Melilla lleva ante la Fiscalía la “catástrofe humanitaria” del centro de menores La Purísima

Las malas condiciones del centro se denuncian desde hace años.

Niños hacinados durmiendo en el suelo, condiciones “que atentan gravemente contra la dignidad” de los menores, “catástrofe humanitaria”. Son los términos que utiliza un informe de la Consejera de Hacienda de Melilla remitido a la Fiscalía del Menor para denunciar la situación que se vive en el centro de menores La Purísima, según informa Cadena SER

En el escrito, firmado el 20 de diciembre, Dunia Almansouri, la responsable de Hacienda, afirma que el centro “no cubre las necesidades básicas de los residentes” y que existe un grave peligro “en relación con la vida misma de los migrantes”. Por ello, informa a la Fiscalía de su intención de no prorrogar el contrato con la empresa adjudicataria, ya que sería “cometer una ilegalidad” dadas las circunstancias. 

La propia Almansouri visitó el centro por sorpresa para constatarlo, y así lo ha contado esta mañana en Hoy por hoy. “Niños amontonados, mal olor porque no estaban en unas condiciones higiénicas adecuadas. No había productos de aseo suficientes, los niños durmiendo con ropa sin pijama, colchones debajo de las literas. Ni en una cárcel de un país de los que peores condiciones puedan tener nos podríamos encontrar a presos a esa situación”, ha señalado este martes la consejera.

El documento incluye además fotografías de niños hacinados durmiendo en el suelo. El centro ha llegado a albergar a 900 menores —en su mayoría, migrantes no acompañados— cuando su capacidad asciende a 350 plazas. De hecho, La Purísima está desde hace años en el punto de mira de las ONG por la sobreocupación, la insalubridad de sus instalaciones y, en definitiva, por vulnerar los derechos de la infancia.

Tal y como apunta Cadena SER, la empresa privada adjudicataria del servicio de atención a estos menores ha respondido al escrito de la Consejera de Hacienda diciendo que harán un ERE si no renuevan el contrato. Los trabajadores ya han anunciado una huelga ante la posibilidad del cese del contrato el próximo 7 de enero, día en que concluiría el contrato si no se da una prórroga de última hora.

14 retratos de la inmigración
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Mustapha, de Gambia, afirma que sus heridas fueron infligidas por la policía marroquí en su escondite en las montañas ceutíes. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Ibrahim, de Camerún, infla un flotador hecho a mano en su escondite en las montañas alrededor de Ceuta. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Gabriel, de Camerún, posa con un flotador casero en su escondite en las montañas de Ceuta. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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David, de Camerún, se prepara un sandwich en su escondite. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Mohamed, un joven de 23 años de Togo, recibe cuidados médicos en una carretera entre Tangier y Ceuta. Mohamed afirma que sus heridas fueron causadas intentando entrar en España el pasado 6 de febrero, en el que al menos 15 africanos murieron al entrar en pánico tras recibir disparos de pelotas de goma de la Guardia Civil española cuando nadaban hacia la costa. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Manou, de Camerún, descansa en su escondite en las montañas ceutíes. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Pablo, de Camerún, posa con un flotador hecho a mano. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Ali, de Camerún, arregla una suela de zapato en su escondite. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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La refugiada siria Hadra Annasan empuja el carrito de su hijo Barakat en Melilla mientras varios soldados marchan para realizar unos ejercicios. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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El camerunés Adria, sentado en su escondite de Ceuta junto a dos bidones de agua y un par de zapatos. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Samuel, de Nigeria, muestra su flotador casero sentado en su escondite en las montañas. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Seydu, de la ciudad guineana de Conakry, recibe cuidados médicos por unas heridas que, asegura, recibió en el intento de cruzar la frontera del 6 de febrero, cuando murieron 15 africanos tratando de alcanzar la costa española. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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El camerunés Ali, sentado en su escondite en las montañas de Ceuta. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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Mohamed, un nativo de la ciudad de Conakry, en Guinea, muestra sus heridas que atribuye a la actuación de la policía marroquí en Nador el pasado junio. (credit: Juan Medina (REUTERS))
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