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21/08/2018 07:58 CEST | Actualizado 21/08/2018 07:58 CEST

Europa en el nuevo desorden global

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El mundo tal y como lo conocíamos está patas arriba desde que Trump llegó a la Casa Blanca. Mientras el presidente norteamericano propicia el caos en las relaciones internacionales, los líderes europeos tratan de pasar del asombro a la acción y exploran fórmulas para que la integración europea sobreviva en estos tiempos de peligro y pesimismo.

Para alarma de muchos, Trump está cumpliendo su palabra. En su inauguración como presidente en enero de 2017, advirtió: "Hemos hecho ricos a otros países mientras que la fortuna y fortaleza de nuestro país han desaparecido del horizonte... A partir de hoy, tendremos sólo América primero. América primero".

La traducción práctica de América Primero es un formidable mordisco para el orden internacional que Estados Unidos impulsó tras la Segunda Guerra Mundial, inspirado en la idea de que la apertura económica produce riqueza y la democratización y los derechos humanos impulsan sociedades más justas. Para Europa, este cambio está resultado especialmente traumático: Estados Unidos ha pasado de ser su principal aliado a tener un presidente interesado en destruirla.

El enemigo en la Casa Blanca

"En los últimos meses los líderes europeos se han dado cuenta finalmente de que Trump es peligroso para la UE y que puede durar dos mandatos", explica Rosa Balfour, Investigadora principal del influyente think tank German Marshall Fund. "Lamento mi pesimismo, pero creo que estamos en un momento muy peligroso para Europa y el mundo", explica Balfour en conversación con El HuffPost.

La sospecha de que Trump trabaja contra la Unión Europea e impulsa un nuevo orden mundial se confirmó tras su tour europeo, donde llegó a amenazar con salir de la OTAN, humilló a Theresa May, sacudió varios ataques a la canciller Merkel y culminó con un oscuro encuentro a solas con el presidente ruso Vladimir Putin en Helsinki del que se conocen muy pocos detalles.

"Estoy convencido de que Trump y Putin quieren cargarse la UE. Dividirla para propiciar su desintegración. Eso facilitaría a Trump la hegemonía que persigue su agenda América Primero, puesto que le resultaría mejor tratar con los países europeos por separado", explica el exeurodiputado y embajador de España Emilio Menéndez del Valle a El HuffPost. "Se refirió a Europa como enemiga por su competencia comercial. Sigo pensando que para Trump la UE es enemiga en todos los sentidos", prosigue Menéndez del Valle.

Anthony Gardner, embajador de Estados Unidos ante la UE durante la etapa Obama, coincide: "Tenemos un presidente que está absolutamente convencido de que la UE es un enemigo y que puede ser derrotada. Esto es absolutamente ridículo", explica Gardner a este medio.

Guerra Comercial en el Atlántico

"La única forma de ganar una guerra es evitarla", ha dicho recientemente la responsable comercial europea, Cecilia Malmström, evocando las palabras de George Marshall, impulsor del plan para la reconstrucción europea promovido por EEUU tras la II Guerra Mundial. El comentario da idea de los esfuerzos de los líderes europeos por recordar a Trump el papel de Estados Unidos en la integración europea y los peligros de desmontar la alianza atlántica.

Los cálculos de la Comisión Europea apuntan que cincuenta millones de puestos de trabajo en Estados Unidos y Europa dependen de los flujos comerciales entre ambos. Por ello la Comisión trata de acelerar acuerdos con otros países y a la vez desescalar el conflicto con Estados Unidos. "La firma del acuerdo comercial con Japón ha lanzado una señal potente y la unidad europea para responder a los aranceles de Trump es esperanzadora", sostiene Balfour.

La reunión de Juncker con Trump en la Casa Blanca el 25 de julio lanzó una señal positiva - se abre una etapa de diálogo y las dos partes se comprometen a no añadir nuevos aranceles mientras dure ese diálogo - pero los problemas de fondo, los comerciales y relacionados con la seguridad, siguen situando a Estados Unidos y Europa en universos paralelos.

Europa seguirá dependiendo de Estados Unidos para defenderse

El papel de la Unión Europea en este nuevo mundo se ha vuelto más importante ahora que los Estados Unidos de Trump han dado un paso atrás, explica Giovanni Grevi, director del programa Europa en el mundo del think tank European Policy Centre. "Europa debe continuar apoyando el sistema multilateral y el derecho internacional, cooperando con las organizaciones internacionales y otros socios. En todo caso la relación con Estados Unidos seguirá siendo muy importante", explica Grevi a El HuffPost.

A pesar de los esfuerzos de Europa por fomentar un sistema de defensa autónomo - "en dos años hemos hecho más que en cuatro décadas", sostiene Mogherini, jefa de la diplomacia europea - la realidad es que la defensa territorial de las fronteras europeas depende de la OTAN, recuerda Grevi. "Al ritmo actual pasarán décadas para que la UE sea capaz de defenderse por sí misma y el problema es que la UE debe estar prepara para toda clase de situaciones. No sabemos qué paso realmente en Helsinki", advierte Rosa Balfour.

El acercamiento de China y Europa

Mientras Trump genera caos y retira a los Estados Unidos del sistema multilateral, otras potencias cobran mayor peso para la UE, sobre todo China, su segundo socio comercial por detrás de Estados Unidos. "China tiene mucho interés en un acercamiento a la UE porque al igual que Europa ve con asombro el acercamiento ruso-americano. Su alianza contra el cambio climático es fundamental tras la traición de Trump", sostiene Emilio Menéndez del Valle.

Europa y China tienen interés en preservar el papel de la Organización Mundial de Comercio y están preocupadas con el unilateralismo de Trump, pero eso no basta para esquivar sus diferencias sobre temas como la protección de los derechos de propiedad intelectual o las cuestiones del acceso al mercado para las empresas europeas en China, según Giovanni Grevi.

El acercamiento a China tendrá previsiblemente un precio para Europa: rebajar las críticas sobre los derechos humanos. "Será un ejercicio de realpolitk dado que el sistema chino poco tiene que ver con los valores democráticos europeos, pero estando la UE como está y Estados Unidos con Trump me temo que no podemos con todos los flancos", añade el embajador Menéndez del Valle.

Los demonios dentro: los mini-Trumps europeos

A pesar del caos creciente en las relaciones internacionales, la principal amenaza para la UE no viene de lejanas tierras. Europa tiene a Trump metido en su propia casa. La deriva xenófoba y populista de los gobiernos húngaro, polaco, italiano y en cierta medida el austriaco – que ejerce en estos momentos la presidencia semestral de la UE – están generando una crisis política sobre la inmigración que puede ser más grave que la del euro, como sostenía Josep Borrell en una entrevista en El País.

Los líderes europeos deben abandonar la idea de que el principal problema de Europa es la inmigración; es una distracción sobre lo realmente importante, advierte Balfour. "La principal amenaza para la UE es la extrema derecha nacionalista, que conecta con la derecha representada por Trump, y que converge con las demandas de Putin en Europa. Unos y otros no son actores individuales y están teniendo éxito en romper la unidad europea", explica la analista del German Marshall Fund.

"Es especialmente preocupante cómo estas fuerzas están captando los discursos del centro-derecha europeo. Creen que asumiendo su agenda extrema pueden contener a estas fuerzas, pero la historia europea está llena de ejemplos en los que ha sucedido precisamente lo contrario", explica Balfour.

"Me temo que hay ya de facto dos Europas", explica Menéndez del Valle, "la que se mantiene fiel a sus principios fundadores de respeto a los derechos humanos y la que ha caído en las redes del populismo xenófobo. Se impone una Europa a dos velocidades; espero que el grupo primero lidere dando ejemplo, comportándose como una buena ciudadana del mundo, siguiendo la expresión del ex ministro de exteriores australiano Gareth Evans".