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Tres señales de que debes cambiar la comida de tus mascotas

Es importante que el cambio de dieta sea progresivo y que sigas los consejos del veterinario.

Al igual que las personas, los perros y los gatos toman distintos alimentos según la etapa de su vida. Los cachorros, por ejemplo, necesitan más proteínas y calorías porque están creciendo y, al contrario, cuando alcanzan una edad avanzada (alrededor de los 7 años, tanto para perros como para gatos), les conviene una dieta diferente con menos calorías y más fibra, explica la veterinaria Jennifer Freeman.

Pero la edad no es el único factor que condiciona la dieta de tu mascota. El peso, los problemas gastrointestinales o un pelaje parcheado son factores que deberían hacerte pensar en un cambio. Llegado este momento, es importante que el cambio de dieta sea progresivo y que sigas los consejos del veterinario, recomienda Jessica Romine, especialista en medicina interna de animales.

Estos son los principales casos en los que conviene modificar la dieta de tus mascotas.

1. Si tu mascota necesita engordar o adelgazar

Las mascotas también pueden sufrir obesidad y excesiva delgadez. No siempre está claro, pero la cintura, en el caso de los gatos, es un buen indicador. “La mayoría de la gente no sabe cuál es el aspecto de un gato sano, pero los gatos también deben tener cintura”, comenta Romine. Deberías notar las costillas del gato al palpar el pelaje y, al mirarlo desde arriba, debería tener forma de reloj de arena, como una persona, señala la veterinaria.

En algunos casos, conviene cambiar a un pienso completamente diferente, comida con etiquetas como light o bajo en grasas, que suelen contener más fibra para potenciar la sensación de saciedad, y con una buena proporción de proteína y grasa, expone Romine. Otra opción es mantener el mismo pienso, pero reduciendo la cantidad. “No le des comida de la mesa y chucherías altas en grasas”, recomienda.

Es importante conocer el peso ideal de tu mascota antes de ayudarla a adelgazar. Romine aconseja hablarlo con tu veterinario para que te dé un peso correcto y señale la cantidad de comida necesaria para mantener ese peso.

No obstante, la comida no es el único factor que influye en el peso; también el ejercicio es fundamental. En el caso de los gatos, 10 minutos de juegos en casa es suficiente. En el caso de los perros, no basta con hacerles correr por el pasillo. Tendrás que moverte tú también en la calle para que tu perro haga ejercicio.

Por el contrario, es posible que tu mascota necesite engordar si puedes verle las costillas, las vértebras y los huesos pélvicos desde cierta distancia. “Probablemente signifique que tienes que aumentarle las raciones”, indica Freeman. Tu veterinario te sacará de dudas enseguida.

2. Si muestra síntomas de alergia

“Si el pelaje de tu mascota parece deslucido y parcheado, tal vez sea hora de ponerle otra dieta más rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6 para que su pelaje recupere vitalidad”, explica Freeman. Este problema no se debe necesariamente a una alergia, sino también a una dieta pobre en determinados nutrientes. Freeman recomienda consultarlo con el veterinario antes de nada.

Si tu mascota se rasca mucho, es probable que sí que sea alergia alimentaria y conviene que el veterinario lo valore. “Allí pueden recetarle una dieta especial o recomendarte una dieta sin alérgenos para determinar si es esa la causa”, aclara Freeman. También tendrás que dejar de darle comida de la mesa para reducir el número de variables de la ecuación e identificar más fácilmente el alérgeno.

Cuando los perros tienen alergias, suele deberse a la fuente de proteínas. “El 90% de las veces, la alergia es al pollo, a la ternera o al pescado de su comida. A menudo basta cambiar la fuente de proteínas para solucionar la alergia”, asegura Romine.

Tienes que ser consciente de que lleva un tiempo descubrir si tu mascota es alérgica a la comida. “Siempre advertimos a los dueños del peligro de cambiar demasiado rápido la dieta, sobre todo en el caso de las alergias cutáneas o el picor de oídos, ya que se tarda entre 6 y 8 semanas en saber si la dieta era el problema o no. El alérgeno tarda un tiempo en salir del organismo del animal”, explica Romine.

3. Si tiene problemas gastrointestinales

Suele ser fácil descubrir que tu mascota tiene problemas gastrointestinales: el olor y la consistencia de sus deposiciones es la prueba más evidente. “Los problemas gastrointestinales pueden ser el resultado de una intolerancia alimentaria”, advierte Freeman, que recomienda hablar con el veterinario para que decida la mejor solución, ya sea “cambiar a otra marca de comida o a una dieta para estómagos más sensibles”.

¿Cuál es la mejor forma de cambiarle la comida a tu mascota?

Si el veterinario y tú decidís cambiarle la comida a tu mascota, conviene que la transición sea gradual. Tanto Romine como Freeman aconsejan empezar mezclando la comida vieja con la nueva para evitar problemas. “Mezclar con cuidado es importante, sobre todo si vas a pasar de pienso sin cereales a pienso con cereales”, avisa Romine. Si introduces una comida completamente nueva, como los cereales, tienes que dejar que el organismo de tu mascota se reajuste: “Si vas muy deprisa, tu mascota podría tener flatulencias o deposiciones irregulares”. Si sucede, no quiere decir necesariamente que tu mascota sea alérgica a la nueva comida, puede ser que necesite tiempo para adaptarse.

Si le cambias la comida a tu mascota y se niega a comérsela, Freeman sugiere que sigas mezclando la comida vieja y la nueva durante más tiempo. Esto “le ayudará en su adaptación a los nuevos sabores”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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