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23/04/2018 07:33 CEST | Actualizado 23/04/2018 07:33 CEST

La ecuación de la felicidad

La Inteligencia del Éxito

Si te encontrases con un amigo que está subiendo escalones para hacer ejercicio y te dijese que lleva cien subidos, tú posiblemente te quedes con la impresión de que ha subido muchos. Pero si te dijese que su escalera consta de mil, de repente los cien te parecerán pocos, ya que has dejado de concentrarte en cuántos ha subido para tener en cuenta cuántos le quedan por subir. La clave está en dónde sitúes el listón. Cien de cien son muchos, pero cien de mil son pocos.

La gente tiene la impresión de que he aprendido mucho y he aprovechado muchísimo el tiempo, pero yo tengo la opinión contraria, ya que no me centro en los escalones subidos, sino en los escalones por subir. Siempre digo que tengo mucho más que aprender que enseñar, e igualmente, en el ámbito del aprovechamiento tengo mucho más territorio por conquistar que conquistado, pero independientemente de mi amplio margen de mejora, sí que hay ciertas lecciones que he aprendido y que voy a compartir contigo. Si he aprendido lo que he aprendido, es gracias a ellas.

#LaInteligenciadelÉxito

Centrarte en lo que has hecho es aumentar tu ego.

Centrarte en lo que te queda por hacer es aumentar tu humildad.

@Anxo

Cada semana invierto un alto número de horas en crecimiento personal. Esto incluye practicar o aprender idiomas como el chino, ruso, alemán o francés; instrumentos como el piano, batería, saxofón o ukelele; ir al gimnasio a diario; jugar al fútbol; leer e investigar sobre diferentes temas de mi interés. Aparte de esto, gestiono una empresa con más de cien empleados, doy una media de dos conferencias y dos entrevistas a la semana, compongo música, doy algún concierto esporádico, escribo libros, tengo grupos de amigos con los que hacemos música y otros con los que no hago nada más que simplemente pasarlo bien.

—Anxo, pero ¿no crees que haces demasiado?

—Depende de si nos centramos en escalones subidos o escalones por subir. Dado que una semana tiene 168 horas y todo esto no llega ni a la mitad, podría decirse que aprovecho menos de la mitad de mi vida.

—Y hacer todas esas cosas cada semana ¿no es un agobio?

Aquí viene lo importante. El agobio para mí no es todo eso que hago, sino el no hacerlo. He aprendido una cosa que se ha convertido en algo crucial, en realidad en todo un descubrimiento. Compone el centro de este Peldaño, y es que...

La felicidad está estrechamente ligada al crecimiento.

Cuanto más sube tu crecimiento, más crece tu felicidad.

Cuando aprendo, cuando me supero, cuando crezco, cuando construyo, cuando me desarrollo, cuando añado valor al mundo o incluso tan sólo a mi cerebro, soy feliz, y eso es, nada más y nada menos que... el principal objetivo de estar vivo. Somos cazadores de realización personal, la misma que yo obtengo cuando llevo a cabo lo anterior. Sueño con hablar quince idiomas y tocar catorce instrumentos, pero no para decirle al mundo que hablo quince y toco catorce, sino por algo infinitamente más importante: que soy feliz haciéndolo. Esta última frase es mágica, ya que representa la fórmula de la felicidad:

Hacer X = Ser + Feliz

O lo que es lo mismo: Cuando hago X = Soy más feliz.

Todo lo detallado anteriormente es mi X. Y todo el mundo debería hacer todo lo posible por encontrar qué es para él o ella esa X. Que aprender sea mi X significa que no me resulta un estrés ser productivo, sino no serlo, ya que cuando descubres tu X, lo agobiante no es dedicarle mil horas a lo que te hace feliz, sino no hacerlo.

Te voy a confesar tres secretos sobre mí: nunca he fumado ni bebido alcohol (no, la típica copita de champán en Navidades, tampoco), no voy a bares y no tengo un televisor (y por tanto no la veo). El motivo no es que esté en contra de ello, sino algo mucho más elemental: cuando sustituyo la X por fumar, beber, ir a bares o ver la televisión, mi ecuación anterior no se cumple, ya que en lugar de ser más feliz, lo soy menos, y si algo te hace más infeliz que no hacerlo, lo más sensato es que no lo hagas. Invertir esos recursos de tiempo, dinero y salud en cosas que yo considero más productivas hace que mi felicidad aumente. ¿Raro? Quizás, pero la pregunta correcta no es «¿es raro?», sino «¿te hace feliz?».

Tu X te espera.

Cuando la encuentres, el mundo ganará si la aprovechas, y perderá si no lo haces.

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