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19/07/2012 08:22 CEST | Actualizado 17/09/2012 11:12 CEST

Rescatar bancos y también rescatar a los demás

Meter dinero en entidades financieras deja en evidencia otra flagrante injusticia, que es la de las empresas o autónomos que deben a esas propias entidades por no haber podido pagar, al igual que su Bankia de turno.

Una de las decisiones que ha habido que adoptar para poder hacer frente a la crisis es la de sanear los bancos "malos", o mejor dicho cajas "malas", que no podían hacer frente a sus compromisos financieros. Gustase más o gustase menos era necesario hacerlo para garantizar los ahorros y la solvencia del sistema.

Pero el meter dinero en estas entidades financieras para que puedan operar deja en evidencia otra flagrante injusticia, que es la de las empresas o autónomos que deben a esas propias entidades por no haber podido pagar, al igual que su Bankia de turno. Porque estos quedan incapacitados para la actividad económica al ser incluidos en el RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) donde se agrupa la información relativa a aquellos impagos, exclusivamente de personas jurídicas, de cuantía igual o superior a 300 euros.

Sería justo que se buscase una fórmula para que los que hayan entrado en el RAI como consecuencia de esta crisis también tuviesen ayudas para salir. De esta manera trataríamos igual a unos y a otros, ayudaríamos a dinamizar la economía, y también afloraría dinero negro de los que están teniendo que operar al margen del sistema por estar en ese fichero.

O creamos un RAI para entidades financieras y sus gestores políticos o lo quitamos para los hosteleros, comerciantes, profesionales o autónomos. Es necesario rescatar a entidades financieras y es también necesario rescatar a emprendedores.

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