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23/07/2018 14:57 CEST | Actualizado 27/07/2018 07:38 CEST

Lo que los padres deberían saber sobre las redes sociales y la ansiedad

Photo by Kev Costello, Unsplash

Por Caroline Knorr, Common Sense Media

Las redes sociales pueden ser un campo de minas para los niños: desde el cyberbullying hasta el miedo a perderse algo, pasando por los comentarios crueles. Esos son problemas que los padres nunca tuvimos; mandar una foto íntima al colegio entero o ver por Instagram vídeos de una fiesta de cumpleaños a la que no fuimos invitados constituyen ahora un riesgo para los jóvenes.

Ya que el bienestar digital de los niños es una preocupación, los investigadores están explorando posibles vínculos entre las redes sociales y el aumento en la tasa de suicidios de adolescentes, la adicción a la tecnología, y la pérdida de habilidades sociales en la vida real. Y muchos padres se estarán preguntando: ¿las redes sociales hacen que mi hijo tenga ansiedad?

Es un asunto importante que crea titulares atractivos para padres preocupados. Aunque es demasiado pronto para afirmarlo con certeza, la realidad está algo matizada (después de todo, esta es la primera generación de "nativos digitales"). Algunos estudios han observado la relación entre las redes sociales y la ansiedad en los niños, pero es difícil saber si las redes sociales causan ansiedad y cuándo, o si los niños con ansiedad se meten en las redes sociales para desahogarse y buscar apoyo. También es importante el modo en el que los niños usan las redes sociales: las comparaciones sociales y las conductas de búsqueda decontacto se han asociado a síntomas de depresión que, a menudo, coinciden con los de ansiedad.

Es habitual que los niños sientan ansiedad. Pero hay una gran diferencia entre la ansiedad ocasional y el trastorno de ansiedad que requiere atención profesional. Si tu hijo es muy vergonzoso, tiene una ansiedad incontrolable y poco realista que no se le va, y evita las cosas, necesitas ayuda. Para estos niños, las redes sociales pueden actuar como un desencadenante de la sensación de ansiedad, aunque no como la causa. También hay niños que, por una serie de razones, son más sensibles a los efectos de ansiedad que producen las redes sociales. Por ejemplo, los niños con trastorno de ansiedad prefieren la interacción online al cara a cara. Conclusión: no puedes saber el impacto que las redes sociales tienen en tu hijo hasta que surgen los problemas.

Por desgracia, dejar las redes sociales no es la respuesta. Al ser una parte tan grande en la vida de muchos niños, no tener acceso a las redes sociales podría pasar factura. De hecho, conectar con los amigos a través de las redes sociales puede contrarrestar algunos efectos negativos.

Sin una investigación concluyente que respalde las afirmaciones de que las redes sociales causan ansiedad, ni pruebas que demuestren que son beneficiosas, depende de ti controlar qué tal está tu hijo. A pesar de que eso le añade un extra a tus responsabilidades como padre, conviene saber cómo es la vida de tu hijo en redes. Pídele que te enseñe qué ve en sus redes sociales y, mientras lo hace, puede que escuches algo positivo que no esperabas, así como algún tema problemático con el que quizá necesita ayuda. Es recomendable que añadas las redes sociales a tus "controles de bienestar". Por ejemplo, cuando le preguntes qué tal ha dormido y qué ha comido, pregúntale también cómo se siente respecto a las redes sociales. ¿Es, en general, una experiencia positiva, útil y de apoyo o quiere retroceder pero no sabe cómo? He aquí algunos consejos para que las redes sociales sean positivas para los niños:

Fomenta la autoayuda. Ver las fotos de un viaje a la playa al que tus amigos no te invitaron puede doler. Si tu hijo está harto del drama digital, dile que se tome un descanso de las redes sociales. De hecho, si publica una actualización de su estado para decir que se está tomando un descanso, sus amigos podrían comprenderle muy bien, porque han tenido sentimientos similares.

Haz que los niños vean las redes sociales con perspectiva. La gente publica cosas que hacen que sus vida parezca perfecta, y no lo difíciles que son los deberes, la pelea que tuvieron con su padre o cuántas horas se tiraron para salir bien en la foto. Recuérdales a los niños que las redes sociales dejan de lado las cosas malas y que todos tienen altibajos.

Fomenta actividades sin internet. En un mundo en el que los niños pueden pasarse el día en Instagram, es muy importante que sientan que están cultivando su vida interior. Haz que equilibren las redes sociales con actividades beneficiosas como aficiones, ejercicio, leer y ayudar a los demás. De lo contrario, ¿de qué van a fardar en sus redes?

Habla de sus sentimientos. Pregúntales qué sienten al mirar las redes sociales de otros niños. ¿Hay un punto de inflexión desde cuando están bien hasta el momento en que empiezan a sentirse mal con propia vida? Haz algo bueno por ellos y anímales a parar antes de que ese sentimiento se imponga.

Hazles saber que estás ahí. Puede que no entiendas todo sobre la vida de las redes sociales de tu hijo. Pero reconocer que es importante para él hará que se sienta valorado y que acuda a ti cuando tenga problemas.

Consigue ayuda. Si ves algún motivo de preocupación —por ejemplo, tiene cambios de humor bruscos debidos a las redes sociales, no disfruta de las actividades que solían gustarle y sufre dolores de cabeza y de estómago—, visita al pediatra para tener una opinión profesional.

The Child Mind Institute ha contribuido a este artículo. Más en childmind.org.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido del inglés por Lucía Manchón Mora