POLÍTICA
27/04/2019 18:03 CEST

Las elecciones del 28-A, explicadas para los que estén a por uvas

Imagina que no tienes ni la más remota idea de lo que pasa este domingo. Imagina que a última hora te quieres enterar. Si es así, lee.

EFE

Las elecciones generales que celebrará España este domingo son las más inciertas pese a que ya se tiene la certeza de quién va a ganar. Nadie duda —ni una sola encuesta electoral ha dicho lo contrario— que el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se apuntará la victoria con relativa holgura. La mayor de las incertidumbres, por tanto, está resuelta. Pero queda una incógnita aún más importante que despejar: si podrá gobernar.

El sistema electoral español puede producir paradojas como que el ganador de unas elecciones acabe siendo, al final, líder de la oposición. Porque las elecciones no son presidenciables, sino que se eligen 350 diputados y se requiere alcanzar una mayoría —en solitario o con apoyos de otros partidos— de 176 escaños. Por eso una alianza de perdedores puede derrocar al más victorioso de los candidatos.

El 28 de abril ganarán los socialistas en España. Pedro Sánchez saldrá esa noche sonriente y gritará a los cuatro vientos que ha sido el claro vencedor. Pero la clave empezará el día después. Como en la serie danesa Borgen, se abrirá un periodo de alianzas postelectorales que pueden forjar una mayoría de izquierdas o una de derechas. Porque esa es otra de las claves de estos comicios: la dicotomía no es Partido Socialista o Partido Popular, los partidos que han gobernado España en los últimos 40 años. No es, como hace cinco años, elegir entre “los de arriba” frente a “los de abajo”. No. España decide en 2019 entre izquierda o derecha.

Hay más preguntas sobre lo que puede pasar en las elecciones más importantes desde la muerte del dictador Francisco Franco y en las que, seguro, la ultraderecha va a lograr un muy buen resultado.

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¿Pero será lo mismo de siempre o se espera algo nuevo?

Serán unas elecciones inéditas porque por primera vez en la historia democrática española los partidos están abocados a formar un gobierno de coalición, algo habitual en el resto de Europa pero toda una novedad en España: durante 40 años sólo ha habido presidentes y ministros de dos partidos, PSOE y PP.  

Pero la gran y preocupante novedad, la que ocupa la mayor parte de las informaciones, tertulias y conversaciones en la calle es la llegada de la ultraderecha al parlamento. Y no lo harán metiendo un pie, sino los dos y casi todo el cuerpo. Vox, partido presidido por Santiago Abascal, tiene como referentes a Marine Le Pen, a Trump, a Salvini… Cuestiona con dureza la inmigración, defiende la unidad de España ante todo y frente a todos, es partidario de ‘tomar’ Cataluña para cortar de cuajo sus aspiraciones independentistas, muchos de sus partidarios son nostálgicos del franquismo, critica el movimiento feminista, aboga por el uso de las armas, ama la caza, los toros y la paella. La bandera de España —que al contrario que en la mayoría de los países en España se asocia a la derecha— es el decorado de cada uno de sus mítines, que concluyen con un ¡Viva España!, mismo grito que repetía constantemente el dictador Francisco Franco. Las últimas encuestas aseguran que lograrán más de 30 parlamentarios.

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¿Por qué ha eclosionado la derecha en España?

Porque muchos de los votantes tradicionales del PP han sido muy críticos en los últimos años con la actitud del PP en la cuestión de la independencia de Cataluña. Cuestionaron a Mariano Rajoy por ser demasiado templado con las amenazas de los independentistas y defendían más mano dura. Eso es precisamente lo que les ofrece Vox. Ante el más mínimo riesgo de fractura del país, Vox ofrece unidad, unidad y más unidad. En realidad, los actuales votantes de la ultraderecha siempre han existido, pero estaban dentro del PP.

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¿Qué alianzas postelectorales se barajan?

Sólo hay dos bloques: izquierda y derecha. En la izquierda, el pacto seguro será entre PSOE y Podemos. En caso de que no alcanzar entre ambos los 176 diputados imprescindibles para gobernar, podrían fraguar alianzas con los independentistas catalanes y vascos. Precisamente esa posibilidad de alianza es una de las mayores críticas de los partidos de derechas: aseguran que, si gana Pedro Sánchez, España se romperá como país.

En el lado de la derecha la alianza es mucho más clara: Partido Popular, Ciudadanos —su primer decisión en campaña fue decir que nunca pactaría con el PSOE— y Vox. Que dos partidos democráticos no hayan puesto reparos en servirse de los votos de la ultraderecha con tal de conseguir el poder es el principal arma que utiliza la izquierda. Es algo inédito en la política europea, como si Macron pactase con Le Pen para evitar que gobernasen los socialistas franceses.

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¿Y si gana otra vez Pedro Sánchez, qué?

Para los defensores de los partidos de derechas España entraría en el caos y en la autodestrucción como país, aumentaría el paro y se entraría en una senda comunista. Para los votantes de izquierdas se fomentarían las políticas de igualdad, se impulsaría el Estado del Bienestar y el Gobierno se preocuparía más de las clases medias. Se sea de izquierdas o de derechas, una cosa segura es que, si gana Sánchez, España se convertiría en el país más grande de europa con un gobierno de izquierdas.  

 

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¿Algo más que debamos saber?

Sí, que hay un elemento clave que está llevando a los analistas políticos de cabeza: el número de indecisos a pocos días de las elecciones es inusualmente alto. El 41% de los votantes —36,8 millones de españoles—  aún no tienen claro que papeleta coger el domingo. Muchos hablan ya de que tal vez no sea tanto dudas como un voto oculto a Vox: votarán a la ultraderecha pero no lo quieren reconocer.

España encara unas elecciones que ya se sabe quién va a ganar, aunque se ignora si podrá gobernar. Y la ultraderecha entra como un elefante en el Parlamento. La duda es si será la cuarta o quinta fuerza política. Algunas encuestas le dan hasta tercer partido en España.

 

Este texto fue escrito para ser publicado en las ediciones internacionales de El HuffPost