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22/05/2014 07:48 CEST | Actualizado 21/07/2014 11:12 CEST

Arias Cañete, ese hombre

Después de su debate con Valenciano dijo que se había contenido por deferencia al sexo -débil- de su contrincante. Esta afirmación es falsa. El candidato popular se mostró emocional e implicado en todas sus intervenciones. Esto es dejarse llevar. Su presidente, él sí sabe contenerse.

Eliseo Trigo/EFE

Miguel Arias Cañete es un hombre inteligente, capaz, competente. Lo demuestran su voz y su forma de hablar. Es campechano [audio], natural, amante de su patria [audio] -como prueban las 23 veces que repite "España" en 16 minutos-.

Lo más importante es que es sincero. La sinceridad siempre es encomiable, tanto más en un político. Sin embargo la opinión pública lo quiere crucificar y su propio partido se avergüenza de su transparencia. ¿Por qué?, si esto es lo que queremos, que los políticos se muestren tal como son, que si son lobos les podamos ver las orejas y que si son corderos no usen dientes postizos.

Y no es que sea machista, ¡qué va!, lo que tiene el señor Cañete es mal perder.

Me explico. Después de su debate con la candidata socialista Elena Valenciano dijo que se había contenido por deferencia al sexo -débil- de su contrincante. Esta es la afirmación falsa. El candidato popular se mostró emocional e implicado en todas sus intervenciones: ora irascible, ora confundido; ora impaciente, ora sereno. Esto, señor Cañete, es dejarse llevar. Su presidente, él sí sabe contenerse.

Voz

La voz de Miguel Arias Cañete es grave -entre 98 y 115 Hz de media- y redonda, con cuerpo, perfecta para generar credibilidad y sensación de poder. Y es así como suena al inicio del debate [audio], cuando aún piensa que ganarlo es pan comido. En algunos momentos incluso alcanza un maravilloso registro strohbass -con 23 Hz- [audio], de tan relajado que se encuentra, o ese precioso registro alolafloreado, ronco y cerrado sobre sí mismo [audio].

Pero después de una serie de toma y dacas se tensa y se le aprieta [audio] la voz. Sus pliegues vocales están deshidratados -igual que el resto de su tracto vocal, a juzgar por la saliva espesa que se le acumula en las comisuras- y el sonido es crepitante como el graznido de un cuervo, tal vez sea una gaviota.

El amplio intervalo tonal de su voz hace pensar en una persona dinámica, dispuesta a todo por conseguir sus objetivos. Se implica, se entrega. Como se entrega a la batalla dialéctica con Valenciano. Se percibe que le importa lo que ella dice, que la escucha, porque cada vez que ella le interrumpe, él pierde levemente la concentración. ¿Será porque la contrincante es mujer -y ya se sabe que no es bonito acorralar a una mujer demostrando superioridad intelectual- o porque él es de esos hombres que presumen de no poder hacer dos cosas a la vez?

El enronquecimiento de su voz a medida que transcurre el debate muestra el creciente esfuerzo que realiza el hablante por dejar clara su postura. Recurre a la imposición por la fuerza, no a la persuasión. Es irascible, y no oculta su desprecio hacia la oponente [audio] ni hacia los ciudadanos con memoria [audio].

Articulación

No se puede decir que el candidato popular tenga la mejor dicción del panorama político. Habla rápido. De hecho, muy rápido. A medida que transcurre el debate escuchamos enunciados en los que pronuncia hasta 686 sílabas por minuto [audio] -en castellano el habla no efusiva ronda las 250 sílabas por minuto-. Es verdad que la alta velocidad de articulación se relaciona con inteligencia, porque refleja una gran capacidad de procesamiento lingüístico y una buena coordinación neuromuscular. Pero también refleja que el hablante ha sufrido un secuestro emocional y está actuando con apenas control consciente.

Escuchamos además en Arias Cañete esa articulación imprecisa [audio] del que habla para los amigos, esos que le conocen y le entienden. Y para el servicio. Él es así, tan campechano, natural, escuchen sus terminaciones en 'ado' [audio]. Y el que no entienda [audio] que se aguante [audio].

Es impaciente, por eso si un esfuerzo articulatorio le hace perder tiempo, transforma la palabra en otra más fácil de decir. Convierte, por ejemplo, 'políticas' en 'buíliar' [audio].

Enunciados

El hablante que obedece a su fisiología tiende a pronunciar enunciados regulares en número de palabras y en duración: el cerebro ordena la inspiración siempre que los pulmones alcanzan el mismo nivel de vaciado. Los enunciados de don Miguel son los más regulares que he encontrado hasta ahora en un acto de habla de carácter político: más del 60% contienen 9 palabras. Un rasgo más de autenticidad.

Pero ¡ay!, si se deja llevar por la emoción, la respiración se le descontrola e interrumpe la regularidad de sus enunciados [audio].

Su recurso para convencer es sencillo y espontáneo: enumera una serie de razones en enunciados cortos, yuxtapuestos, todos con la misma entonación y la misma cadencia [audio]. Se trata de una novedosa técnica de comunicación política conocida como "matraca" o, como dicen los expertos, "dejar al rival callao". Algunos teóricos lo relacionan con otra técnica, el ostinato.

Eso sí, todo con una caballerosidad exquisita.

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