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16/09/2018 08:47 CEST | Actualizado 16/09/2018 08:47 CEST

'The Lion King', el musical global que ruge en Singapur

Deen Van Meer
Escena de The Lion King - International Tour

Puede parecer muy esnob que en vez de hablar de El Rey León que se puede ver en el teatro Lope de Vega de Madrid y celebrar los 8 años que lleva en cartel, se hable de The Lion King (su nombre en inglés) que se puede ver en el Sands Theater del icónico y lujoso hotel Marina Bay Sands que se encuentra en un lugar tan alejado como Singapur. A parte del idioma, que en Singapur es en inglés, no es de esperar que haya diferencias porque Disney se encarga de que el estándar de sus producciones se cumpla a rajatabla. Máxime cuando el producto ha demostrado su rentabilidad económica y artística. La primera por la longevidad que alcanza en cartelera allí donde se estrena. La segunda, por la cantidad de premios que se listan en el dossier de prensa.

Obra polémica cuando se estrenó en formato de película infantil porque hubo críticos, educadores y padres que no la consideraron adecuada para niños. Pero los tiempos han cambiado y, a pesar de lo caras que son las entradas para este tipo de espectáculos, no es raro ver a padres con sus hijos en el teatro. No obstante la obra la protagoniza Simba, un leoncito que pierde a su padre, el Rey en una emboscada preparada por el hermano de este para ocupar el trono. Singapur no es una excepción. Hay bastantes niños que, ilusionados, a la salida, compran un recuerdo de la obra o hacen cola para sacarse la foto con el cartel al fondo y, claro, con papá y mamá o los adultos que les acompañen. Lo mejor es lo que aportan, una risa extemporánea y audible en todo el teatro gracias a su acústica, que arrastra al resto de espectadores, y un entusiasmo sincero por lo que están viendo.

Obra que también gusta a los adultos por muchos motivos. Empezando por el tema que les plantea, ¿qué significa ser padre? ¿Cuál es el mejor legado que se puede dejar a los hijos? ¿Las propiedades o una forma de ser en el mundo? ¿Cuál es el difícil equilibrio entre proteger y que aprendan mediante experiencias? ¿Cómo hacerles comprender que, lo normal, es que cuando un padre o una madre se enfadan no dejen de quererlos? ¿Cómo hacerles entender que se les aprecia en lo que son y cómo son? ¿Cómo hacerles entender que cuando uno se vaya nunca les deja solos, (tema este que proporciona una de las canciones con más pegada de la función)?

Joan Marcus
Leonas de The Lion King - International Tour

Preguntas que tratándose de Disney se desarrollan en un tono no demasiado profundo y más bien sensorial. Buscando el beneplácito de una inmensa mayoría que esté dispuesta a pagar lo que vale la entrada. Y las de sus musicales suelen estar entre las más caras. Consciente de ello, y sabiendo que no es ni Shakespeare ni Cervantes, se obliga a dar espectáculo. En este caso lo dan el trabajo con máscaras y marionetas de Julie Taymor que también la dirige. Y por supuesto, el libreto de Tim Rice con las pegadiza canciones de Elton John.

En el caso de Singapur, además, el público aporta otra cosa. Diversidad, la que seguramente no se ve en otros países en la que se representa. Desde asiáticos a occidentales, pasando por mujeres con velo. Muchos llegados de países cercanos. Una diversidad que ha sido capaz de ver y entender este espectáculo creado en los Estados Unidos para reivindicar la diversidad inclusiva de Disney en temas y referentes afroamericanos, que hasta entonces no parecía haberlos tenido en cuenta. Lo que indica que lo que cuenta y cómo se cuenta supera fronteras, culturas, y lo convierte en el espectáculo del mundo global en el que vivimos.

¿Qué hacen con esto en Singapur? Además de reproducir la obra con la misma eficacia que se puede ver en otras latitudes y de hacer funcionar los momentos clave de la función, tanto los dramáticos como los cómicos, siempre está el carácter de sus intérpretes, a pesar de ser una producción que no potencia las individualidades. Lo que importa es la obra y el trabajo de elenco, los actores son anónimos, meros médiums de sus personajes, de los autores, de la directora y, en definitiva, del productor. De hecho, muchos se mueven de una producción a otra especializados en uno de los personajes, aportando el expertise que adquirieron haciendo The Lion King en otras latitudes.

Joan Marcus
Rafiki de The Lion King - International Tour

Sin embargo, es imposible sustraerse a una interpretación que supera la eficacia que exige este tipo de producción. En esta el actor Antony Lawrence que hace de Scar, el mal hermano que quiere arrebatar el trono para él y la descendencia que no tiene, destaca como actor shakesperiano. Es verle salir, observar su presencia y escuchar como el dolor y el resentimiento infectan su voz y sus movimientos. Es de lo mejor de la función. No le va a la zaga el actor Jamie McGregor que hace de Timón, enérgicamente instalado al servicio de un personaje al que es muy fácil llevar al ridículo y él convierte en vulnerablemente humano, a pesar de interpretar a un animal. Al que se podría añadir el actor André Jewson que hace de Zazu, el pájaro mayordomo, esa organicidad que hay entre él y la marioneta que mueve.

Eso es lo que da de sí esta producción que, tanto en su versión madrileña como la de Singapur que se comenta en esta crítica, siempre me resulta larga y algo morosa, como que tardan en entrar en el tema y cuya resolución se acelera. Pero que da lo que promete, números musicales, hits, por lo que nunca defrauda. Además de ser un espectáculo resuelto teatralmente con las técnicas de siempre, como el teatro de sombras o el uso de máscaras y marionetas, bien ejecutadas. Un producto que entusiasmará no solo a los locales, sino a aquellos que saben que unas vacaciones en una ciudad del siglo XXI como es Singapur no están completas sin un buen y gran espectáculo musical. Este es uno, pero el mismo productor para Asia-Pacífico ya anuncia otros como la multipremiada Matilda o Kinky Boots.

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