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07/02/2016 09:56 CET | Actualizado 07/02/2017 11:12 CET

Esa ocasión en la que casi me detienen por escalar la Gran Pirámide de Guiza

gizaCuando estaba a mitad de camino, hubo gente que me vio y se quedó mirando hacia arriba. Y así me vio la policía. Me gritaron algo, en árabe, creo, pero lo ignoré y seguí subiendo mientras escuchaba música.


Hoy voy a hablaros un poco sobre El Cairo y sobre cómo subí a la cima de la Gran Pirámide de Guiza.

Cuando llegué al aeropuerto de El Cairo, sabía que mi hotel estaba cerca de la plaza de Talaat Harb, pero no sabía dónde exactamente. Quería coger el metro de madrugada hasta la Estación de Ramsés para intentar encontrar mi hotel. Decidí esperar fuera pero hubo un pequeño problema. Se me acercaron como unos diez taxistas a ofrecerme sus servicios. Es difícil de explicar, pero no me fío de esos taxistas. Pensaba que me llevarían a una calle poco transitada y me robarían. Después de pasarme dos horas sentado sin hacer nada, decidí ir en taxi hasta mi hotel.

Antes de subirme al taxi, acordé un precio con el taxista (160 libras egipcias, menos de 20 euros). Pero cuando llegamos al hotel me pidió 50 euros. Le di el dinero. Esas fueron mis primeras impresiones.

Plaza de Talaat Harb desde arriba. Subir a la cima de los edificios del centro de El Cairo es prácticamente imposible. El nivel de seguridad es alto, hay soldados armados en todas partes. Por una parte me sentía seguro, pero por otra no.


Al día siguiente quise explorar El Cairo desde arriba. Desde las alturas, todo cambia. En la calle todo parece estruendo y desorden, pero desde arriba todo es silencio y paz.


Durante el periodo de tiempo que duró mi visita, el aire no estuvo limpio ningún día. Demasiada gente y demasiadas emisiones de los vehículos en el aire.


Torre de El Cairo (187 metros)


Durante mi visita, solo me topé con cinco turistas o menos. Mucha gente me dijo que el turismo en Egipto está decayendo. Tras la revolución egipcia, los turistas tienen miedo de viajar a Egipto. Es muy triste, porque El Cairo es una ciudad muy interesante con un montón de historia.


Mi parte favorita del viaje: la pirámide de Guiza. La última maravilla del mundo en pie. Fui en taxi hasta la zona de Guiza en la que se encuentran las pirámides. Me consiguieron un taxi a un precio justo en el hotel en el que me hospedaba.


Resulta inconcebible que las pirámides se construyeran sin utilizar maquinaria. Estar de pie delante de una pirámide es impresionante.


Me puse a pasear por la zona, esperando el momento adecuado para escalar la pirámide de Guiza. Cuando empecé a escalar, tenía a un vendedor ambulante detrás de mí, pero me dio igual. Cuando me giré, se estaba riendo, así que seguí escalando.


Cuando estaba a mitad de camino, hubo gente que me vio y se quedó mirando hacia arriba. Y así me vio la policía. Me gritaron algo, en árabe, creo, pero lo ignoré y seguí subiendo mientras escuchaba música.



Desde la cima de la mismísima Pirámide de Keops. Tardé ocho minutos en llegar a la cima. Pero en bajar tardé 20. ¡La seguridad es lo primero!





Al fondo se ve Guiza. Antes no estaba seguro de si sería una buena idea lo de ir a El Cairo. Pero ahora me alegro mucho de haberlo hecho.



Esta publicación es una adaptación de un post que apareció originalmente en AndrejCie.com.

El artículo fue publicado con anterioridad en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.