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14/02/2018 07:30 CET | Actualizado 14/02/2018 07:31 CET

Empoderadas en bancarrota

Getty Images

Las palabras pueden ser perversas cuando afirman algo que está lleno de agujeros. Empoderada, es una de esas palabras sospechosas.

Aunque nace de la necesidad de que grupos históricamente desfavorecidos adquieran poder, la palabrita ha ido envolviéndose de la moral empresarial y automotivacional: hágase a usted mismo. Como si uno fuese el único responsable de su éxito y malestar, como si lo social no tuviera incidencia. De acá nace la criatura alabada y manoseada de la "empoderada".

Esta hace una enorme inversión por autocultivarse, con unas ansias de mejoramiento personal que a veces se convierte en autoexplotación y endeudamiento. Empoderada es su propia jefa tirana.

Hay razones sociológicas que explican que para tantas mujeres el amor se viva en desventaja

Un lugar complejo para la empoderada es el campo de la búsqueda de pareja. Dueña de la administración de su placer, no entiende cuando la ansiedad se la come en una relación de folla-amigos que no avanza. Pide ayuda para controlarse, compra libros, va a terapia. Supone que elige mal, o que ella está haciendo algo mal.

Pero como la socióloga Eva Illouz nos advierte, hay razones sociológicas que explican que para tantas mujeres el amor se viva en desventaja. Principalmente porque para ellas hay un precipicio, el famoso reloj biológico. Y aunque hay libertad para elegir no tener hijos, tal límite impone aún a muchas la pregunta por la pareja estable para procrear. Esta ansiedad está ausente en muchos hombres, porque tienen más tiempo, porque el compromiso ya no es un lugar de estatus como lo fue hace un siglo, y porque ser amados tampoco es una condición tan relevante para su autoafirmación. Esto les da una cronología más relajada en los tiempos de una relación.

Pero empoderada lo vive como un fracaso personal.

Por supuesto que esta heroína puede tener hijos sola. ¿Pero cuántas pueden sostener económicamente eso? Especialmente las más jóvenes, que confunden agradecer trabajar en lo que les gusta con no saber cobrar.

Toda la actividad relativa al cuidado doméstico no es cuantificada, siendo éste el aliado silencioso y gratuito de la economía

Y, por último, una pregunta para la empoderada emparejada: ¿de quién es la casa? Para muchas mujeres sigue siendo un tabú (o una lata) hablar de dinero con su pareja. Si hay un discurso que insiste, es el de que las mujeres hacemos las cosas por amor. Por lo mismo toda la actividad relativa al cuidado doméstico no es cuantificada, siendo éste el aliado silencioso y gratuito de la economía. Más aún con esas teorías de crianza que se han instalado, culpabilizando a quien no las ejerza, pues perversamente se han autodenominado "crianza respetuosa" o "crianza con apego"; profundizando aún más la privatización y responsabilidad por la la reproducción de la especie en la mujer.

¡Cuántas enamoradas dicen que se sienten seguras con su pareja porque se sienten queridas! Pero, hey, ¿están realmente seguras? ¿Tienen donde caerse muertas?

Este artículo se publicó originalmente en www.paula.cl

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