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05/12/2013 23:13 CET | Actualizado 04/02/2014 11:12 CET

Nelson Mandela, referente para la Humanidad

Nelson Mandela, uno de los grandes líderes políticos del siglo XX, nos ha dejado. Fue el fundador y primer presidente de la moderna Sudáfrica como una democracia multirracial, sin resentimiento ni amargura por su experiencia personal de 27 años de prisión solitaria y de apartheid para su pueblo.

Nelson Mandela, uno de los grandes líderes políticos del siglo XX, nos ha dejado. Fue el fundador y primer presidente de la moderna Sudáfrica como una democracia multirracial, sin resentimiento ni amargura por su experiencia personal de 27 años de prisión solitaria y de apartheid para su pueblo. Un estadista con visión global.

Tuve el honor de recibirle en el Parlamento Europeo en junio de 1990 y entregarle el primer Premio Sajarov para la libertad de conciencia que le había sido concedido en 1988. Tras su liberación en febrero, era su primer viaje a Europa. Al entrar en mi despacho, me impresionó su presencia: un hombre alto, de porte y elegancia naturales, con los modales y lenguaje suaves que tienen aquellas personas que han vivido mucho tiempo en régimen de aislamiento y han superado la dureza de su situación.

Venía de pasar 18 años en Robben Island con su carcelero, con el que estableció una relación humana. Pero no se dedicó a contarme su vida, sino que tras explicarme la situación de las negociaciones con el presidente De Klerk para acabar con el apartheid, me sometió a un verdadero interrogatorio sobre lo que estaba pasando en Europa. En un momento de un cambio lleno de esperanza e incertidumbre, se interesó sobre todo por la reunificación alemana y la compleja situación del otrora monolítico Imperio soviético.

Encuentro con Mandela cuando viajó para recoger el Premio Sajarov en 1990.

Su discurso de recepción del Premio Sajarov ante el pleno extraordinario fue una exposición de su visión sobre Sudáfrica, su continente y el mundo, construido con rigor y claridad.

Su conclusión resumía a la perfección la cosmovisión del personaje: "Les agradecemos por concedernos el premio Sajarov en 1988. Lo aceptamos como un desafío de que debemos permanecer fieles a la visión que compartimos de un mundo libre de guerra, pobreza y sufrimiento. Lo asumimos como el reto, sobre todo, de tener el valor de luchar por la justicia y la paz, pase lo que pase. Trataremos de no defraudarles". Un discurso en positivo ante una Asamblea de descendientes de los Estados y pueblos más destacados en el colonialismo y su odiosa versión del apartheid que reconoció y apoyó activamente su lucha y magisterio moral.

Le volví a ver en un espartano desayuno de trabajo en 1992. Su primera pregunta fue: "Por favor, explíqueme en qué consiste el Tratado de Maastricht".

Después, seguí con interés y admiración el largo camino hacia la libertad (título de su autobiografía) conduciendo a su pueblo como presidente. Ahora, Madiba es una referencia política y moral para su continente y la Humanidad entera.

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