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22/01/2019 15:56 CET | Actualizado 22/01/2019 15:59 CET

Alerta extremista

Mitin Vox
GETTY IMAGES
Mitin Vox

Sinceramente, más que el auge de VOX o en su día la aparición de Podemos en las instituciones, lo que más me preocupa ahora mismo es que PP y PSOE hayan comprado los mensajes de los extremistas. Los populares ahora dicen abiertamente que lo que propone la formación de Abascal ya lo proponían ellos con anterioridad. Y los socialistas han comprado el discurso proetarra del señor Iglesias, como demostró la cena de la vergüenza que mantuvo la socialista Idoia Mendia con Otegi.

Estos políticos nerviosos suelen ser muy malos consejeros, porque olvidan rápidamente que la política tiene como fin solucionar los problemas de los ciudadanos

Sinceramente, pese a que llevo varios años combatiendo al bipartidismo, nunca pensé que tendría que agradecerles que en el pasado mantuviesen un mensaje moderado. Algo que peligrosamente han abandonado debido principalmente al nerviosismo de sus líderes, Sánchez y Casado, que parecen más preocupados por colocar a los suyos en cargos de la administración, los cuales ahora están más repartidos por la irrupción de nuevas formaciones políticas, que por comandar sus partidos.

Estos políticos nerviosos, que no ven claro su futuro laboral, suelen ser muy malos consejeros, porque olvidan rápidamente que la política tiene como fin solucionar los problemas de los ciudadanos y abrazan con facilidad el discurso populista pensando que eso les podrá dar más votos.

Discursos incendiarios como los de Quim Torra, las apelaciones al franquismo de Susana Díaz o la criminalización de la inmigración enarbolada por Abascal, suponen un flaco favor a una sociedad que lo único que realmente quiere es salud, paz y prosperidad.

Sin ánimo de ser catastrofista, si permitimos que la situación continúe por estos derroteros, las consecuencias pueden ser gravísimas. Necesitamos armar a la población de conocimientos, para, por ejemplo, combatir las fake news y que cuestionen si es adecuada la información que les llega a través de las redes sociales.

Considero que los cordones sanitarios no sirven para contener a este tipo de partidos. Al revés, les ayuda, pues es muy fácil diseñar una estrategia victimista que les permita contar con el apoyo de la ciudanía que empatiza con cualquier grupo que es atacado

También es clave apostar por el periodismo independiente y de calidad. El papel de los periodistas debe ser crucial a la hora de transmitir a la sociedad si una noticia es real o si forma parte de una estrategia perversa para direccionar el voto y la opinión en uno u otro sentido.

Cada vez hay más ejemplos de cómo nos manipulan para convertir un tema de actualidad en un problema que antes no existía o gozaba de una magnitud menor, con el objetivo de desestabilizar y lograr rédito electoral. Por ejemplo, este es el caso de la inmigración ilegal. Según datos del Frontex, 2018 fue uno de los años que menos inmigrantes ilegales entraron en Europa. De hecho, la cifra de inmigrantes ilegales baja notablemente año a año desde 2015. Sin embargo, algunos han hecho de este asunto su eje de campaña e incluso se atreven a relacionar inmigración ilegal con violadores, como me tocó escuchar en un plató de televisión recientemente cuando coincidí con una dirigente de VOX.

Parece que hoy en día los políticos buscan enfrentar a ricos y pobres, heterosexuales y población LGTB, hombres y mujeres, etcétera

Al mismo tiempo, considero que los cordones sanitarios no sirven para contener a este tipo de partidos. Al revés, les ayuda, pues es muy fácil diseñar una estrategia victimista que les permita contar con el apoyo de la ciudanía que empatiza con cualquier grupo que es atacado. La mejor forma de combatir a estas formaciones es desde la razón y la pedagogía, explicando a la ciudadanía que este tipo de discursos extremistas no suponen ninguna solución a nuestros problemas, sino que crea uno más: la sensación de tener que posicionarse.

Si tomamos el ejemplo catalán, es fácil de entender. La irresponsabilidad política impulsa a toda la sociedad a posicionarse entre los que están a favor de la república catalana y los que defienden al Estado Español. Esto crea una situación terrible incluso en el seno de una misma familia. Si lo trasladamos a otros ámbitos, parece que hoy en día los políticos buscan enfrentar a ricos y pobres, heterosexuales y población LGTB, hombres y mujeres, etcétera.

Esta situación solo beneficia a los agitadores, a las personas que están detrás de estas formaciones lucrándose por generar esta sensación de crispación. Al resto, como decía anteriormente, solo nos crea un problema más que añadir respecto a todos los que ya tenemos de por sí. Un problema que podrá agravarse todavía más si no concienciamos a la sociedad de los peligros que supone abrazar los discursos extremistas.

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