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27/02/2016 10:17 CET | Actualizado 27/02/2017 11:12 CET

Seis palabras para las madres primerizas

christina herrSé lo que estás haciendo, futura madre. Te estás frotando las lumbares mientras esperas la cola del supermercado. Respiras con dificultad cada vez que tienes que levantarte o sentarte. O puede que estés publicando fotos de tu tripa en las redes sociales. Estás nerviosa, preocupada, eufórica, cansada, optimista y dubitativa. Todo a la vez.

Sé lo que estás haciendo, futura madre. Te estás frotando las lumbares mientras esperas la cola del supermercado delante de mí. Respiras con dificultad cada vez que tienes que levantarte o sentarte. O puede que estés publicando fotos de tu tripa en las redes sociales, comparando el tamaño de tu bebé con frutas o verduras. Estás nerviosa, preocupada, eufórica, cansada, vigorizada, optimista y dubitativa. Todo a la vez. Sé cómo estás, yo he pasado por lo mismo. Y me preocupaba por si cumpliría las expectativas que mi hijo tendría puestas en mí. ¿Sería capaz de darle todo lo que necesitaba para crecer en este mundo de locos? ¿Sabría cómo consolarlo? ¿Sabría quererle tanto como necesitara?

Hay seis palabras que me gustaría haber oído y comprendido antes de ser madre por primera vez. Seis palabras que podrían haber aliviado parte de ese estrés que me provocaba tomar decisiones siendo madre primeriza. Seis palabras que espero que tengas en cuenta cuando te llegue tu turno, cuando vayas a comprar la cuna, cuando estés llegando al hospital o en la bañera de tu casa.

¿Estás preparada?

Tu hijo te va a adorar.

Ya está. Tu hijo te querrá con locura desde el principio. Lo mejor es que no tienes que hacer nada para que esta pequeña y chillona personita te quiera, le saldrá de forma natural desde el primer día. Incondicionalmente.

Te querrán si te gastas cantidades impensables de dinero en llenar un armario de ropa de algodón orgánico comprada en boutiques de lujo. Te querrán si les compras la ropa en el mercadillo.

Si usas pañales de tela o desechables.

Si los meces en tus brazos o en la mecedora más cara.

Si en el embarazo engordaste 10 kilos o 25 (como me pasó a mí, pero esa es otra historia).

Si les das el pecho o el biberón.

Si vuelves a trabajar a las pocas semanas del parto o si estás planeando quedarte en casa indefinidamente.

Si recurres a la epidural o no.

Si tenías pensado su nombre desde que estabas en el colegio o si todavía no tienes idea y saliste de cuentas ayer.

Tu hijo te va a adorar porque eres su madre. Ya está. No necesitas hacer nada más para que te quiera.

Mi hijo mayor acaba de cumplir 7 años y la otra noche, cuando le estaba dando las buenas noches, me dijo que me quería. Le pregunté, de broma: "¿Incluso cuando estoy de mal humor?". He de admitir que pasé un día duro, se me agotaba la paciencia a medida que avanzaba la tarde y lo único que quería era que llegara la hora de acostarse. Mi hijo me respondió rápidamente: "¡Claro! ¡Eres la mejor madre que he tenido en mi vida!". Si ignoramos el hecho de que soy la única madre que ha tenido, acepto el cumplido porque sé que me quiere desde el primer día, a pesar de mi interminable lista de defectos.

Aunque haya tardado mucho en decorar su habitación.

Aunque llorara la primera noche después de salir del hospital porque no estaba segura de si le estaba dando el pecho bien y porque estaba convencida de que se estaba muriendo de hambre.

Aunque haya colocado mal su mecedora y se cayera de ella (sin consecuencias graves, afortunadamente) en 2009...

Aunque siga cometiendo errores todos los días.

Así que no tengas miedo, querida amiga embarazada y agotada. Esa que tiene los tobillos hinchados. Esa que tiene que hacer pis 27 veces en una hora. Esa que llora por todo. Quedan muchas decisiones por tomar en este asombroso viaje de nueve meses pero, cuando llegue el momento en el que tu hijo o tu hija te mire por primera vez...

Recuerda que te va a adorar.

¿A que es una manera genial de empezar?

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.