Cinco mitos sobre el coronavirus y la gripe que no te debes creer

No hay que hacer caso del argumento de que “la gripe provoca más muertes todos los años y no pasaba nada” porque es una falacia.

Aunque nadie sabe exactamente cómo, hay consenso en que va a ser una temporada de gripe atípica.

El coronavirus sigue en aumento y pese a que se sospecha que este año habrá menos gripe, se va a sufrir la coexistencia de dos virus que provocan enfermedades respiratorias contagiosas, una “pandemia doble”, si se quiere llamar así.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades explican que es “probable” que el coronavirus y la gripe circulen de forma simultánea durante el otoño y el invierno. Es una noticia poco tranquilizadora, sobre todo para las personas más vulnerables. Por si fuera poco, hay mucha desinformación sobre estas enfermedades y sus respectivas vacunas circulando a través de las redes y el boca a boca.

No hay que dejarse engañar. A continuación, los cinco mitos más repetidos y su explicación real para saber qué esperar durante los siguientes meses.

Mito: este año la gripe no será un problema porque llevamos mascarilla

Los médicos “esperan, pero no aseguran, que la gripe afecte a menos gente este año por “las medidas de distancia social, el uso de mascarillas y la mejora en la higiene de las manos”, explica el doctor Timothy Laird, jefe interino del Health First Medical Group.

Pero a veces, aun haciéndolo todo bien, se puede contraer un virus. Por eso es tan importante implementar las medidas preventivas a distintos niveles.

“Toda medida de prevención reduce el riesgo, pero el riesgo cero no existe”, sostiene el doctor Aaron Milstone, epidemiólogo y profesor de Pediatría en la Universidad Johns Hopkins.

Una vez más, una abrumadora mayoría de médicos reitera que llevar mascarilla es muchísimo más efectivo para reducir los contagios que ir con la cara al descubierto.

Mito: la vacuna de la gripe te puede enfermar y hacer más vulnerable al coronavirus

Año tras año, la gente sigue creyendo que la vacuna de la gripe provoca la gripe, pero eso no es cierto. Lo que sí es posible es que esta vacuna provoque síntomas (algo de dolor múscular y febrícula) mientras el organismo produce los anticuerpos.

“Puede que te duela el brazo, desarrolles febrícula o te notes la garganta más irritada, pero no se trata de la enfermedad, sino del efecto secundario que sufre una minoría de la gente al ponerse cualquier vacuna”.

Lo que existen son posibilidades de enfermar después de la vacuna. Por ejemplo, sigue siendo posible contraer la gripe en las dos semanas siguientes a vacunarse; o se puede entrar en contacto con una cepa distinta de la que protege la vacuna.

Pero hay que dejar claro que la vacuna en sí no enferma, por lo que nadie debe temer que su sistema inmune quede debilitado durante un tiempo en plena pandemia. No va a suceder.

Por otra parte, se ha descubierto que es posible contraer el coronavirus y la gripe al mismo tiempo, y aunque es muy improbable porque estos virus compiten entre sí, en los casos en los que se da esa coinfección, aumenta enormemente el riesgo de sufrir un cuadro grave. Por eso es tan importante vacunarse de la gripe, sobre todo este año.

Mito: la vacuna de la gripe podría “interferir” con la vacuna del coronavirus

Si la vacuna contra el coronavirus sale en los próximos meses después de haberse vacunado de la gripe, “no habrá ningún problema en ponérsela también”, asegura Milstone.

“Estamos continuamente poniendo vacunas simultáneas”, explica. “El único caso en el que espaciamos temporalmente las vacunas es cuando esa vacuna tiene fragmentos virales vivos y activos”.

Por ejemplo, cuando le ponen a una persona la triple vírica (sarampión, paperas y rubéola), se deja pasar un tiempo antes de ponerle otras para que el organismo pueda desarrollar una respuesta inmune completa. Sin embargo, las vacunas que se inyectan en la actualidad solo incluyen virus atenuados o desactivados, de modo que tampoco hay que preocuparse demasiado por ese periodo entre vacunas.

Mito: el coronavirus y la gripe son básicamente lo mismo

Por mucho que lo diga Donald Trump, es completamente falso que el coronavirus y la gripe sean casi lo mismo.

No es cierto en cuanto a los efectos que provocan, ni en cuanto al tiempo durante el que una persona es contagiosa, ni es cierto que ambos virus sean igual de contagiosos. Ni siquiera es cierto, según lo que se sabe a día de hoy, que las personas más vulnerables a una enfermedad sean necesariamente las más vulnerables a la otra.

“Existe una diferencia epidemiológica”, señala Milstone.

Tampoco hay que hacer caso del argumento de que “la gripe provoca más muertes todos los años y no pasaba nada” porque es una falacia. Según el Instituto de Salud Carlos III, en la temporada de gripe 2019/2020 se registraron 3.900 muertes atribuibles a este virus en España, mientras que el coronavirus ya se ha cobrado más de 33.000 vidas, pese al confinamiento y pese a todas las medidas preventivas que se han puesto en marcha para frenarlo. A diferencia de la gripe, que es un virus estacional, ahora se sabe que el coronavirus puede dar guerra durante todo el año.

Comprender estas diferencias tiene implicaciones en todos los ámbitos: la forma en que los médicos supervisan los casos graves, el tiempo de cuarentena que requiere cada enfermo según el virus o cómo debe actuar alguien que haya estado en contacto con otra persona enferma.

Y esto conduce al último mito.

Mito: hay que tratar el coronavirus y la gripe del mismo modo

Está claro que hay cierto solapamiento entre los síntomas del coronavirus y de la gripe, como son la fiebre, los escalofríos, la fatiga y la tos. Además, ambas son enfermedades respiratorias contagiosas, así que, en cierto modo, una persona que contrae la gripe puede pensar que es el coronavirus.

“Hay varios principios comunes que no hay que perder de vista si contraes uno de los dos virus”, advierte Laird. “Primero: eres contagioso. Protege a los demás. Ponte la mascarilla. Que todo el mundo mantenga una excelente higiene de las manos. Aíslate tanto como te sea posible. Segundo: hidrátate y descansa”.

Pero si se sabe con certeza cuál de los dos virus es, probablemente hay que modificar tu forma de proceder, más allá de lo básico. Los investigadores siguen aprendiendo sobre el periodo en el que una persona infectada sigue siendo contagiosa, pero la comunidad médica parece coincidir en que este tiempo es mayor con la Covid-19 que con la gripe. Con la gripe, se puede retomar la vida normal 24 horas después de la última fiebre, mientras que con el coronavirus hay que aislarse al menos 10 días desde el inicio de los síntomas, además de haber pasado 24 horas sin fiebre.

Por eso es tan importante diagnosticar la enfermedad exacta.

“Hará falta hacer pruebas a las personas enfermas para saber cuándo se pueden reincorporar al trabajo, al colegio, a la guardería, etc.”, concluye Milstone.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido y adaptado del inglés por Daniel Templeman Sauco.

12 alimentos contra catarros y gripes