POLÍTICA
11/11/2019 20:14 CET | Actualizado 12/11/2019 12:11 CET

El 'after hours' del 10-N

El día después: de la dimisión de Rivera al rechazo del Gobierno de coalición

GTRES

Fiesta de la democracia. Manida expresión. A la que le sigue la de ‘resaca’. Pero tampoco nadie consigue ser mucho más ingenioso. Y más tras cuatro elecciones generales en cuatro años. Pero este lunes ha sido más casi un after hours en el que ha explosionado Ciudadanos: Albert Rivera deja la política tras el monumental fracaso de este domingo.

El día después de esa repetición electoral, que nos dejó en la medianoche del domingo un país con un nuevo Congreso atomizado y con un PSOE ganando pero con peores resultados y enfrentándose ante una diabólica aritmética. Todo ello impregnado por la subida fortísima de la ultraderecha en España con Vox ya como tercera fuerza política. El PP se consolidó como segundo, pero muy lejos de los soñados cien escaños y no quiere oír hablar de abstención oficialmente.

Nadie menos Santiago Abascal salió contento este domingo. Y Albert Rivera ha decidido poner punto y final a su meteórica carrera con un meteórico batacazo. A pesar de las palabras del 10-N, al final ha cedido y ha presentado su dimisión ante la dirección del partido entre lágrimas de sus compañeros. No ha habido otro líder desde la fundación de este partido hace ya trece años.

Ni siquiera va a seguir como diputado. El hombre que soñaba con ser el nuevo Adolfo Suárez y que creyó en su fuero interno que se alojaría algún día en La Moncloa ha decidido volver a la empresa privada y dedicarse a su familia. La herencia que deja: tan solo diez diputados y sexta fuerza política. Hace seis meses era tercero con un grupo de 57 parlamentarios.

Una debacle que deja huérfano al espacio de centro en este país. ¿Los motivos? Un explosivo cóctel de hiperliderazgo, derechización del partido, blanqueamiento de Vox, bloqueo institucional, eliminación de los sectores críticos, bandazos ideológicos, desconcierto con sus socios europeos, mala gestión de los resultados electorales, confrontación en Cataluña… Ya todos miran a Inés Arrimadas.

PSOE y PP, nada de gran coalición

Y de dirección a dirección. Pedro Sánchez reunía a la Ejecutiva del partido a las once de la mañana: sobre la mesa un resultado con 120 escaños -tres menos que en abril- y casi 800.000 votos menos. El plan de los gurús monclovitas en julio de llegar a 140 fue un shakesperiano sueño de una noche de verano.

¿Y ahora qué piensa hacer? Por el momento empezará a llamar a los partidos para intentar desbloquear la situación, pero no quiere que la solución pase por el PP y los independentistas. El ‘número tres’ del partido, José Luis Ábalos, en una tensa rueda de prensa ha descartado un Gobierno de gran coalición.

La hoja de ruta pasaría por contar con el apoyo de Unidas Podemos y Más País más partidos regionalistas y nacionalistas (PRC, CC, BNG, Teruel Existe y PNV) y con una ecuación muy importante: Ciudadanos. En Ferraz esperan que la formación naranja, muy debilitada, cumpla sus palabras de no bloquear España. Eso sí, en el PSE se afanan en vender su victoria y no hacen autocrítica con la subida de la ultraderecha ni se sienten responsables.

 Del independentismo nada de hablar. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha vuelto a llamar a Pedro Sánchez, y el jefe del Ejecutivo en funciones no ha respondido. En La Moncloa han dicho que estaba reunido. Desde ERC también se le ha exigido a Sánchez que se siente y hable tras los resultados.

Y en Génova siguen con su máxima tras los resultados: “Para que la política española avance, Pedro Sánchez va a tener que marcharse”, ha dicho Teodoro García Egea, ‘número dos’ de Pablo Casado, además de descartar la abstención. Esa posibilidad se aleja cada día más con un Vox muy fuerte detrás del Partido Popular.

El auge de la ultraderecha

La ultraderecha está crecida, ya que ha pasado de 24 a 52 diputados. Abascal ha comparecido para desentenderse de la gobernabilidad del país y ha manifestado: “La responsabilidad de formar gobierno es de otros, de los que han ganado y de aquellos que durante la campaña electoral dijeron que estaban dispuestos a desbloquear la situación”.

Lo ha hecho durante una rueda de prensa en la que se ha vuelto a negar la entrada a periodistas de varios medios. Este domingo prohibió entrar en su sede a los informadores del Grupo PRISA, entre ellos El HuffPost, obviando la resolución de la Junta Electoral Central, que decía que podía discriminar en sus actos electorales a diferentes medios.

A pesar de no haber habido convocatoria pública, Podemos también ha reunido a su consejo de coordinación este lunes y la conclusión: exigir a Pedro Sánchez un Gobierno de coalición proporcional al peso de las fuerzas. Su objetivo es frenar a la extrema derecha. Además, en UP entienden que no puede haber veto a Pablo Iglesias tras estos resultados.

El after hours del 10-N.

 

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