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27/03/2018 07:27 CEST | Actualizado 27/03/2018 07:27 CEST

Y el zorro entró en la peletería

Cárcel de la localidad de Neumïnster, al sur de Kiel, capital de Schleswig-Holstein (Alemania) donde está ingresado Carles Puigdemont.
EFE
Cárcel de la localidad de Neumïnster, al sur de Kiel, capital de Schleswig-Holstein (Alemania) donde está ingresado Carles Puigdemont.

Un refrán siberiano, entre ruso y chino, dice que "mientras más corre el zorro, más se acerca a la peletería". Desde que Artur Mas puso en marcha el 'proceso' este proverbio salió del baúl de las citas. Y cuando Carles Puigdemont inició su trastornado desafío a España, a Europa y al sentido común, también le fue de aplicación. Su fuga a Bruselas sólo cambió de lugar la metáfora: la residenció en Bélgica. A partir de ahí la ha llevado a cuestas en todas sus escapadas.

El fallo fue que no pudo resistir la atracción fatal del figuroneo, de exhibir su falso martirio y su falso exilio

El fallo fue que no pudo resistir la atracción fatal del figuroneo, de exhibir su falso martirio y su falso exilio. Mal de altura de un funcionario del periodismo que de repente se vio encaramado a lo más alto. En enero lo hizo por primera vez en Dinamarca. Asistió a un debate en la Universidad de Copenhague promovido por su equipo del que salió trasquilado por las preguntas y consideraciones de la profesora Marlene Wind, directora del Centro de Política Europea del Departamento de Ciencias Políticas.

"Su discurso no se veía en Europa desde la II Guerra Mundial", le afeó.

Como la orden de extradición europea estaba desactivada, cruzó fronteras sin riesgo, sin dar tiempo a la reacción judicial. Y volvió a su mansión en Waterloo. Confiado en sus habilidades – su antecesor, Artur Mas, había hecho un panegírico de la astucia para ganarle la partida al Estado- quiso repetir lo que era un paso más en su estrategia de internacionalizar, de darle visibilidad y actualidad europea al conflicto catalán.

Se fue, pues, a Finlandia con su programa de 'predicación y combate', pero la orden de detención ya estaba otra vez activa. Tras intervenir el viernes en la Universidad de Helsinki retorna a su refugio belga con una larguísima ruta terrestre para evitar controles de pasaportes. Pero esta vez el CNI tomó nota de sus errores anteriores para no hacer el ridículo. El presidente destituido por el 155, tras haber encabezado lo que por aplicación del mundialmente conocido 'principio del pato' era un golpe de Estado, fue cazado en una gasolinera del norte de Alemania y detenido por la policía alemana, en presencia de los agentes de la inteligencia española.

En Cataluña el bloque independentista no sólo ha perdido el 'seny', también parece haber perdido la cabeza

Los independentistas catalanes del sector 'forofo' explican la táctica del error sistemático, las 'salidas del tiesto' condenadas al fracaso, como parte de una inteligente estrategia para poner de relieve las contradicciones 'de España' y exponer que "en efecto" Cataluña vive en una situación de humillación, pérdida de libertades y ataque a su cultura y su histórica personalidad. Un funcionario de una Universidad catalana, con el lazo amarillo bien puesto, lo explicaba en el almuerzo en pie a un grupo de participantes en un acto de los consejos sociales de las universidades celebrado en Asturias el 20 de marzo. "Cuando ETA mataba, el Estado decía que todo se podía arreglar hablando; y aquí, con nosotros, no quieren hablar."

El argumento es falaz y desquiciado: se puede hablar de todo, pero no se puede dar la razón en todo. Se puede hablar de los viajes a Marte, pero no se puede viajar a Marte, al menos aún. El problema no es ese. El verdadero problema es que los separatistas tienen que respetar la Constitución como los automovilistas tienen que respetar las leyes que rigen la circulación de los vehículos a motor. ¿Se soluciona algo con que un conductor borracho y drogado que va en dirección prohibida y ha provocado un choque múltiple hable con la pareja de la Guardia Civil que lo ha detenido?

En Cataluña el bloque independentista no sólo ha perdido el 'seny', también parece haber perdido la cabeza. Que decenas de miles de personas salgan a la calle defendiendo a los golpistas o que cientos de miles les voten o pidan que salgan de la cárcel y que sean elegidos presidentes, no son motivos que borren 'mágicamente' la Constitución y que implanten un régimen de forzoso incumplimiento de las leyes.

Aconsejaba Albert Einstein que si se quieren resultados distintos no se puede seguir haciendo lo mismo

Desde el principio se advirtió 'a todo el que viere y entendiere' que cualquier fórmula, por muy novedosa y multitudinaria que fuera, para llevar a cabo un golpe de Estado, estaría condenada al fracaso, y sus actores, detenidos y llevados a juicio. Si no se lo creyeron, tienen un problema. 'Sed lex, dura lex', la ley es dura, pero es la ley. Quien acabó con el Estatut, sin cumplir ninguno de los procedimientos en él previstos para su reforma, y quien trató de subvertir el orden constitucional, fue quien provocó la activación del artículo 155.

Por cierto, este artículo salió casi por unanimidad en 1978 tanto en la Comisión Constitucional del Congreso, como en la del Senado y después en la votación final del Congreso. Y fue refrendado, como todo el articulado, por una amplísima mayoría del pueblo catalán, como de todo el pueblo español en quien la Ley Fundamental deposita la soberanía nacional.

Aconsejaba Albert Einstein que si se quieren resultados distintos no se puede seguir haciendo lo mismo. Cuando se celebran las elecciones autonómicas para reponer la legalidad estatutaria en Cataluña, y ganan por la mínima los independentistas – pero como si ganaran por aplastante mayoría- la salida cuerda y responsable, la salida 'de país', no era volver a las andadas, sino gobernar dentro del Estatut para todos los catalanes.

Porque las elecciones demostraron que había dos Cataluñas confrontadas; y que una de ellas tenía más votos, la constitucionalista que quería seguir siendo española y catalana, y la otra, que tuvo menos votos pero más escaños. Bien es verdad que en medio está Ada Colau y 'Podemos' y su ideología antisistema y pro-okupa, pero 'técnicamente' se presentaron a las urnas como no independentistas. Técnicamente, claro.

Aquí solo cabe un paso atrás del bloque insurreccional

"Vamos a ver si el Estado respeta el resultado", dijeron los secesionistas. Pero ese respeto no tenía el sentido que se le quiso dar. No se había hecho un referéndum. Eran solamente unas elecciones autonómicas que tienen que ajustarse a lo previsto por el Estatut y la Constitución. No son una coartada para volver a poner en marcha la maquinaria de la subversión del orden constitucional y para llevar a cabo la fundación de una República catalana, o de una república de Barcelona, y otra de Tarragona, y otra de Lérida, y otra de Gerona, y otra de Valle de Arán, y otra....de 'Tabarnia'.

Aquí solo cabe un paso atrás del bloque insurreccional. La solución del conflicto no contempla la separación de una parte del territorio nacional, sea el catalán, el vasco o el Roque del Oeste en el 'Archipiélago Chinijo' de las Islas Canarias. No hay que engañarse, la independencia amputacional no tiene salida, al menos por un 'ahora' muy largo, en la actual Europa. Otras fórmulas de mejora del sistema autonómico y de la financiación, y del Senado como Cámara de las regiones, dentro de una reforma necesariamente consensuada de la CE78, no sería imposible.

Tras la captura de Puigdemont en el norte de la RFA han vuelto las discusiones, con mucho sabor bizantino, sobre lo que es rebelión y lo que no es, lo que es el uso de la fuerza, y lo que no es. Lo que es ejercer la violencia, y lo que no es. Pero el sentido de las leyes, su significado, cambia con su ejercicio y con las nuevas circunstancias que aparecen. El TC ha ido definiendo los perfiles de la Constitución Española con su doctrina. Todas las sentencias hablan de la 'ponderación' de cada caso.

Con su detención hay algo que hay que entender: la frustración de quienes aún se niegan a reconocer la fuerza diabólica del 'adoctrinamiento' programado y el engaño tramado por el gran embaucador, Jordi Pujol

Cuando los constituyentes alemanes definieron los delitos de rebelión o alta traición, o de sedición, no pensaron que en un Länder hubiera unos loquinarios que mediante marrullerías y astucias trataran de desarticular impunemente al Estado federal desde las Instituciones, maquinando un procedimiento combinado: organizar la movilización popular para tomar la calle utilizando el poder institucional para organizar referéndums ilegales o frenar la respuesta de las autoridades del Estado. En esa 'jugarreta' habían hecho intervenir a los Mossos D'Esquadra a su vez en una doble dirección: espionaje de los movimientos de la Policía Nacional y Guardia Civil, y neutralización de las mismas, y de las órdenes judiciales, mediante la pasividad operativa.

El juez Llarena tiene suficiente documentación que acredita las características de la trama golpista y sus 'depuradas' técnicas insurreccionales. Una 'acción popular' bien engrasada, organizada y dirigida por asociaciones 'bien engrasadas', desde una Generalitat puesta al servicio de una de las dos Cataluñas.

Puigdemont, en conclusión, ha caído, como casi todos sus 'conmilitones', y todo el mundo sabe cómo ha sido.

Sin embargo, con su detención, y sea cual sea el final de este episodio, hay algo que hay que entender: la inmensa y dolida frustración de quienes aún se niegan a reconocer la fuerza diabólica del 'adoctrinamiento' programado a que han sido sometidos como conejillos de Indias, y la envergadura del engaño que empezó a tramar, ante la indignación del que sí fue 'Molt Honorable President' Josep Tarradellas, el gran embaucador Jordi Pujol en cuanto ocupó el sillón' del Palacio.

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