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15/03/2018 07:39 CET | Actualizado 15/03/2018 12:36 CET

El chantajista Rajoy

EFE

Rajoy planteó ayer un chantaje en toda regla a los 8,7 millones de pensionistas de este país: o me aprueban los presupuestos, o no hay revalorización de las pensiones.

Nuestro sistema de pensiones se encuentra en una delicada y comprometida situación gracias al desaguisado creado por Mariano Rajoy y su Gobierno incapaz. El PP ha destrozado en seis años la autonomía financiera del sistema de las pensiones con el déficit galopante como coartada para su verdadero objetivo: conducir las pensiones a una cuantía insuficiente para llevar una vida digna y acabar transformando las pensiones en subsidios.

Y por mucho que Rajoy se empeñe en argumentar que no hay dinero, sobre todo después de que haya quebrado a conciencia la hucha de las pensiones que heredó del Gobierno del PSOE con 70.000 millones de euros, la realidad es que la debacle del sistema de pensiones lo está llevando a cabo de forma perfectamente premeditada. ¿Por qué? Se preguntarán ustedes. La respuesta es sencilla: por pura y simple ideología. De la misma manera que Rajoy nunca ha creído en la Igualdad y de la misma forma que defendía que la Dependencia no era viable, el PP siempre ha concebido las pensiones como un gasto y no como un derecho.

Es ese neoliberalismo que defiende el PP el que pide arrasar con el sistema público de pensiones para que se abra paso un modelo de pensiones privadas

Es ese neoliberalismo que defiende el PP el que pide arrasar con el sistema público de pensiones para que se abra paso un modelo de pensiones privadas porque es lo que Rajoy siempre ha defendido: pensiones para quien se las pueda pagar, igual que la sanidad, la educación, o la seguridad como decía hace ya años y sin complejos Mayor Oreja.

Y cuando pensaba que ya lo había visto todo, ayer en el debate de pensiones en el Congreso, Rajoy dio una nueva vuelta de tuerca a los límites de su moral política. La conclusión de su intervención, su remedio para los millones de pensionistas que tienen que contar cada céntimo de euro al comprar unos calcetines para que no se descuadre el presupuesto del mes, fue chantajearlos. Sí. Rajoy planteó ayer un chantaje en toda regla a los 8,7 millones de pensionistas de este país: o me aprueban los presupuestos, o no hay revalorización de las pensiones. O dicho de otra forma, vinculó el futuro de los pensionistas a su supervivencia política porque sabe que sin PGE la legislatura estará muerta y su tiempo también.

¿De qué planeta ha salido este señor? ¿Dónde está su más mínimo sentido del pudor y de la sensibilidad?

Rajoy ignora a miles de familias que viven de las pensiones de sus mayores. Sabe, o debería saber, que devaluar éstas es un atentado a la cohesión social y un desatino económico, social y político. Algunos gastos de las personas mayores aumentan con la edad, y su mísero 0´25% de revalorización, después de haber implantado copagos sanitarios, atenta contra la calidad de vida y la dignidad de los pensionistas.

No escuché a Rajoy explicar en su intervención que el Gobierno del PP se comprometió con Bruselas a recortar las pensiones como parte del acuerdo para la reestructuración bancaria. Es decir, que dio su palabra de devaluar las pensiones a cambio de que los bancos recibieran cuantiosas ayudas de la UE.

Un chantaje mentiroso que debería hacer reflexionar profundamente a muchos el sentido de su voto en la próxima cita electoral.

Tampoco oí que Rajoy explicara a los pensionistas que su reforma de 2013, esa por la que se establecía el 0´25% lineal de revalorización y se desvinculaba esta del IPC, condenaba a los pensionistas a perder poder adquisitivo todos los años. Ni les dijo que ese mecanismo hace que el Estado se ahorre 33.000 millones de euros en pensiones hasta 2022.

Rajoy les ocultó que esa subida del 0,25 que él estableció, ha provocado que el pasado año haya vuelto a caer el poder adquisitivo de nuestros pensionistas. La inflación de 1,6% en 2016, unida a la de 1,2% en 2017, les ha llevado a una pérdida acumulada de más de 2,3 puntos en dos años.

Su única explicación fue el chantaje: si queréis pensiones, que me aprueben los presupuestos. Un chantaje mentiroso que debería hacer reflexionar profundamente a muchos el sentido de su voto en la próxima cita electoral.

Y digo que es un chantaje mentiroso, porque Rajoy mintió a conciencia. Mintió cuando dijo que las pensiones no bajarán porque perder poder adquisitivo es una forma de rebajar las pensiones. Mintió al decir que quiere blindar las pensiones frente a posibles congelaciones. Es al revés, ya que el 0,25% de subida en cuatro años tiene más impacto que un solo año de congelación. Y mintió cuando dijo que el recorte de las pensiones es necesario para hacer sostenible el sistema. El primer paso para el sostenimiento del sistema era mantener el Fondo de Reserva que él mismo ha dinamitado. Pero el objetivo, insisto, es abrir paso a los planes de pensiones privados.

Nuestro plan podrá gustar más o menos, pero al menos, lo ponemos encima de la mesa. En frente, solo encontramos o el chantajismo de Rajoy, o el silencio del resto

Y en este camino, el PP de Rajoy se ha encontrado con la inestimable colaboración de los Ciudadanos de Rivera, que mientras dice una cosa, hace su contraria. Juntos, PP y Ciudadanos, han vetado revalorizar las pensiones según el IPC. Luego vendrá Rivera de salvapatrias.

Nos alegra que el PSOE haya logrado situar el debate de las pensiones en el centro de la agenda política, pero además de la crítica, los socialistas tenemos soluciones. Un plan que desgranó a principios de enero Pedro Sánchez, y que pasa por derogar la contrarreforma del sistema público de pensiones del gobierno del PP, abrir una senda de aumento salarial de trabajadores, autónomos, empleados públicos y un incremento del SMI para elevar las bases de cotización y la recaudación de la Seguridad Social, y buscar nuevas fuentes de financiación complementarias a las cotizaciones: Impuesto a las transacciones financieras y un impuesto a la banca para que sostenga también el sistema público de pensiones.

Nuestro plan podrá gustar más o menos, pero al menos, lo ponemos encima de la mesa. En frente, solo encontramos o el chantajismo de Rajoy, o el silencio del resto.

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