabajado con este espíritu en las negociaciones: nunca ha habido ninguna agresividad en mi actitud, ningún espíritu de venganza, o de querer castigar al Reino Unido", afirmó.

Sin embargo, recalcó que "si el Reino Unido quiere marcharse de forma ordenada, el acuerdo alcanzado es el único disponible" y alertó a los diputados británicos de que "lo que se necesita no es un voto en contra del no acuerdo, sino un voto en favor de un acuerdo".

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