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El divorcio es contagioso. Este es el motivo

Tienes un 75% más de probabilidades de separarte si algún amigo íntimo ya lo ha hecho.

Más de la mitad de los matrimonios acaban en divorcio, pero ¿sabías que tus probabilidades de divorciarte aumentan en función de tu entorno?

Este fenómeno de contagio del divorcio ha sido estudiado por científicos y se ha descubierto que tienes un 75% más de probabilidades de divorciarte si posees algún amigo íntimo que también ha pasado por un divorcio y un 147% más de probabilidades si tienes varios amigos o familiares divorciados, en comparación con quienes están casados y salen solamente con otros amigos casados.

Tener un hermano divorciado hace que seas un 22% más propenso a divorciarte y tener compañeros de trabajo divorciados aumenta tus probabilidades en un 50%.

Samantha*, de 40 años, vio a dos de sus mejores amigas divorciarse y, en cuestión de un año, ella también estaba poniendo fin a su matrimonio.

“Me vi obligada a analizar mi propia relación y ver qué es lo que de verdad quería”, explica a la edición británica del HuffPost. Ese mismo año, Samantha había descubierto que su exmarido había tenido una aventura con una compañera de trabajo.

Sin embargo, no fue esa infidelidad el motivo del divorcio, sino los sentimientos que le provocó: “Descubrí que me había puesto los cuernos, pero me di cuenta de que me daba igual”.

Samantha, que dejó su carrera profesional en el mundo de las finanzas para cuidar de sus tres hijos, comenta que oír a sus amigas hablando sobre sus problemas matrimoniales le hizo analizar los suyos.

“Sabía que necesitaba un cambio radical”, recuerda. “Después de enterarme de la infidelidad, seguí pensando en cómo tenía que sentirme. Sabía que tenía que estar enfadada y con el corazón roto. Eso es lo que siempre dicen quienes sufren una infidelidad. Pero yo no estaba así. Estaba triste por los niños y asustada por el futuro, pero me di cuenta de que ya habíamos empezado a distanciarnos mucho antes”.

Tal vez no habría tenido el coraje de dejar a su pareja si no hubiera visto a sus amigas pasar por lo mismo y buscar esa salida, sostiene Samantha. “Verlas salir adelante después de un cambio tan grande en su vida me dio la confianza que necesitaba para abordar el problema. Antes tenía demasiado miedo. Había ignorado todas las señales de alarma. Mis amigas me ayudaron a darme cuenta de que no tenía por qué tener miedo”.

La doctora en psicología Caroline Schuster señala que la experiencia de Samantha refleja la de muchas de las personas que ha tratado en su consulta. “Las comparaciones con personas del entorno influyen en las relaciones. Pueden ayudarte a ver problemas similares de tu relación y a partir de ahí todo fluye”, explica. “A veces la relación no tiene solución y a veces mis pacientes acuden para intentar salvarla. En ocasiones, acabar con un matrimonio parece la opción más sencilla”.

Schuster considera que una de las razones por las que un grupo de amigas siente el “efecto llamada” del divorcio es porque se ha vuelto más socialmente aceptable que las mujeres dejen a sus maridos.

“Vivimos en una época en la que las mujeres son más fuertes y les resulta más sencillo decir que quieren más. Quizás sientan que no necesitan seguir en un matrimonio infeliz o en un matrimonio en el que se sienten controladas de manera coercitiva o en el que están sufriendo abusos, gracias a la cambiante actitud social”, sostiene.

Pero ver cómo gente cercana a ti se divorcia también puede surtir el efecto opuesto. Sophia*, de 28 años, recuerda que cuando su madre se divorció, algunas amigas se apartaron de ella, como si tuvieran miedo de que el declive de su relación fuera contagioso.

“Solía bromear diciendo que igual tenían miedo de que les quitara a su marido ahora que estaba soltera, pero en el fondo yo notaba que estaba dolida. Por suerte, algunas amigas íntimas permanecieron a su lado, pero otras desaparecieron cuando más las necesitaba”.

Samantha señala que tenía miedo de que le pasara eso: “Pasé años escondiendo la cabeza bajo tierra en mi relación. Tenía mucho miedo de lo que diría la gente. No quería ser ‘la mala’. No quería que fuese ‘mi culpa’”.

A día de hoy no se arrepiente en absoluto, y sus amigas tampoco le han reprochado nada. “En muchos sentidos, estoy viviendo la mejor época de mi vida. Ahora puedo pensar más en mí, los niños son suficientemente mayores para comprenderlo y el uno con el otro estamos siendo lo más comprensivos posible”, cuenta.

“Creo que actualmente hay mucha menos presión sobre las mujeres o sobre las parejas en general y ya no sienten tanto que han ‘fracasado’ en su matrimonio si este no funciona. Ahora dispongo de más tiempo de calidad para mí misma y paso más tiempo con mis amigos. Más que nunca”, asegura. “Es más, acabamos de organizar un viaje de chicas al extranjero”.

* Los nombres han sido modificados para preservar el anonimato.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

Parejas que olvidaste que estuvieron juntas
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Aquí Richard Gere, Cindy Crawford y un tipo que nadie sabe quién es y que quedó aquí, tan mono, para siempre. (1988) (credit: New York Daily News Archive via Getty Images)
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Pamela Anderson y su ex Kid Rock pasándoselo pipa en su boda, celebrada en Saint Tropez, al sur de Francia. Bravo para ella, por darle una oportunidad a un bikini como traje nupcial. (2006) (credit: ERIC ESTRADE via Getty Images)
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Bradley Cooper y la esposa que jamás supiste que había tenido, Jennifer Esposito. (2006) (credit: KMazur via Getty Images)
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Una poderosa pareja de los noventa: Brooke Shields y Andre Agassi. Aquí estrechándose las manos, ese clásico gesto que tiene entre sí la gente que se quiere (1994). (credit: Clive Brunskill via Getty Images)
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Aquí el ricitos George Clooney con su exmujer, Talia Balsam. ¡Mirad, si llegó a casarse en la era pre-Amal! (1990). (credit: Ron Galella, Ltd. via Getty Images)
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Julia Roberts y su primer marido, Lyle Lovett, posan con una claramente aburridísima Susan Sarandon. (1993) (credit: Ron Galella, Ltd. via Getty Images)
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Lenny Kravitz y Lisa Bonet en su momento de esplendor bohemio. Y el bebé es Zoe Kravitz, sí. (1989) (credit: Vinnie Zuffante via Getty Images)
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Drew Barrymore y Tom Green saludan y te recuerdan que estuvieron casados 163 días. ( 2000) (credit: Chris Weeks via Getty Images)
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Uma Thurman y Gary Oldman triunfando como actores muy serios y vestidos enteritos de negro. (1992) (credit: Jim Smeal via Getty Images)
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Nicolas Cage intentando enseñarle a su segunda esposa, Lisa Marie Presley, el arte de arquear las cejas. (2001) (credit: Photo by L. Busacca/WireImage)
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Aquí Halle Berry y el exjugador de los Atlanta Braves David Justice durante su fase grunge, muy noventera. (1995) (credit: S. Granitz via Getty Images)
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Antes de compartir viales de sangre con Billy Bob Thornton, Angelina Jolie compartió corte de pelo pixie con su primer marido, Jonny Lee Miller. (1998) (credit: Antony Jones via Getty Images)
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Antes de compartir viales de sangre con Angelina Jolie (sí, la misma historia otra vez…), Billy Bob Thornton tenía unos aires un poquito menos goticos con su mujer de entonces, Laura Dern. (1999) (credit: Brenda Chase via Getty Images)
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Jennifer Garner, en pleno momento Alias, demostrándole su amor a Scott Foley. No mientas: no tenías ni idea de que estuvo casada con él antes que con Ben Affleck. (2002) (credit: ASSOCIATED PRESS)
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Un Tom Cruise jovenciiiiito, jovencito, junto a su primera mujer Mimi Rogers. (1989) (credit: Robert Scott via Getty Images)
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Madonna y Sean Penn tras salir de los ensayos de la obra de teatro que hacían juntos en Broadway. (1986) (credit: Photo by Vinnie Zuffante/Michael Ochs Archives/Getty Images)
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Locura de centímetros: el jugador de baloncesto Dennis Rodman y la actriz Carmen Electra, con pinta de estar muy enamorados, durante un encuentro con la prensa en un Planet Hollywood (sí, uno de esos restaurantes noventeros que estuvieron por todas partes). (1999) (credit: S. Granitz via Getty Images)
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Mario Lopez y Ali Landry (Miss USA 1996, conocida en Estados Unidos como La chica de los Doritos, por varios famosos anuncios que hizo con esa marca y que se emitieron en la SuperBowl) nos enseñaron una importante lección: la pareja que va de rosa unida… no siempre permanece unida. (2002) (credit: Jean-Paul Aussenard via Getty Images)
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Sí, hubo una vez en la que Geena Davis tuvo un par para ponerse el mismo vestido que llevaba Julia Roberts en la escena de la ópera en Pretty Woman. Parece que su exmarido Jeff Goldblum le daba el visto bueno. (1990) (credit: GETTY IMAGES)
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Aquí un sándwich de Kevin Spacey con la expareja formada por John Stamos y Rebecca Romijn como guapísimas rebanadas de pan. (2001) (credit: Lucy Nicholson via Getty Images)
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Antes de hacer cortos increíblemente alucinantes sobre el sexo de los insectos, Isabella Rossellini estuvo casada con el director de cine Martin Scorsese. (credit: Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images)
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Aquí Patricia Arquette impresionante en una camiseta cual malla medieval y su ex Nicolas Cage con la chaqueta más Nicolas Cage que pudo encontrar. (1997) (credit: AP)
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Sí, Dennis Hopper y Michelle Phillips (de The Mamas and the Papas) solo estuvieron casados durante OCHO días. Pero en los ocho se les vio bien guapos. (1970) (credit: AP)
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Un atónito Cris Judd —también conocido como el segundo marido de J. Lo— observa mientras su señora hace un paso de baile bastante loco durante una actuación en el programa Today (2001). (credit: AP)
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Esa época en la que Helen Hunt (y no solo ella) era una gran fan de las blusas transparentes. Por su cara parece que no tanto de los besos en la cabeza de su entonces marido, Hank Azaria. (1996) (credit: AP)