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18/03/2018 10:36 CET | Actualizado 18/03/2018 10:36 CET

Sanchis Sinisterra non-stop

Javier Naval
Sanchis Sinisterra

Hoy toca un clásico, un clásico de nuestra época como es Sanchis Sinisterra. El autor de ¡Ay, Carmela! es noticia porque tiene tres espectáculos en la cartelera madrileña, uno es un estreno, y se anuncian más para abril. De tal manera que cualquiera que quiera verse todos los Sanchis que ponen en la actualidad en Madrid es y será un no parar teatral. Pero si quiere seleccionar, aquí va una breve guía para centrarse, no perderse, o para saber porque hay que vérselo todo lo que hay y lo que vendrá.

Lemon Press
Escena de Carta al padre

Carta al padre: tentativas de evasión de la esfera paterna

Esta es la primera de las que han llegado a la cartelera en los Teatros Luchana. Una dramaturgia, se podría decir una intervención a la forma en la que los hermanos Chapman intervinieron los grabados de Goya, que Sanchis Sinisterra ha hecho sobre la famosa Carta al padre que Kafka le escribió a su padre. Obra en la que habla Kafka, el hijo, pero en la que Sanchis da derecho de replica al padre y permite la presencia silente de la madre.

Obra que tal vez peque de discursiva, en ese intento de mantener el texto original. Un discurso que en parte se pierde en la sonoridad de la sala Luchana en la que está programado, que obliga a una forma de decir que no favorece al texto, como a una forma de hacer y la distribución de personajes extraña en el reducido escenario.

Factores que condicionan el entender qué se está jugando en escena, qué está pasando y para qué lo cuentan. Y, que de alguna manera hacen que la platea se plantee si este texto de Kafka, que no kafkiano, es ese buen texto que se decía que era. Si toda una generación no debería revisar sus clásicos juveniles, repensar ese mantra que aprendido en periódicos, revistas e institutos, se aceptó en su momento y desde entonces, a pesar de todo lo que ha sucedido, se mantiene y se repite.

David Ruano
Escena de Primer amor

Primer amor

Es una intervención más sutil. Una traducción/adaptación de un Beckett que suena a texto escrito en español, aunque el original es inglés. Por tanto, es un encuentro fructífero que permite a sus directores, Miquel Górriz y al furero Alex Ollé, junto a su actor principal, Pere Arquillué proponer un juego fluido y muy interesante en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle Inclán.

El juego que comienza con un ser raro, raro, del que el público se distancia por la forma en la que se presenta, habla y se mueve para, poco a poco, y gracias a un humor más bien negro, británico e inteligente, permitir la identificación. Personaje egoísta que interpreta la relación de pareja como la satisfacción sexual, carnal, y egoísta que aunque antes quede satisfecha mucho mejor. Pura animalidad, misteriosa para seres como los humanos, que tiene como objetivo, como el acto de comer o de respirar, asegurar la supervivencia de una especie que si son algo, son sacos de dolores, cuerpos frágiles y material fungible. Lo que, se quiera o no, tiene su gracia.

Javier Naval
Escena de El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea

El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea

Ha sido la última en llegar y lo ha hecho a la Sala Margarita Xirgu al Teatro Español. Responsabilidad absoluta de Sanchis pues la ha escrito y dirigido. Obra en la que todos aquellos que conozcan bien al autor, por haber visto otras de sus obras o haber pasado por uno o más de sus cursos de teatro, reconocerán lo que se podría llamar sus sanchinadas tanto en la forma de escribir como en los temas que trata.

Historia de dos actores que preparan una obra de teatro en una casa encantada que les ha cedido el tío de uno de ellos y que está situada en el barrio de la prostitución de una ciudad. Excusa perfecta para facilitar el debate de ideas, hablar de teatro e incluso asistir a una representación en la que el espectador, figuradamente, sube a escena en un juego metatreal curioso.

Un teatro que trata de ser actual, arriesgándose a lo contingente, a lo que se debate hoy y ahora. Donde no se obvian ni la comedia, ni la tragedia, ni la crítica al teatro como espectáculo decorativo para tener al público entretenido.

Representación que tiene una patina de teatro de otro tiempo, no porque no sea de ahora, sino porque ahora a penas se ve ese teatro en el escenario y, porque Sanchis, fiel a sí mismo, defiende el poder de la palabra (que lo dicho, lo que se dice, sea). Al que los dos únicos actores que la protagonizan, Paula Iwasaki y Guillermo Serrano, son capaces de darles verosimilitud y realidad, por extraño y raro que sea lo que digan y hagan en escena.

Sin duda, son lo mejor de una función, el verdadero espectáculo, que parece navegar hacía ninguna parte porque se desvía por aguas procelosas o abre muchos frentes que luego hay que cerrar. Como los cibermemes, el consumo cultural, los medios de comunicación, las artes vivas, la meditación, el té y los espíritus por poner unos cuantos ejemplos.

Jimena Gayo
Escena de Martes fronterizos - El club de la tragedia

Los martes fronterizos

Por si todo lo anterior fuera poco, a partir de abril comienzan los martes fronterizos en el teatro Galileo. Martes en los que se representarán distintas obras de dicho autor, algunas de las cuales también dirigirá. Ciclo que incluye el llamado "Club de la tragedia" mostrando una vez más que, aunque se sepa poner serio, a este reconocido dramaturgo no le faltan ni retranca ni sentido del humor (aunque sea algo oscuro).

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