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23/10/2018 11:33 CEST | Actualizado 23/10/2018 11:33 CEST

Ética y filosofía para la ‘alta velocidad’ de las paparruchas y los fraudes

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Agencia EFE
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Muchos españoles suspiramos hondo, con ese reflejo tan de 'aaah, por fin se han dado cuenta', cuando el Congreso de los Diputados aprobó el retorno de las asignaturas de ética y filosofía a las aulas. "Loado sea el Señor", me comentó una vieja profesora. Aunque enseguida recuperó el pragmatismo, o esas gotas siempre convenientes en pequeñas dosis de cinismo filosófico, tras esa primera exaltación emotiva. "Claro que, reflexionando... todos ellos seguro que las estudiaron, pero o las han olvidado, o no han aprendido nada".

Los tiempos en que estamos son malos para la reflexión. No son buenos ni para la poesía, ni para la ética, ni para la moral, ni, resumiendo, para esas virtudes cívicas, 'republicanas', llamadas ejemplaridad, coherencia, honestidad, verdad... El retorno de la ética y la filosofía a los libros de texto coincide con uno de los momentos cumbre de la mentira, la hipocresía, y de mayor desconcierto y alarma en la sociedad española (y en la europea, y en la norteamericana, y no digamos nada en la asiática o en la africana o en la rusa, pero "mal de muchos, consuelo de tontos", como muy sabiamente dice el refranero).

Las llamadas 'redes sociales', o sea, Internet, son el acelerante que ha permitido que las noticias falsas (fake news) se hayan convertido en una cosa normal. La 'realidad alternativa', que muy desvergonzadamente teorizó una ayudante de Donald Trump, hubo una época en que llenó los manicomios y las cárceles. Hoy eso es historia, y como pocas veces –si bien en esencia todo se repite- el 'todo vale' o el 'fin justifica los medios' empieza a ser asumido como un nuevo derecho 'fundamental'.

La esperanza no se puede perder, porque sin el motor de la ilusión indesmayable no habría verdadera democracia

Pero la gente corriente, los trabajadores que de sol a sol no ganan para tener un techo y las mínimas comodidades del 'Estado de bienestar', los autónomos que sobreviven a base de trampear con el IVA o prestarse a ser mano de obra esclava, todos ellos son la calderilla que necesitan los aprovechados bien situados en las ondas concéntricas del poder para que su tintineo haga parecer que el truco en el trato es lo pertinente.

Vuelve pues la ética (y la moral) y la filosofía a colegios e institutos, y quiera el Señor (presidente del Gobierno o ministro del ramo) con permiso de la oposición que también penetre en la Universidad Pública. La esperanza no se puede perder, porque sin el motor de la ilusión indesmayable no habría verdadera democracia.

La noticia coincide con otras de signo contrario: siguen en los banquillos los juicios de las grandes tramas de corrupción, la Gürtel, los ERE de Andalucía, el 3% del nacionalismo catalán; a la vez que se sacan en procesión algunos casos ya conocidos, sucedidos hace una década, y cometidos por una persona, o dos, o tres, como el de un cargo público de la Junta de Andalucía que gastó 30.000 euros en casas de putas, y que el PP ha generalizado diciendo que los socialistas andaluces se dedican a ir de putas en vez de a pagar becas. O esa ministra displicente y marisabidilla, Isabel García Tejerina, que también generaliza que los niños de diez años andaluces saben lo mismo que los niños de ocho años de Castilla León, cogiendo el rábano de PISA por las hojas del argumentario.

El director del Centro Nacional de Inteligencia (en otras palabras, del espionaje), general Sanz Roldán, hablaba en un foro sobre cíber defensa sobre que el CNI tenía un 'departamento de lecciones aprendidas'. Gran idea. Enlaza con la filosofía de George de Santayana de que "el pueblo que no aprende de su pasado está condenado a repetirlo".

Ada Colau, que, haciendo gala de una gran coherencia, pone una vela a Dios, otra al Diablo, y un par de ellas, para empatar, a sí misma

En la España de hoy existen varios puntos de interés para esta cuestión: uno es el conflicto que divide en dos partes casi simétricas al pueblo catalán; con esa gran falacia de que los dos sectores son igualmente respetables. Y no es verdad, al menos enteramente. Hay una parte que rompió el consenso constitucional y las reglas del juego. Y hay otra que defiende la ética del buen gobierno, porque como tantas cosas, la aparición de nuevas armas sin balas como las redes sociales convierten en un golpe de estado lo que en el siglo XIX se llamaba pronunciamiento... Y el 'pronunciamiento' de los separatistas que se apoderaron del Parlament no puede decirse que fracasara totalmente: ahí siguen sus tentáculos en la vida de cada día, en la TV3, en ayuntamientos como correas de transmisión del 'pensamiento único' y el lazo amarillo, y del lavado de cerebro colectivo.

Un Parlament que en vez de legislar conforme a sus responsabilidades estatutarias, ha optado por el espeso chorro de tinta de calamar gigante y ha aumentado la temperatura del enfrentamiento con España y el sistema democrático al aprobar una reprobación del Rey, por su defensa del orden constitucional y el finiquito de la Monarquía Parlamentaria. Y, esto es clave, con el decidido apoyo de la franquicia catalana de Podemos, los Comunes, abanderados por la sinuosa alcaldesa Ada Colau, que, haciendo gala de una gran coherencia, pone una vela a Dios, otra al Diablo, y un par de ellas, para empatar, a sí misma.

Y tenemos a Pedro Sánchez, que supo aprovechar la oportunidad de una moción de censura, cuando ni los aliados del PP quisieron respaldar a Rajoy, tras la primera sentencia sobre la trama Gürtel, para ganar tiempo, y forzar la creación de un bloque anti PP que le hiciera a él presidente, como mal menor, y aguantar lo que se pudiera para lanzar las redes en los caladeros tradicionales.

Iglesias aprovechó ladinamente el ya famoso patinazo de ingenuidad protocolaria del presidente del Gobierno para 'arroparle' enfrentándole a la Corona

Decía el cardenal Dionigi Tettamanzi en el sínodo de Obispos de Europa en septiembre de 1999: "El gran problema que afronta la Iglesia en el umbral del nuevo milenio no es tanto bautizar a los convertidos, como convertir a los bautizados". ¿Convierte a los bautizados, o sea, a los militantes de siempre del PSOE, el bailoteo en modo 'agarrado' y a veces 'tango' con Podemos y los independentistas? ¿convence a los desencantados que Iglesias actúe de facto como vicepresidente aúlico? ¿O que los políticos presos tengan la antesala de la celda llena de visitantes y que se negocien cosas innegociables como imitar a Polonia en el control gubernamental de la justicia?

Y en cuanto a la estrategia organizada para desacreditar al Rey y socavar así el sistema... Pablo Iglesias es una pieza esencial, que se ha confabulado con Puigdemont, Junqueras y compañía 'republicana' sin que parezca que Sánchez se esté percatando de que su 'socio' de coyuntura hace todo lo posible para sustituir la P por una J. En la recepción real del 12 de Octubre, Fiesta Nacional de España, pudo visualizarse una vez más el montaje. Iglesias aprovechó ladinamente el ya famoso patinazo de ingenuidad protocolaria del presidente del Gobierno para 'arroparle' enfrentándole a la Corona: "Al Rey no lo ha elegido nadie", argumentó.

Es la clásica mentira que repetida 'ene' veces, desde distintos ángulos del mismo poliedro se convierte en verdad posible. ¿Cómo que el Rey y la Monarquía democrática no han sido votadas por nadie? Fueron ambos votados ex aequo en referéndum y por una aplastante mayoría, de centro, derecha e izquierda, hace 40 años. Y a través de los partidos constitucionalistas, los que sostienen sin ambigüedades ni zancadillas el sistema democrático a la europea, cada vez que ha habido que ir a las urnas.

¿Cómo que el Rey y la Monarquía democrática no han sido votadas por nadie? Fueron ambos votados 'ex aequo' en referéndum y por una aplastante mayoría hace 40 años

Otros personajes de este espectro populista, alguno con típicos tics peronistas y sin miedo al ridículo se atreven a pontificar que una monarquía no puede ser democrática. Esos tienen que viajar más aunque sea con el IMSERSO. ¿No es democrática la monarquía del Reino Unido, o la danesa, o la noruega, o la belga, o la sueca....? Pero esta clase de subnormalidades, que tienen más que ver con la estrategia antisistema y bolivariano-castrista que con los hechos probados, pueden calar poco a poco, y durante un tiempo, en la masa de desencantados que no se dan cuenta de que igual que todos los caminos llevan a Roma, muchos pueden llevar a Caracas o a Managua, ya puestos.

Lo que estamos viviendo ahora, en Cataluña y en la entera España, es consecuencia de que durante cuatro décadas no se le ha dado la debida importancia a episodios de gran gravedad, que se han tomado con irresponsable frivolidad y pasotismo. El fin de gobernar justificó el medio empleado: aliarse con enemigos de la democracia y del Estado... sin tener preparado el antídoto.

A Sánchez se le acaba el tiempo del experimento. Escuchen el tic-tac del temporizador.

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