Que las utopías no puedan conseguirse no quiere decir que no deban buscarse

Que las utopías no puedan conseguirse no quiere decir que no deban buscarse

Soñar produce opciones y alternativas que no habrían surgido de no haber soñado. Desencadena posibilidades que unos minutos antes eran imposibles, porque da vida a ese sueño y lo acerca a la realidad. Deja de ser inexistente desde el momento en el que existe en tu mente.

5c8b67f8200000450470aea0

Sueña. Soñar es traspasar límites. Es el primer paso para hacer que lo irreal se convierta en real. Es actuar como si las barreras que te separan de tus sueños no existieran por un momento. Ese instante es bonito, porque es en el que todo es posible. Al soñar hacemos que ese momento se alargue y, en algunos casos, que incluso se convierta en permanente. Para que así sea, primero tienes que imaginarlo, y para imaginarlo, necesitas soñarlo. Einstein decía que en los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento. Soñar es pensar a lo grande. Es apuntar a la luna sabiendo que si te quedas corto, alcanzarás las estrellas.

Lánzate a por ello aunque la probabilidad de éxito no sea alta. La de las grandes hazañas nunca lo es.

Soñar produce opciones y alternativas que no habrían surgido de no haber soñado. Desencadena posibilidades que unos minutos antes eran imposibles, porque da vida a ese sueño y lo acerca a la realidad. Deja de ser inexistente desde el momento en el que existe en tu mente.

Yo tenía un sueño: revolucionar la enseñanza de idiomas. Quería crear el primer método que por primera vez vendiera en base a resultados, de manera que si no funciona, no pagues. 8Belts se convirtió en el primer método que enseñaba un idioma en menos de ocho meses estudiando 30 minutos al día. Si tras invertir ese tiempo no hablas el idioma, recuperas tu dinero. Tenía todas las papeletas para el fracaso: chico humilde, de familia humilde, de un pequeño pueblo en un cabo de Galicia, cero contactos, casi sin financiación, en plena crisis económica y con el propósito en mente de conseguir algo que nunca nadie había conseguido a nivel mundial.

Durante los dos primeros años de vida, casi nadie creía que nuestro eslogan de enseñar un idioma en menos de ocho meses fuese cierto. A día de hoy, ya casi nadie cree que sea incierto. Crecimos un 2.000 por ciento en tres años, hemos sido portada de prácticamente todos los periódicos nacionales, y hemos conseguido que miles de personas de todo el mundo hayan aprendido el chino mandarín. Por si fuera poco, tras el segundo año en el mercado, el Gobierno chino envió una delegación de su canal público, CCTV, a nuestras oficinas para hacer un reportaje porque averiguaron que existía un método para hablar chino en menos de ocho meses y que ese método estaba en España.

Los dos «nunca» más sagrados son éstos:

Nunca te rías de los sueños de nadie.

Nunca permitas que nadie se ría de los tuyos.