POLÍTICA
23/02/2021 07:07 CET

Las portadas y los editoriales del 23-F

Así recogió la prensa escrita el intento de golpe de Estado.

Diario 16
Diario 16

Se cumplen 40 años del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y, además del “quieto todo el mundo” de Tejero y del sonido de los disparos en el interior del Congreso de los Diputados, lo que más se recuerda de aquel día son las portadas que dejó, tanto en España como en el extranjero. 

Así recogieron los distintos diarios la intentona golpista:

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Además de la información sobre lo que estaba sucediendo en el Congreso, la mayoría de los periódicos publicaron editoriales defendiendo la Constitución y la democracia. 

Uno de los editoriales que más se recuerden de aquel día fue el que publicó el diario El País en su edición especial de las 21:00 horas de aquel 23 de febrero. 

En él se calificaba la intentona golpista de “atentado alevoso contra el pueblo español a manos de unos hombres armados que pretenden por la fuerza sustituir la soberanía de los ciudadanos”. 

“La rebelión debe ser abortada; sus culpables, detenidos, juzgados severamente y condenados para ejemplar escarmiento de la Historia”, pedía El País, que animaba a los españoles a “sumarse a la gran protesta nacional e internacional y movilizar por todos los medios a su alcance la voluntad popular en defensa de la legalidad”. 

El golpe, afirmaba este diario, “es un atentado contra la Constitución” y “una humillación para la dignidad y la madurez de una de las más antiguas naciones del mundo occidental”. 

El País
El País

Diario 16 publicó un editorial el 24 de febrero titulado En defensa de la Constitución que hablaba de “las horas más amargas y acres de la democracia” y en el que se definía a Juan Carlos I como “nuestro buen Monarca” y “el Pacificador”: 

“Es ahora más que nunca el gran faro de esperanza de una nación, callada y serena, que quiere por encima de todo conservar sus bien ganadas libertades. Su condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y su reconocido prestigio en los medios militares, constituyen en un momento como éste una poderosa válvula de seguridad. El pueblo está con el rey valiente y joven y lo está porque sabe que el rey hará cuanto pueda por salvaguardar la Constitución”. 

El rotativo de Pedro J. Ramírez apelaba a “la Corona y nuestra ley de leyes”. “La frontera entre la civilización y la catástrofe no es al final sino ese texto por todos criticado, técnicamente imperfecto y prolijamente elaborado que casi ningún ciudadano conoce en su integridad, pero que todos intuimos como bóveda de nuestro Estado de derecho”, agregaba. 

“Nadie tiene el monopolio del patriotismo”, recordaba a los golpistas, “y durante este último lustro la archiinmensa mayoría de los ciudadanos han expresado reiteradamente a través de las urnas que es así como lo entienden”. “Demasiado sudor, demasiada sangre y demasiadas lágrimas han ido jalonando ya lo andado, como para ahora aceptar volver atrás, a la oscuridad, a la noche del miedo, al erial del odio, al páramo de la intolerancia”, agregaba. 

Y animaba, al final del mismo, a la unidad de los españoles en torno a la Carta Magna:

“Es tiempo de fraternidad, tiempo de cogerse del brazo sin distinción de izquierdas y derechas, tiempo de levantar una muralla por la que no pase el caimán. Todos con la Constitución, todos por la democracia, todos a exigir la oportunidad de que Sepharad -la España de Salvador Espríu- pueda seguir viviendo ’en el trabajo y en la paz, en la difícil y merecida libertad”. 

DIARIO 16
Editorial de Diario16 tras el 23-F

El diario conservador ABC comenzaba así su editorial:

“A la hora en que se escribe este editorial España entera lleva seis horas viviendo en la angustia. Los viejos fantasmas, que parecían alejados definitivamente de nuestro horizonte nacional, han vuelto a visitarnos”. 

El rotativo calificaba de “grupo de desequilibrados” a los golpistas. “Calma. Queremos repetir esta palabra porque es la que más necesita España hoy”, instaba el editorial de ABC, que concluía así:

“Cualquier paso que no pase hoy por el orden y la serenidad nos acerca a una guerra. Solo la fe en la autoridad y en la Constitución puede sacarnos sin demasiado dolor de este drama”.

El diario La Vanguardia, también de corte conservador, en un editorial publicado al día siguiente, todavía con el Congreso ocupado, reconocía que “aparte de la candente incógnita del Congreso, el pronunciamiento está muy limitado en su alcance”.  

Y ponía en valor la figura del rey Juan Carlos I: “Es el rey, en efecto, quien, una vez más, se erige en clave de la situación, con el respaldo del pueblo español, nada dispuesto a que una fracción minúscula de las Fuerzas Armadas fuerce un golpe de Estado que destruya las todavía débiles bases del régimen político, libre y democrático, que los propios españoles se han dado a sí mismos”. 

La Vanguardia, como El País, reclama que el golpe “habrá de ser juzgado de acuerdo con las leyes que a todos nos protegen y que garantizan un Estado de Derecho como el que los ciudadanos deseamos para vivir en paz y en justicia”. 

“No es la nuestra de hoy la misma España del golpe de Pavía que acabó con la I República, ni es la nuestra, tampoco, la misma España del 18 de julio de 1936”, agrega el rotativo catalán. “Ningún español sensato, y todavía somos mayoría, quiere caer nuevamente en la terrible condenación de la discordia civil, ni está dispuesto a que se le hurte la difícil libertad que liemos recobrado”, prosigue el editorial de La Vanguardia, que pone de relieve el mensaje del rey, que califica de “concluyente”. “Estamos seguros de que el Jefe del Estado congregará en su torno a las asistencias necesarias para que todo lo sucedido no pase de un mal recuerdo. Y la primera asistencia ya es la de los propios ciudadanos”, concluye.

LA VANGUARDIA
Editorial de La Vanguardia

El otro gran periódico de Cataluña, El Periódico, publicó un editorial titulado ¡¡Viva la Constitución!! en el que decían escribir “con indignación aunque con esperanza”. 

“Indignación por esa tentativa golpista que se inscribe en la larga tradición de pronunciamientos y asonadas (...) Indignación por esa falsa España eterna, que ayer se hizo presente en el Congreso, vitoreada, incluso, desde la calle, y que al amparo de un mal entendido sentido de la democracia, han estimulado personas, grupos y publicaciones de cierta vocación antidemocrática”, escribía El Periódico

Por el lado de la esperanza, este rotativo aseguraba confiar “en todas las fuerzas políticas y sociales de signo democrático en torno a la figura del rey, encarnación del Estado que ayer unos iluminados trataban de destruir”. 

“Esperanza en la firme actitud del alto estamento militar -a excepción del insólito gesto de la Capitanía General de Valencia- en la defensa de la Constitución (...) Esperanza en la madurez de nuestro pueblo y la serenidad de sus dirigentes, que en la confusión supieron mantener sus emociones contenidas, evitando actitudes que habrían podido aumentar la incertidumbre”, indicaba este diario. 

El editorial concluía así: 

“Si lo ocurrido ayer sirve de lección y se adoptan las medidas necesarias, la democracia española puede dar un paso más en su proceso de consolidación. Mantenerse en actitud serena no quiere decir permanecer confiados. Mantenerse en actitud serena es compartir responsablemente la inquietud que agobia a todos los españoles, empezando por el rey. Significa prodigar esfuerzos en la defensa de la democracia. Bien sabemos que, si fuera necesario, el pueblo español, ahora en tensa espera, se lanzaría a la calle al grito de ¡Viva la Constitución!”. 

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