BLOGS
18/10/2015 10:02 CEST | Actualizado 25/10/2016 11:12 CEST

Tres estrenos de teatro para este octubre en Madrid: 'Tres', 'Stockmann' y 'El burlador de Sevilla'

albornoz"Stockmann" en el Teatro Fernán Gómez es una sabia adaptación que la compañía Les Antoinetes Teatre ha realizado de Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen. Historia de una pequeña ciudad, sus poderes (reales y fácticos) y sus reacciones cuando se enteran de que las aguas del balneario que les da de comer están envenenadas.

Las protagonistas de Tres. Foto cedida por el Teatro Lara/Marta Latorre.

Tres, en el Teatro Lara. La comedia ligera escrita por Juan Carlos Rubio para que se ría. Dirigida por Quino Falero con ligereza, para que se ría. Interpretada por sus tres actrices y su único actor, con mucho oficio y con mucha gracia, para que se ría. Y usted, aunque no quiera o haya ido obligado al teatro, se reirá con la historia de tres mujeres talluditas que deciden ser madres. Un asunto de maternidades diferidas que aplaudirá con ganas, sea hombre, mujer o viceversa, cuando se acabe y que, solo o acompañado, seguirá riendo de camino al metro, al autobús, a coger un taxi o su propio coche. Lugares, todos ellos, en los que pueden seguir dándole ataques de risa cuando recuerde una escena, un momento, una expresión. Risas o, pasado el tiempo, sonrisas que le permitirán saborear de nuevo la obra y sus divertidos momentos.

Les Antonietes Teatre. Stockmann. Foto cedida por Lemon Press

Stockmann, en el Teatro Fernán Gómez. Sabia adaptación que la compañía Les Antoinetes Teatre ha realizado de Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen. Historia de una pequeña ciudad, sus poderes (reales y fácticos) y sus reacciones cuando se enteran de que las aguas del balneario que les da de comer están envenenadas. Historia que sus actores sitúan con claridad y concisión en la actualidad. Y lo hacen con muy pocos elementos. Una pared de pizarra, unas sillas de campo, unas copas de Martini distribuidas por el suelo, el traje que llevan puesto y sus formas de estar en escena y de hacer y decir un texto.

Todo para que el público asistente pueda ver, entender y comprender cómo funciona el poder. El poder de los políticos, los empresarios y la prensa con sus componendas económicas. Un poder que teme perderse, que teme dejar de ser poderoso. Temor que convierte en miedo para los otros. En definitiva, teatro político y social que entusiasmará a los espectadores de cualquier orientación política y les permitirá, al menos mientras estén en el teatro, sentirse libres, liberados, sí, y acompañados en esa libertad que, ya en la calle, volverán a echar de menos o verán amenazada. Y entenderán por qué.

Alex García. El Burlador de Sevilla. Foto cedida por el Teatro Español/Sergio Parra

El burlador de Sevilla, en el Teatro Español. El Don Juan de Tirso de Molina dirigido por Darío Facal como si se asistiese a un concierto. Micrófonos y proyecciones de vídeos en el escenario. Desnudos integrales y frontales de bellos cuerpos de hombres y mujeres, que han dado lugar a la polémica en ¡el siglo XXI! Cuerpos de actores y actrices que no son solo cuerpo. Que lo mismo bailan, que corren, que hablan, que suspiran, que sufren manteniendo una forma única de decir el verso. Como hacía tiempo que no se escuchaba en un escenario. De esas que hacen entender lo que dicen y, también, lo que dan a entender las palabras. Resultado del trabajo realizado con un maestro, el actor Ernesto Arias.

Y con esos materiales, esos mimbres, contarnos las burlas de Don Juan Tenorio para ir desvirgando vírgenes, nobles o pobres, con engaños. Quitándoles la honra para el gozo y diversión del noble mediante la promesa falsa de un matrimonio que nunca llega. Esa promesa que todavía hoy hace bombear corazones. Diversión que también le ríen otros varones, siempre que no fueran sus mujeres, sus prometidas, las burladas. Machos honrosos que no solo quieren parecerlo, sino serlo.

Historia, pues, de un galán que no puede dejar de serlo. Interpretado con energía y convicción por Álex García, demostrando que es más que una cara y un cuerpo bonitos de la televisión. Como también lo demuestran otros y otras de sus jóvenes compañeros en escena, a los que acompañan buenos actores más mayores que confirman lo que ya tenían suficientemente demostrado. Un personaje que él convierte en una fuerza de la naturaleza. La misma que lleva a los hombres y las mujeres a reproducirse y perpetuarse. La misma fuerza con la que ni si quiera el infierno es capaz de acabar. Amarga reflexión, bien pertinente, que llega como siempre para Todos los Santos. Fecha en la que se repone algún Don Juan en muchas ciudades de España y de México.