POLÍTICA
05/04/2020 09:49 CEST

2020: el año en que MSF actuó por primera vez en España por una emergencia sanitaria

La crisis del coronavirus deja a su paso hechos insólitos, como que una ONG centrada en desastres humanitarios intervenga en países del primer mundo como nunca antes.

OLMO CALVO / MSF
Hospital instalado por Médicos Sin Fronteras para tratar enfermos de coronavirus en Leganés (Madrid).

Liberia, Afganistán, Congo, Sierra Leona, Angola, los Balcanes, Líbano, Siria… Luis Encinas, de Médicos Sin Fronteras (MSF), enumera de memoria las zonas en conflicto donde ha trabajado en los últimos años, que recuerde así a bote pronto. Pero quizás la emergencia más reciente y traumática que se le viene a la mente es la de la crisis del ébola en 2014, para la que trabajó desde primera línea en Guinea, y que ahora se ve obligado a rememorar en su propio país con la epidemia de coronavirus.

Luis Encinas es asesor de Covid-19 para MSF desde hace apenas unas semanas, un cargo al que todavía le cuesta acostumbrarse. Nunca antes había existido el puesto de ‘asesor de Covid-19’, “pero es el rol que estoy cumpliendo ahora”, justifica. También es nuevo el hecho de que una ONG de ayuda humanitaria como Médicos Sin Fronteras intervenga en un país avanzado, europeo y del primer mundo como España. “MSF no había actuado así en España nunca”, corrobora Encinas. “Sí que habíamos intervenido con migrantes en el Mediterráneo, en alguna actividad puntual en países europeos con la crisis del VIH, pero ahora estamos trabajando de forma mucho más masiva”, explica.

Nunca hemos trabajado en el primer mundo, pero todo lo que sabemos se puede aplicar a cualquier lugar cuyo sistema sanitario emite signos de malestar

La organización tomó esta decisión porque vio “una necesidad urgente”, en este caso en España, y quiso poner al servicio de los sanitarios y de la población sus conocimientos. “Tenemos una experiencia de más de 50 años en emergencias sanitarias, así que pensamos que podíamos aportar nuestra expertise, nuestro conocimiento en el terreno”, señala Encinas. “Además, ahora tampoco podemos movernos mucho”, comenta. “Nunca hemos trabajado en el primer mundo, pero todo lo que sabemos sobre emergencias se puede aplicar a cualquier lugar cuyo sistema sanitario emite signos de malestar o de claudicación”, apunta.

Él trabaja ahora en Barcelona, pero la organización ha desplegado su operativo en otras dos zonas más de España, Madrid y Vitoria, donde su misión se divide en cuatro ejes, explica Encinas:

1. Asesoría, ayuda y modus operandi. Es decir, “estar presentes con los sanitarios para ayudar en la organización”.

2. Descongestión de las UCI más críticas donde hay “signos de asfixia o de colapso”. Sobre todo, en Leganés y en Alcalá de Henares (Madrid), cita, donde han montado unidades de hospitalización temporales con más de 200 camas.

3. Intervención en residencias de mayores. “Estamos convencidos de que son las grandes olvidadas, simplemente porque representan a un grupo extremadamente vulnerable con un personal que no tiene la misma formación y que no depende del mismo Ministerio, sino del de Bienestar y Asuntos Sociales”, explica. “Hemos elaborado formaciones específicas, webinars...”, cuenta, y esto le lleva al cuarto punto.

4. Formaciones virtuales. “Para gestionar tanta demanda, hemos creado formaciones virtuales con todo lo que hemos vivido en el pasado y lo que hemos visto aquí en un mes”, explica. MSF ha creado una plataforma para que los sanitarios y gerentes intercambien información y protocolos EPI, por ejemplo. “Parece simple, pero es muy importante [para los sanitarios] saber cómo vestirse y desvestirse” con el traje de protección, recalca.

Cuando se le pregunta cómo se han encontrado la situación sanitaria en España, a Encinas le cuesta emitir juicios de valor. “Nadie se esperaba lo que iba a ocurrir, pero cuanto más fuerte es el sistema sanitario, mejor puede sortear el tsunami”, comenta. De momento, observa que “los sanitarios han entendido y escuchado nuestro diagnóstico; después, ¿si hemos influido mucho o poco y se han cambiado las cosas radicalmente? El tiempo lo dirá”, plantea. En lo que no duda es en admitir que su organización “tiene una profunda preocupación sobre la situación, que empeora cada día”. “Hay que tener mucho cuidado cuando se dice que todo está mejorando y bajo control; mejor no decir mucho”, sostiene.

Olmo Calvo /MSF
Hospital instalado por Médicos Sin Fronteras para tratar enfermos de coronavirus en Alcalá de Henares (Madrid).

Encinas se reconoce “muy asustado” ante la situación que se está viviendo en España, donde no ocurría algo similar desde hace “ochenta años”. “Parecía algo inimaginable, pero es la mayor crisis desde entonces en términos de magnitud; nunca habíamos tenido niveles tan elevados de mortalidad”, asegura. Y, sin embargo, se niega a hablar de esta crisis en términos de “guerra”. “Definitivamente, no. No tiene sentido hablar de guerra, y además puede ser peligroso”, sostiene. “He estado en situaciones de guerra y es verdad que la situación estamos viviendo aquí es muy preocupante, yo estoy muy asustado, pero cuando sales a la calle no hay un peligro inminente de bombardeo o un conflicto bélico con otro país, no hay falta de acceso a productos básicos”, ilustra. 

Ahora mismo, la única prioridad es salvar vidas

Él lo compararía más con una catástrofe natural “que no se ha podido controlar”, o incluso con la epidemia de ébola, recalcando, eso sí, que el ébola es “mucho más mortífero”. Epidemias como la del ébola, en la que ha trabajado mucho MSF, les han enseñado lo importante que es “la coordinación, el enfoque en el manejo de casos, identificar los contactos y aislarlos, romper la cadena de transmisión; crear rápidamente un circuito diferenciado entre los casos que son sospechosos y los que no lo son; mantener a un nivel el sistema sanitario que tiene que seguir ocupándose de casos críticos que no sean el virus”, enumera. “Pero también es muy importante que la sociedad participe en esa respuesta; les estamos pidiendo cambios de comportamiento. Si la sociedad no está en primera línea, ¿hasta qué punto va a obedecer? ¿Qué rol va a jugar ahí?”, comenta.

¿Se está haciendo todo esto en España?, preguntamos. “Creo que ahora mismo la única prioridad es salvar vidas. Y esto es una táctica: tratar de conseguir que la gente se quede en casa y de salvar cuantas más vidas mejor. Pero estrategia en sí no la he visto”, responde. “La gente quiere hacerlo lo mejor posible, pero a veces los vemos superados [a los sanitarios], como en shock. Hay que tener cabeza fría, coordinar y avanzar, porque lo que sabemos hoy no es lo que sabíamos en el mes de enero y no es lo que sabremos en junio. Hay que tener capacidad de reacción y toma de decisiones”, resume.

Cuando todo acabe, habrá que pararse a pensar qué queremos como sociedad

Sin embargo, Encinas prefiere no hablar de las “lecciones” que puede aprender España de esta crisis. “Ya hablaremos de las lecciones aprendidas cuando todo esto acabe. No es momento de analizar ahora lo que está pasando y lo que ha pasado”, señala. “Lo importante ahora es decidir qué se puede hacer a 24 horas, a 48 horas, y luego la tarea consistirá en amortizar la situación a medio y largo plazo”, sostiene. “¿Qué vamos a tener como resultado? Esto va a cambiar el mundo, y hará falta una toma de conciencia nueva. Habrá que pararse a pensar de nuevo qué queremos como sociedad, como europeos, y eso sí que es comparable a la situación que se vive tras una catástrofe natural”, ilustra. “Tendremos que repensar el modelo: la globalización, el cambio, el ritmo frenético, la forma de movernos”, enumera.

Precisamente, cuando MSF llega a una zona en emergencia, lo primero que hace es analizar “qué consecuencias directas e indirectas tiene esa crisis para la población, para las víctimas, y cómo disminuir lo antes posible la mortalidad y la morbilidad”, cuenta. “Se podría decir que la carta magna de Médicos Sin Fronteras es cómo aliviar el sufrimiento de la gente, no sólo en cuanto a salud física, sino a salud mental y social”, explica Encinas. De momento, la única prioridad en España es “salvar vidas”; más adelante, habrá que ver cómo se repara todo el tejido social y la diezmada salud mental de la gente. Parece que, para eso, se necesitará mucho más tiempo.

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