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26/07/2018 11:48 CEST | Actualizado 26/07/2018 11:48 CEST

Picaresca "a la italiana". Ocurrió en un supermercado

Alicia Romay

Conozco la picaresca mexicana y también la española, pero ya se ve que la italiana no la tengo "dominada"

Sucedió en el supermercado.

Sección: charcutería.

Día de semana: martes.

Hora: 13.35 hrs.

Ciudad: Roma.

En Roma, pretender ser el primero o el segundo en cualquier charcutería en "su" hora punta es imposible.

Los ejecutivos romanos acostumbran ir al supermercado a la hora del almuerzo, entre las 12.30 y las 13.30, y la gran mayoría se dirigen a la zona de los embutidos. La charcutería a esta hora suele ser un hervidero. Compran jamón o salchichón y un pan partido por la mitad. Se llevan también una botella pequeña de agua, por lo general ligeramente frizzante, y se van comiendo por la calle su almuerzo. El estrés se siente en el ambiente.

Pues bien, como conozco el estrés de los ejecutivos romanos en las charcuterías en hora punta, procuro no hacer la compra a esa hora, pero uno, de vez en cuando, se olvida de los ritmos y las rutinas y allá que fui, a plena hora punta al supermercado. Yo no tenía prisa, esperé a que llegara mi turno tranquilamente. Llegó por fin y pedí dos etti di prosciutto cotto (el etto es un peso italiano), 200 gramos de jamón york.

Justo en ese momento, se me acercó un ejecutivo y me dijo en voz muy baja y guiñándome un ojo en plan coqueto: "¿Te importaría pedir para mi un etto e mezzo? (150 gramos), que te lo den en una bolsa separada y yo me lo llevo? ". Puse cara de asombro y a continuación cerró su petición diciendo: "Es que me gusta la parte esa de donde te lo están cortando".

Me pareció original su petición y acepté. Le indiqué a la empleada que me pusiera en otra bolsa 150 gramos. Y así lo hizo. Al querer entregarme el paquete a mí, no hizo falta que yo estirara la mano, él se adelantó y cogió la bolsa con sus 150 gramos de jamón york, me volvió a guiñar el ojo y con una sonrisa me dijo grazie, pero antes de marcharse, cometió el fallo por el que me di cuenta que yo había caído de lleno en una picaresca a la italiana: dejó en el cestito de los números de la cola su trocito de papel en el que vi, cuando él ya se había marchado, ¡que le tocaba esperar 10 números más!

¿Cómo puedo seguir cayendo en tales inocentadas? En fin, el aprender, no ocupa lugar.

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