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30/06/2012 10:20 CEST | Actualizado 29/08/2012 11:12 CEST

La semana en cinco recomendaciones lingüísticas

El lenguaje del periodismo del deporte supone una experiencia enriquecedora para la lengua, con una gran capacidad creativa de este lenguaje, que posee una jerga y un estilo propios que lo diferencian de otras especialidades.

Si preguntáramos en una encuesta la opinión sobre el español que emplean los periodistas deportivos, probablemente nos encontraríamos con posturas muy críticas que lo señalarían como una fuente de problemas idiomáticos por el abuso de formas coloquiales, la pobreza del léxico que se emplea en ocasiones y la abundancia de errores gramaticales.

Sin embargo parece que el lenguaje del periodismo del deporte también supone una experiencia enriquecedora para la lengua. Así lo concluyeron los expertos que participaron en un encuentro sobre el español del periodismo deportivo, organizado por la Fundéu BBVA, donde se destacó, entre otros aspectos, la gran capacidad creativa de este lenguaje, que posee una jerga y un estilo propios que lo diferencian de otras especialidades periodísticas.

Los participantes apuntaron que hay contribuciones interesantes en la gramática o el léxico y que se trata de un ámbito que genera más neologismos que otros y puede considerarse una punta de lanza de innovaciones lingüísticas.

Una de las disciplinas que ha hecho algunas aportaciones al léxico es el ciclismo, deporte cuya prueba más importante, el Tour de Francia, comienza hoy en Lieja con la etapa prólogo.

En la Fundación del Español Urgente hemos publicado una nota de claves para la redacción de noticias relacionadas con esta competición. En ella hemos recogido algunas creaciones como pájara, un término que desde 1984 cuenta en el diccionario académico también con la acepción de 'bajón físico súbito que impide al corredor mantener el ritmo de la carrera'.

En esta misma edición del diccionario hubo otra palabra que, también por el ciclismo, incorporó un nuevo sentido. Se trata de gregario, que por analogía con las definiciones tradicionales ('dicho de una persona: que está en compañía de otros sin distinción, como el soldado raso' y 'que, junto con otras, sigue ciegamente las ideas o iniciativas ajenas') añadió 'corredor encargado de ayudar al cabeza de equipo o a otro ciclista de categoría superior a la suya'.

Otro término que se emplea muy habitualmente en el periodismo sobre ciclismo es escalador, que hace referencia al especialista en las etapas de montaña. Este sentido, sin embargo, no aparece descrito en la entrada correspondiente del diccionario, aunque no hay duda de que se trata de una extensión del significado que en él se recoge: escalador, 'que escala'; escalar, 'subir, trepar por una gran pendiente o a una gran altura'.

Ilustración: @MoxParadox

Aunque esta semana las noticias deportivas, sobre todo las relacionadas con la Eurocopa, han acaparado gran parte de la actualidad informativa, las páginas de política de los medios de comunicación se han centrado en las elecciones egipcias. En ellas pudimos observar que el nombre del nuevo presidente se estaba escribiendo de dos formas diferentes: Morsi y Mursi. Por ello, el martes publicamos una recomendación en la que señalamos que, aunque la trascripción literal del árabe al español es Mursi (puesto que en árabe no existe la letra o), en el dialecto egipcio la pronunciación de este apellido se aproxima más a Morsi, como confirmaron en la embajada de Egipto en España.

También hemos publicado dos notas relacionadas con extranjerismos. En ocasiones, el uso de ciertos términos foráneos es innecesario, pues existen palabras o expresiones en el propio idioma que indican lo mismo. Es el caso de la expresión inglesa full time, que se usa a menudo para describir un tipo de dedicación o de jornada laboral, y que tiene correspondencias en español como a/de tiempo completo, a/de jornada completa o de/con dedicación exclusiva, según el contexto. Otros extranjerismos, sin embargo, no encuentran una correspondencia sencilla. Estas palabras suelen asentarse en el uso y terminan adaptándose a las reglas ortográficas del idioma al que llegan. Es lo que sucedió con estrés, adaptación de la voz inglesa stress, que se incorporó a principios de los años ochenta del siglo XX al diccionario escrito con e inicial y con tilde.

Por otra parte, el miércoles recordamos que el verbo convencer, con el significado de 'llegar a aceptar o creer algo, tras haber reflexionado sobre ello', es pronominal y se construye con un complemento que lleva siempre la preposición de. De este modo, lo apropiado es convencerse de o estar convencido de, pero no convencerse en o estar convencido en.

Terminamos, como en las entradas anteriores, con una recomendación lingüística en vídeo: a expensas de no significa a la espera de.

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