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10 errores que cometes al guardar los alimentos y cómo evitarlos

2. Guardar los tomates en el frigorífico.

Normalmente, hasta que un alimento no se pone malo, a la gente se le olvida la importancia de guardar bien los alimentos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las frutas y verduras son los productos que más se desperdician de entre todos los alimentos. Y este despilfarro es, además, perjudicial para el medio ambiente.

Aparte de gastar menos en la compra y de tener más en cuenta lo que tienes en casa, una de las formas de evitar el despilfarro es saber cómo almacenar las frutas y verduras correctamente.

La edición estadounidense del HuffPost ha recopilado los errores más comunes y cómo evitarlos:

1. Almacenar los productos basándote en cómo están en el supermercado

Solo porque en el supermercado o en el mercadillo expongan un producto a temperatura ambiente no quiere decir que debas guardarlo así en casa.

“Los mercadillos van rotando sus productos y los tienen al aire libre para exponerlos, pero no es lo ideal”, explica Lucy Senesac, directora y educadora de Sang Lee Farms, una granja ecológica de Nueva York. “La lechuga y prácticamente todos los vegetales de hoja verde deben estar en el frigorífico y dentro de una bolsa si no quieres que se marchiten”.

2. Guardar los tomates en el frigorífico

A no ser que los tomates ya estén muy maduros o cortados, lo mejor es guardarlos a temperatura ambiente para que maduren y consigan más sabor. Según la Universidad de California, los tomates verdes no van a alcanzar la madurez completa ni ese color rojo intenso si los guardas en el frigorífico; perderán sabor y tendrán una textura harinosa.

Senesac recomienda dejar los tomates en la encimera cubiertos con un paño para protegerlos de las moscas de la fruta.

3. Guardar la sandía en el frigorífico

Si estás acostumbrado a comer sandía fresca en verano, quizá piensas que SIEMPRE hay que guardarla en el frigorífico. Y no es así. La sandía empieza a perder sabor y color si pasa más de tres días en el frigorífico. Lo mejor es guardarla a temperatura ambiente protegida de la luz solar directa y comérsela en los primeros días. Si está cortada, sí hay que refrigerarla por motivos de seguridad.

4. Guardar el calabacín en la parte más fría del frigorífico

Algunos productos, como el calabacín, sí hay que guardarlos en el frigorífico, pero no a temperaturas demasiado bajas. Senesac recomienda ponerlos en el cajón de las verduras o envueltos en papel de cocina para protegerlos de las partes más frías del frigorífico. Para un sabor y una textura óptimos, cómetelos antes de que transcurran cinco días.

5. Guardar el pepino ni la berenjena en el frigorífico

Muchas personas guardan los pepinos y las berenjenas en el cajón de las verduras de la nevera, pero para garantizar un mejor sabor y una mejor conservación, es preferible dejarlos a temperatura ambiente. ¿Por qué? Según la Universidad de California, las berenjenas sufren a temperaturas inferiores a 10 grados centígrados y son susceptibles de perder color y sufrir otros daños si se almacenan en un lugar demasiado frío durante más de seis días. Algo similar sucede con los pepinos, solo que en su caso, los daños empiezan a producirse al segundo o tercer día de refrigeración. No pasa nada por guardarlos en el frigorífico un máximo de tres días, pero asegúrate de comértelos en cuanto los saques del frigorífico.

6. Tirar la raíz de las cebollas tiernas

Las cebollas tiernas aguantan entre siete y diez días en el frigorífico, pero ¿sabías que puedes volver a plantar la cebolla si las raíces están intactas? “Cuando vayas a cocinar, corta los últimos centímetros de la cebolla y pon el trozo en agua para que crezca la raíz”, recomienda Yvette Cabrera, directora del proyecto de alimentación de Natural Resources Defense Council (NRDC).

Es una opción estupenda para quien quiera tener un pequeño huerto que no requiera mucho esfuerzo. Además del ahorro que supone, claro.

7. Tardar mucho en congelar los frutos del bosque

Los frutos del bosque son muy populares por su sabor y su aspecto, pero se estropean enseguida. Por lo general, las fresas, las frambuesas y las moras aguantan frescas dos o tres días, mientras que los arándanos aguantan hasta 10 días.

“Si ves que están a punto de caducar, mételos al congelador y cómetelos en batidos o como te apetezca”, aconseja Cabrera, que añade que también se puede hacer lo mismo con los plátanos, acordándose de quitar la piel antes de congelarlos.

Aunque algunos frutos del bosque tengan algo de moho, no hace falta tirar todo el envase. Simplemente hay que tirar los que no estén en condiciones.

8. Guardar las plantas aromáticas sin agua

Si sueles guardar las hierbas aromáticas en el frigorífico sin más, tal vez debas replanteártelo, ya que se conservan mejor en ramos dentro de un vaso de agua cubiertas con una bolsa, asegura Senesac. Una bolsa reutilizable de algodón es todo lo que necesitas, aunque también depende del producto...

“Con un vaso de agua, intentamos simular las condiciones de un invernadero, donde la humedad ayuda a mantener el producto fresco durante más tiempo”, explica Andrea Spacht Collins, especialista de alimentación sostenible en NRDC. “No se consigue el mismo resultado con una bolsa permeable, pero también se puede hacer con papel de cera u otro recipiente hermético”.

La mayoría de los tallos requieren refrigeración, pero la albahaca es más sensible al frío y conviene guardarla a más de 10 grados, por ejemplo, en la encimera.

9. Guardar las frutas y las verduras juntas

¿Sabías que no es bueno guardar mezcladas las frutas y las verduras? Muchas frutas producen una hormona de maduración llamada etileno que puede hacer que otra clase de vegetales (tanto frutas como verduras) sensibles maduren demasiado rápido y se pudran.

Por este motivo, te interesa almacenar todas las frutas que producen etileno (manzanas, aguacates, melocotones y pepinos) separadas de los productos sensibles a la hormona (como la berenjena, la lechuga, los pepinos y otras verduras). También conviene evitar guardar productos que produzcan etileno en envases herméticos, a no ser que quieras que maduren enseguida, con el riesgo de que se pudran.

Además de producir etileno, algunos productos, como las manzanas o los aguacates, son muy sensibles a él.

10. Guadar las raíces sin bolsa

“La remolacha, las zanahorias y otras muchas raíces que ingerimos aguantan semanas o incluso meses, pero necesitan una bolsa para retener la humedad”, sostiene Senesac.

Entre estos productos están los boniatos, las patatas, los nabos, el jengibre, el ajo, el hinojo y los rábanos. Puedes usar bolsas para mantener los productos separados y organizados, así como para protegerlos de los roces y magulladuras de camino a casa. No hace falta que las bolsas sean de plástico, las de algodón también sirven, señalaLucy Senesac.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

¿Qué puedes hacer tú para reducir el despilfarro?