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17/04/2016 10:02 CEST | Actualizado 17/04/2016 10:02 CEST

Proyecto Homero: ¡qué bien me lo paso con mis colegas griegos!

ringProyecto Homero es el nuevo trabajo de la Joven Compañía. Y como siempre, han dado la campanada en el Conde Duque de Madrid, su centro de acogida. Una campanada llena de energía en el que se pone de manifiesto que la Ilíada y la Odisea son textos que hablan de nosotros.

Foto de Proyecto Homero cedida por la Joven Compañía - © Javier Naval

Proyecto Homero es el nuevo trabajo de la Joven Compañía. Y como siempre, han dado la campanada en el Conde Duque de Madrid, su centro de acogida. Una campanada llena de energía en el que se pone de manifiesto que la Ilíada y la Odisea son textos que hablan de nosotros. Nos cuentan y nos reivindican de una forma teatral que la paz, la igualdad, la diversidad y el amor no son, ni han sido, solo patrimonio de nuestro tiempo.

Energía que se veía ya en la entrada el día del estreno. La sensación de que, atendiendo a la ya larga historia que tiene esta joven compañía, se iba asistir a algo excepcional. De tal forma que una gran parte del Madrid teatral se encontraba en el Conde Duque el día del estreno oficial para hacer doblete y verse las dos obras que componen este proyecto, una tras otra separadas por un intermedio de algo más de veinte minutos.

Spot #Proyecto Homero/Ilíada cedido por La Joven Compañía - Juanma Carrillo

La palabra que mejor describe Ilíada, la primera de ellas escrita por Guillém Clua, es esa: energía. La energía con la que los actores dicen y hacen en escena la historia. Es la guerra. Los griegos llevan diez años asediando Troya. Y en ambos bandos, hastiados y cansados, se han creado tensiones y facciones. Resultado de emociones humanas en las que el amor y el deseo sexual funcionan como palancas capaces de mover cualquier resorte. Múltiples planos que permiten disfrutar de la sencilla complejidad de los humanos.

Esa que hace pensar que todo se puede resolver pero comprobar que nada se resuelve. Sensación que seguramente comparte su público natural. Esos 7.000 jóvenes de institutos que gracias a sus profesores la disfrutarán y que han agotado entradas para las sesiones matinales. Entendiendo que se revelen frente a sus mayores a los que el pacto con la vida les ha llevado a acomodarse.

Spot #Proyecto Homero/Odisea cedido por La Joven Compañía - Juanma Carrillo

Edad y tiempo que hacen de Odisea, la segunda obra dramatizada por Alberto Conejero el de La piedra oscura, un relato sobre la experiencia de nuevo sobre esa sencilla complejidad. En el que las mujeres se niegan todo deseo esperando, como Penélope la mujer de Ulises, a su hombre, mientras ellos, como Ulises, pescan en todos los puertos en los que hacen escala. No solo eso, sino que encima van y lo cuentan. Porque si el viaje de Ulises tiene un sentido, al menos en esta obra, es el de contarlo.

Y así se pasa la tarde en un suspiro. Porque la generosidad de estos jóvenes actores, preparados y buenos, te hacen sentir que durante la representación hubo un lugar para ti en el elenco y que estabas en escena. Con ellos. Comentando y riendo las mejores jugadas de las obras clásicas a la manera que se comenta el futbol, las series o las pelis con los colegas. Unos colegas listos e inteligentes con los que pasar una tarde de sábado. Razón por lo que toda esa energía del principio se convierte al final de la representación en un aplauso colectivo y, se tenga la edad que se tenga, se convierte también en ganas de compartir su éxito.