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5 datos sorprendentes sobre cómo consumimos los españoles

Las familias gastan 1.900 euros al año en alimentos frescos y otras curiosidades.

Huevos, leche, tomates, pepinos, lechuga, carne... Todos estos productos forman parte de la lista de la compra que elaboran los españoles antes de ir al supermercado. Si la crisis económica trajo nuevos hábitos de consumo a muchas casas, como compras semanales en vez de mensuales o mayor presencia de marcas blancas, los cambios no se han frenado.

A la par de estas novedades, los ciudadanos españoles se han empezado a concienciar sobre el consumo y cada vez se hacen más preguntas a la hora de ir al supermercado: qué alimentos compro, a qué hora me los tomo o por qué es mejor un producto que otro. A raíz de estas reflexiones, una tendencia que se ha visto reforzada es el aumento del consumo de alimentos frescos. Te contamos cinco datos sorprendentes sobre cómo se consumen estos productos:

1. Las familias gastan 1.900 euros al año en alimentos frescos

Los productos frescos se han convertido en los protagonistas de la cesta de la compra: representan el 45% del gasto en gran consumo de los hogares, según el estudio llamado Observatorio de Frescos de ALDI, realizado por esta cadena de supermercados y la consultora Kantar Worldpanel.

Cada familia española destina 1.900 euros al año al consumo de estos productos. Este gasto se reparte en 212 actos de compra —ir al supermercado, al mercado, a la frutería...— a lo largo de todo el año. En total, los españoles gastan 33.400 millones de euros en alimentos frescos.

Así se reparte el consumo medio de los españoles:

Si no puedes ver el gráfico de gasto, sigue este enlace.

2. Al hacerse mayor, se consumen más frescos

Los españoles aumentan de manera importante su consumo de frescos durante el transcurso de su vida. “A medida que nos hacemos mayores, incrementamos el consumo de frescos”, señalan desde Aldi.

Si el consumo de alimentos frescos representa alrededor del 45% de la dieta de los niños entre los 0 y los 14 años, se eleva posteriormente hasta el 50% a partir de los 15 años. No se frena ahí, sino que crece al 52% de los 25 a los 49 años y finalmente se dispara hasta el 60% entre los ciudadanos de más 50 años.

Así evoluciona el consumo de frescos con la edad:

3. Los alimentos frescos se comen por conveniencia

Los hogares que más gasto dedican a los alimentos frescos aseguran que lo hacen por comer de forma equilibrada y sana. ¿Qué decisiones toman a la hora de comprar? Minimizan el azúcar, las grasas e incluyen la fibra y los productos bajos en sal en su dieta. Son consumidores racionales, que no compran de manera compulsiva, que suelen practicar deporte y que tienen conciencia ecológica: se preocupan por el reciclaje, el bienestar animal y buscan ingredientes naturales.

“Un 30% de los hogares destinan 3 de cada 5 euros de la cesta a productos frescos”

¿Todos los consumidores son así? No, la gran mayoría de los consumidores alegan la conveniencia —la utilidad— como la principal razón para consumir carne o verdura. La salud sí que juega un papel importante en el consumo de fruta, mientras que el pescado se come por placer.

Además, no existe una diferencia entre géneros: hombres y mujeres consumen alimentos frescos por igual. Los varones comen algo más de carne fresca que las mujeres (un 19% frente al 17%), mientras que ellas comen más fruta que ellos (un 33% frente a un 31%).

4. La comida es el principal momento de consumo de frescos

El consumo de frescos se concentra en dos momentos clave: la comida y la cena. Mientras que los alimentos frescos están presentes en el 88% de las comidas y el 76% de las cenas, solo tienen presencia en el 14% de los desayunos.

Como cabe esperar, la carne se mantiene como el alimento fresco más consumido durante la comida y la cena. Los españoles suelen consumir este producto principalmente en la comida de lunes a jueves, mientras que el pescado destaca en las cenas y los fines de semana.

A pesar del dominio de la carne, la fruta y las hortalizas han ganado terreno en los últimos años: el consumo más habitual de carne ha pasado de cuatro a tres ocasiones por semana en cuatro años. El estudio apunta a otra tendencia de los consumidores hacia una dieta flexitariana: abundancia de frutas y verduras y un menor consumo de carne y pescado.

5. Se compran cada vez más frescos en los supermercados

Las principales cadenas de supermercados que operan en España se han tenido que poner las pilas en la oferta que realizaban de productos frescos. Antiguamente existía una visión negativa sobre la calidad que ofrecían: muchos españoles compraban la carne en una carnicería externa, el pescado en una pescadería y la fruta en una frutería, mientras que el resto de productos los adquiría en un hipermercado.

Sin embargo, el consumidor español concentra cada vez más el gasto en alimentos frescos en los supermercados —las ventas de estos productos ha aumentado un 2,4% en estas tiendas— y la calidad de estos productos es un factor determinante a la hora de elegir supermercado.

Los motivos que están detrás de este incremento: la mejora en la calidad del producto disponible en los supermercados y la posibilidad de poder comprar productos frescos de calidad y envasados al mismo tiempo.

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