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22/01/2019 07:16 CET | Actualizado 22/01/2019 07:16 CET

'Juego de Tronos' se rueda en Podemos

CHEMA MOYA/EFE
Errejón irá a las elecciones con las siglas de Carmena, no con las de Podemos.

El 16 de abril de 2015, según cuentan las crónicas como la de Belén Domínguez en EL PAÍS, el entonces europarlamentario Pablo Iglesias se saltó el protocolo para regalarle al Rey de España, de visita oficial a las instituciones comunitarias, una edición completa de Juego de Tronos. Lo que no dejaba de ser una falta de respeto al Jefe del Estado lo justificó con una estupidez: "Para que le dé las claves sobre la visión política de España".

Fue un 'posado' que, como todos los pavoneos, suele terminar mal. ¿Un Juego de Tronos a un rey que desciende de reyes a su vez descendientes de los Caspetos, la más antigua dinastía real de Europa, que gobernó la baja Navarra desde 1555 y Francia desde 1589, hasta la moda fatal de la Guillotina, y que llegó a España con Felipe V en 1700?

Don Felipe VI no necesita aprender estrategia ni entender la causa de la causa de las cosas de la política con series de televisión ni con cines de culto; le basta con la historia de sus antepasados.

Jueves 17 de enero de 2019, en Madrid. Una carta conjunta y solidaria de la alcaldesa de la capital de España, Manuela Carmena, y del candidato de PODEMOS a la Comunidad, Íñigo Errejón, provoca un terremoto en el movimiento-partido que surgió de las brasas del 15-M, sopladas por la crisis y sabiamente aprovechadas para provocar una hoguera antisistema por un grupo de profesores de ciencias políticas y brebajes de efectos alucinógenos, como la adoración al régimen chavista y, luego, madurista.

El enemigo, como decía en Asturias el capitán Pinilla, está dentro. "Disparen contra nosotros". Pero Pablo Iglesias no supo darse cuenta de lo vacuo de la 'indirecta' al monarca: era él quién tenía que haber comprendido las revelaciones ocultas en Juego de Tronos. Las intrigas palaciegas, las puñaladas traperas, los odios sarracenos, las ambiciones desatadas, la ceguera social, estaban a su alrededor; en realidad, él era el eje en el que pivotaban las traiciones, los desengaños y la hipocresía.

La jueza Manuela Carmena ha tenido un gobierno municipal complicado; quien la conoce, y conoce al grupo de concejales, sabe muy bien que ha tenido que 'blindarse' con un pequeño equipo de afines con el respaldo exterior del grupo socialista. Ella se ha cansado de decirle a los anticapitalistas, y a algunos podemitas encerrados en su caparazón, que la okupación de viviendas y la patada en la puerta a una propiedad privada es un delito, pero no ha habido forma.

Los intentos de Pablo Iglesias de meter con calzador en la lista autonómica al ex JEMAD Julio Rodríguez, Teniente General del Aire, cuyo patetismo se acrecienta, como una especie de vigilante de la playa, y otras trastadas del mismo género, tuvieron como consecuencia que la alcaldesa dijera "non plus ultra". No quería más enemigos dentro; bastante tiene con los de fuera.

En este corral sólo puede haber un gallo, y ese gallo, señores, soy yo.

Lo mismo le pasaba al cofundador de la cosa, Íñigo Errejón, cuyas desavenencias con el Jefe lo apartaron de la corte celestial y lo 'desterraron' a la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Tampoco a él el pablismo lo dejó tranquilo; el amado líder –cada vez menos amado- le dio abrazos y besos pero no la confianza plena para que hiciera una lista a su gusto. Todo muy bolivariano, pero que puede explicarse gráficamente con la receta del último gran cacique tradicional de Gran Canaria, Matías Vega Guerra, con amedrentadoras agarraderas en Madrid, para disuadir a posible competidores: "En este corral sólo puede haber un gallo, y ese gallo, señores, soy yo".

Pablo Iglesias no ha querido darse cuenta de que ha tenido una deriva imparable hacia la conversión en un activo tóxico; no exclusivamente por la persecución a que ha sometido a los discrepantes, sino por su 'totalitarismo interior'. El caso de Carolina Bescansa, enviada a galeras y a estrellarse en la Costa da Morte en Finisterre es otro episodio más que dividió y desconcertó a los inscritos.

De estos pocos años lo que quedan son fogonazos, gestos, titulares, como su baja por maternidad compartida, que liberó a su esposa y madre de los gemelos para sustituirle en el liderazgo a tiempo parcial. Cientos de miles de matrimonios trabajadores han recurrido a los abuelos, o a contratar cuidadores, para que la pareja pueda seguir en sus empleos. Además, están las guarderías, que tienen las puertas siempre abiertas para sus señorías.

La inquina que subyace la han desvelado con crudeza dos personajes que se disputan la cabecera del top del esperpento: Echenique y Monedero. Echenique no ha entrado en motivos ideológicos, o en las discrepancias tácticas o estratégicas, ha utilizado directamente el hacha del insulto personal: "Debería dimitir de inmediato como diputado; claro que, de algo tiene que vivir hasta mayo...".

Juan Carlos Monedero, muy en su papel de pequeño Fouché, parece el geniecillo del laboratorio fotográfico de Stalin que retocaba las imágenes para ir invisibilizando a los 'enemigos del pueblo'.

Pero el mayor problema es que un número creciente de ciudadanos, registrados, mediopensionistas o sencillamente ojeadores, ha descubierto que hay mucho de decorado de cartón piedra, que oculta, como diría Mariano Rajoy, algo que "no es una cuestión menor, sino al contrario, es una cuestión mayor".

Por ejemplo, el caso de la mansión comprada en Galapagar por los Iglesias-Montero. El problema no es que unos políticos se compren un chalezazo con un crédito hipotecario, sino que una de las promesas más serias, y lacrimógenas, del dirigente morado, desde la modesta y algo cutre cocina de su pisito, fue que él nunca, jamás de los jamases, iba a dejar de vivir en su casa de barrio obrero, pequeña pero apañada, ni se iba a privar de saludar a los vecinos y de ir a la tienda de la esquina.

Los números del referéndum anti manchas que organizó sobre si está bien o mal comprarse tan pretenciosa residencia dio el triunfo a la abstención y tuvo un alto porcentaje de noes que agrietaron el pedestal. No hay votación que convierta un error en un acierto. Si el juramento de humildad y austeridad y de estar como la gente corriente es falso...¿le compraría usted un coche usado? Eso es lo que suele preguntarse en estas tesituras en Estados Unidos, a pesar de que a veces haya sorpresas como Trump.

De todas formas, este estallido estaba previsto por augures, y además, por los analistas prospectivistas y comparativistas. En 2015 y 2016 ya hubo quien veía en el horizonte los habituales procesos de desintegración de este tipo de formaciones de aluvión, hechas de 'hierros, metales y quemadores' como se anunciaban desde el carromato los chatarreros en las calles de los años cincuenta y sesenta, aún, del pasado siglo XX.

El primer gran error de Pablo Iglesias, engendrado por la soberbia adanista, fue no apoyar la primera investidura de Pedro Sánchez creando un eje de centro izquierda.

El innato caudillismo de los narcisistas marxistas leninistas ultracongelados; las batallas ideológicas, con escopetas verbales cargadas con perdigones de dogma; la guerra interminable entre cínicos vestidos de utopía y 'coherentistas' que defienden la coherencia y quieren dar el trigo que predican y no gato por liebre; las luchas cainitas entre las tribus, y las peleas entre los pretores y legionarios que se disputan el botín logrado en la conquista... todo eso junto y revuelto conduce al caos. Naturalmente, primero entre bambalinas; hasta que un traspiés las echa abajo con gran estropicio y el público contempla asombrado el baile de puñales.

El primer gran error de Pablo Iglesias, engendrado por la soberbia adanista, fue no apoyar la primera investidura de Pedro Sánchez creando un eje de centro izquierda, centro derecha con PSOE y Ciudadanos. El segundo, querer hacerle la lista de ministros al candidato, que puso de inmediato las barbas de remojo y acudió al ditirambo... y el tercero, no caer en la cuenta de que a pesar de los muchos y graves errores del 'sanchismo' el tsunami que vive PODEMOS puede provocar un reflujo de la marea y un retorno al partido de la rosa de los votos fugados por un sueño, una ficción, un cabreo.

Por eso es previsible que el equipo de crisis podemita toque a rebato y empiece a lanzar la habitual cortina de humo en forma de arremetida contra el PSOE como antes del noviazgo de conveniencia. Con lo cual el PSOE le imitará, en parte asimismo para desviar la atención de los coqueteos del Gobierno con los insurrectos catalanes, e incluso con antiguos etarras y la reciclada galaxia abertzale en nombre del Presupuesto 2019.

"Y allá a su frente Estambul".