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20/02/2018 07:35 CET | Actualizado 20/02/2018 07:36 CET

EE.UU. a ‘trumpicones’: una oportunidad para Europa

Getty Images

La entrada en la escena internacional de Donald Trump recuerda a aquel cuento infantil del lobo feroz y los tres cerditos. En fin, que había tres cerditos siempre acechados por un lobo feroz que decidieron, cada uno – por lo visto se habían independizado pronto- hacer una casa en la que protegerse. El más tonto, contra los consejos de su hermano, hizo lo que le parecía más fácil: una choza de paja; otro, optó por una cabaña de tablas, haciendo caso omiso a los consejos del más listo, que aunque tardó más, y le costó más esfuerzo, la hizo de piedra.

Pues un día, como era lo lógico en esta narración, aparece el lobo malo malísimo y cegado por la soberbia y de un soplido tiró abajo la casita de paja; el pobre cerdito propietario logró escapar y buscó refugio en la de madera de su hermano; pero tras un par de potentes soplidos, las maderas cayeron cual castillo de naipes, y allá fueron los dos, presas del pánico, a la casa del tercero, que por mucho que sopló el lobo, hasta caer exhausto, resistió las embestidas, y así es como el cuento acaba bien, con los tres cerditos a salvo y con la moraleja aprendida, que en latín podría ser incluso 'si vis pacen, para bellum'..

El millonario Trump está derribando soplido a soplido todas las convenciones sobre las que se han basado desde la I y II Guerra Mundial las relaciones internacionales

El millonario Trump está derribando soplido a soplido todas las convenciones sobre las que se han basado desde la I y II Guerra Mundial las relaciones internacionales, los equilibrios de fuerza y los cimientos de la Alianza entre los dos gigantes norteamericanos, EE. UU. y Canadá, y los aliados europeos. A la vez, el mandatario USA, con sus desaguisados tuiteros y trompicones pone en aprietos a su vecino del norte endureciendo a la carta del plato de humor del día las condiciones para el Tratado de Libre Comercio, mientras trata de acosar por lo mismo y más a resoplidos furiosos a su gran vecino del sur, México, y de paso su errática táctica y altisonante retórica, rubeolada de insultos supremacistas, contribuye a aislarlo –hipocresías diplomáticas aparte- de las Américas en su conjunto.

Su bravuconería crea conflictos o aviva rescoldos en lugares abonados para el incendio. Traslada unilateralmente desde Washington D.F. la capital de Israel desde Tel- Aviv a Jerusalén, entra al trapo del dictador norcoreano Kin Jong-Un, a ver quién tiene el botón nuclear más gordo... Insulta a los ingleses, los franceses, los alemanes, los haitianos, los puertorriqueños...

Rusia aprovechó desde el principio los devaneos caprichosos del inquilino de la Casa Blanca

Y sus eses y tambaleos constituyen una oportunidad para el régimen de Putin: Rusia aprovechó desde el principio los devaneos caprichosos del inquilino de la Casa Blanca; el Kremlin ha aumentado su influencia y la penetración de sus redes de 'inteligencia' e intoxicación en el 'teatro europeo'. Y en la propia Norteamérica. Ya no hay dudas sobre el control ruso de las noticias falsas que descongelan la 'guerra fría': se trata de un ataque a la unidad del bloque de países democráticos para interferir en su libre determinación y contaminar a sus ciudadanos.

Tras los episodios comprobados en EEUU – las últimas revelaciones del fiscal especial y su acusación directa a trece ciudadanos y tres empresas rusas de interferir en las elecciones de 2016 que auparon a Trump contra todo pronóstico lógico es un serio aviso a navegantes- y la oleada sincronizada de ataques en Gran Bretaña favoreciendo al 'Brexit' y en España respaldando la intentona separatista Cataluña... con tentáculos en otros movimientos separatistas y ultranacionalistas europeos, nadie en su sano juicio y con la información consolidada duda de la gravedad de la amenaza.

Ya desde poco antes de su toma de posesión fuentes oficiosas de su campaña revelaban que el inminente 'líder occidental' consideraba 'obsoleta' la OTAN. 30 de julio 2016: "Trump quiere que Europa aumente su gasto militar un 55% a cambio de dejar la OTAN como está" (Jeffrey Cord, miembro de la campaña). Trump al 'New York Times': "EE.UU. no acudirá en ayuda de los países bálticos en el caso de que estos fueran atacados por Rusia si no aumentan su gasto en defensa". El 16 de enero de 2O17 Trump celebra alborozado el Brexit "y augura nuevas deserciones en la UE". Muchos dirigentes europeos asisten asombrados al 'in creescendo' de la banda de tambores y cornetas en que se ha convertido la Casa Blanca. El ministro de Exteriores alemán y luego presidente federal, Frank-Walter Steinmeier: " las palabras del presidente electo Trump, que considera obsoleta la OTAN, han sido recibidas con preocupación".

Francia marcó el camino: "La mejor respuesta al presidente norteamericano es la unidad de los europeos. (...)", señalaba el ministro francés Jean Marc Ayrault

Visto ahora, con la perspectiva del tiempo, Francia marcó el camino: "La mejor respuesta al presidente norteamericano es la unidad de los europeos. (...)", señalaba el ministro francés Jean Marc Ayrault. Napoleón hubiera añadido una de sus más célebres frases: "Cuando el enemigo se equivoca, no lo distraigas".

Situada la crisis en ese plano, Trump dudando de la necesidad de la OTAN y exigiendo más gasto militar bajo 'severas' amenazas, la UE recupera el proyecto de aumentar su autonomía en seguridad y defensa. Trump, y el actual Partido Republicano, han demostrado de que Estados Unidos ya no es un socio confiable. Que en cualquier momento puede dejar a Europa 'colgada de la brocha' por su excesiva dependencia de la industria militar USA.

Esta política ha puesto de los nervios (económicos) a la administración Trump, que ve peligrar el suculento negocio armamentístico del 'complejo militar industrial'. El Fondo Europeo de Defensa (FED) está dotado con 1.000 millones de euros para desarrollar equipamientos comunes y otros 500 millones adicionales para investigación... Muy razonablemente, el Pentágono teme que este programa resienta las ventas norteamericanas en beneficio de la industria europea.

La Unión Europea lo que está haciendo es, en realidad, desarrollar una nueva estrategia que garantice estabilidad en la seguridad en el futuro

La Unión Europea lo que está haciendo es, en realidad, desarrollar una nueva estrategia que garantice estabilidad en la seguridad en el futuro. Estados Unidos se ha convertido en un factor imprevisible, como imprevisibles son las neuronas presidenciales y los resortes que mueven a la ultraderecha republicana dominante. Su doctrina en materia de defensa con Europa es primordialmente una doctrina comercial. Trump puede ser una anécdota, o no. Y ese 'o no' solo puede ser neutralizado como elemento de riesgo recuperando la Política Exterior y de Seguridad Común.

"Quien se fía de un lobo, en sus dientes muere", dice un conocido refrán. El español Javier Solana, legendario 'Míster PESC', tuvo en este campo una de sus grandes prioridades. Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE (1999-2009) fue 'ex aequo' Comandante en Jefe de la EUFOR. Ex secretario general de la OTAN (1995-1999) el influyente 'think tank' español CIDOB lo considera "Adalid del multilateralismo e incondicional de la Marca Europa, elaboró la primera doctrina de seguridad estratégica de la UE y dotó de sustancia a la Política Europea de Seguridad y Defensa que estrenó órganos operativos y lanzó sus primeras misiones (...) para la gestión de crisis exteriores..."

Estados Unidos, aparte del ombliguismo trumpista, tiene fuertes sectores de influencia que ven en la Unión Europea un indeseado competidor

Como ha dicho Solana en repetidas ocasiones, "Europa debe dejar de ser escenario para ser actor" (al autor, 21 de diciembre de 1998). Y el pragmatismo obliga a analizar desapasionadamente las circunstancias: Estados Unidos, aparte del ombliguismo trumpista, que ha olvidado las lecciones de la II Guerra Mundial, de la Guerra Fría y de la Gran Recesión, tiene fuertes sectores de influencia que ven en la Unión Europea un indeseado competidor que no se resigna a un papel de mero cliente y aplaudidor del 'América First'.

Hay que ir mucho más allá de las palabras del presidente Bush hijo, cuando en septiembre de 2000 dijo en Saginaw que "sé que los seres humanos y los peces podrán coexistir en paz" (sic). La coexistencia en un plano de igualdad de trato como grandes potencias de EE. UU. y la U.E., a pesar de los problemas de digestión por las últimas incorporaciones desde el Este al Club de Bruselas, quizás haya llegado a un punto de reformulación sobre la base de que las dos son partes contratantes de la primera parte (hermanos Marx dixit).

El papel de EE.UU. como detonante de la Gran Recesión, que ha aumentado peligrosamente la 'brecha social', las dudas de sus economistas de cabecera sobre el Euro y el mismo proceso de unidad del Viejo Continente, la certeza de la amenaza en el flanco oriental de un líder autoritario ruso heredero del zarismo soviético que juega al peligroso juego del gato y el ratón con los aliados, desde Crimea y Ucrania al Báltico, no dejan otro camino que 'más Europa', pero esa 'más Europa' – imprescindible también para superar con éxito y progreso la crisis económica y prevenir nuevos crac - ha de combinar con responsabilidad y delicadeza el equilibrio entre la seguridad y el estado de Bienestar, salvaguardando con convicción y determinación las libertades que constituyen la 'civilización europea'. Resumiendo, que Donald Trump a base de cerrar sus ojos a la realidad se los ha abierto a los europeos.

Cuando suenan tambores de guerra (o de conflictos, amenazas y riesgos) o de charangas populistas, lo menos indicado es ponerse tapones en los oídos. ¿Oído, cocina?

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