A mi hijo, el del bañador de estampado de leopardo

A mi hijo, el del bañador de estampado de leopardo

COPYRIGHT CHELSEY TOBIASON PHOTOGRAPHY

Siempre quisiste ser como tu hermana mayor. Así que la semana pasada me preguntaste inocentemente si podías ponerte su bañador.

Claro, contesté. ¿Por qué no?

Ibas súper fashion con ese bañador de chica con estampado de leopardo. Serías el orgullo de cualquier madre, desfilando con el bañador como si hubieras nacido con él. Evidentemente, estábamos en nuestro propio jardín.

Cuando fuimos a casa de unos amigos para ir a nadar, me preguntaste si podías llevar un bañador como el de Sissy. Reflexioné un momento antes de contestar esta vez.

Claro. Adelante.

Te pusiste al lado de tu hermana y os pusisteis a comentar lo que os gustaban los bañadores que llevabais. Mamá, ¿a que estamos adorables?, me preguntaste.

Una semana después, cuando nos estábamos preparando para ir a jugar con las fuentes del parque, me viste guardar tu bañador de Thomas y sus amigos.

No, mamá, me dijiste. Quiero mi bañador. El que es como el de Sissy.

Vale, no hay problema. Puedes llevar el que quieras, te contesté con entusiasmo. Pero en mi fuero interno esperaba que prefirieras llevar el bañador de pantalón. Me preguntaba si llamarías mucho la atención con tu bañador de niña y las uñas pintadas.

Cuando llegamos al parque, aunque me avergüenzo de admitirlo, empecé a sentir cierta ansiedad. ¿Y si alguien te decía algo? ¿Iba a tener que vérmelas con otra madre en el parque? ¿Y si algún niño se metía contigo? ¿Iba a tener que vérmelas con un niño en el parque?

Pero mientras veía cómo te reías y jugabas, empecé a pensar en lo que significaba ese bañador. Y estas son las conclusiones a las que llegué:

Tienes dos años

Una prenda de vestir no te define. No es un marcador de la sexualidad, ni de tu orientación ni del rumbo que va a tomar tu vida. El mes pasado, quisiste llevar puesto un casco todos los días durante dos semanas. Luego cambiaste el casco por un cubo y lo llevaste durante otras dos semanas. Estás experimentando, ¿quién soy yo para juzgar? Una vez llevé riñonera y calcetines con volantes.

No es más que una prenda de vestir

De verdad, ¿a quién le importa? Si lo piensas, la única diferencia entre un bañador de niño y uno de niña es el corte de la tela. ¿Es que alguien ha decidido que los niños deberían vestir de una forma determinada? Y, por supuesto, los colores. Todo el mundo sabe que si eres un niño solo te pueden gustar el azul, el verde y quizá el rojo. Pero el rosa no, ni el morado. Parece ser que el hecho de tener un cromosoma Y inhabilita la mitad del arcoíris. Lo siento, niños, lo dice la ciencia.

Existe una doble moral

Cuando tu hermana tenía dos años, le encantaba jugar con muñecas. Pero también le encantaba jugar con coches. Se llevaba a todas partes un bolso lleno de coches de carreras. Yo nunca pensé nada raro al respecto y, ¿sabes qué? nadie lo hizo. Los estereotipos de que los colores, los juguetes y los estampados están ligados a un género están anticuados y deberían empezar a dejarse atrás.

Me importa tres narices a dónde te lleve esto

Estás en una fase de la vida que consiste en descubrir cosas. A dondequiera que te lleve este camino, quienquiera que desees ser, decidas a quien decidas querer, me parecerá bien. Soy tu madre y solo quiero que seas feliz. Puedes ser cualquier cosa que quieras ser. Mi sueño sería que fueras viticultor, pero por razones puramente egoístas.

Puedes seguir llevando el bañador de estampado de leopardo cuando salgamos y yo seguiré protegiéndote y estando a tu lado. Tanto si significa algo para tu futuro como si no.

Si quieres leer más publicaciones de esta autora (en inglés), visita su blog en http://www.diaryofamommy.com.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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