Ocho motivos por los que el sexo es distinto cuando sufres ansiedad

Se reduce la libido hasta complicar el orgasmo o la erección.

Para las personas que sufren ansiedad, determinadas facetas de la vida se vuelven más complicadas, y el sexo no es una excepción.

La ansiedad (y algunos de los medicamentos que se utilizan para tratar la enfermedad) puede reducir la libido, complicar el orgasmo o provocar dificultades para mantener la erección. Quienes han sufrido algún trauma sexual o han crecido creyendo que el sexo es un motivo de vergüenza son más propensos a desarrollar ansiedad sexual.

Por ello, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con varias personas cuya vida sexual se ha visto afectada por la ansiedad y esto es lo que quieren que sepas.

1. Estoy atrapada en mi mente y no disfruto del momento

“Mi ansiedad hace que me sea imposible dejarme llevar y disfrutar del sexo. Aunque quiero muchísimo a mi pareja, a veces es incómodo cuando mi cuerpo está en tensión y estoy sufriendo un ataque de ansiedad o mi cabeza no deja de darle vueltas a algo”. — Shelby Goodrich Eckard.

2. Me cuesta mucho conectar con mi pareja

“Me resulta muy difícil sentirme cómoda con alguien y me cuesta conectar. Para abrirme a alguien a ese nivel de intimidad que conduce al buen sexo, necesito conectar de verdad con la otra persona”. — Erica Gordon.

3. Me juzgo demasiado por todo

“La última vez que practiqué sexo con un hombre que me gustaba mucho pero que conocía desde hacía poco, fue muy incómodo. Cuando estábamos besándonos, paré y le pregunté: ‘¿Estás bien?’. Me respondió: ‘¿Qué? ¿Voy muy despacio para ti? ¿Ya quieres pasar al sexo?’. Me puse muy nerviosa y sentí vergüenza. Mi ansiedad me había detenido en pleno beso porque estaba hecha un amasijo de nervios. Me dio la impresión de que estaba yendo muy lento para él y quería asegurarme de que estaba bien. Ojalá le hubiera dicho que me encantan los preliminares románticos y lentos antes del sexo. Odio pasar a toda prisa al sexo. Odio cuando faltan los preliminares. Odio que no me besen”. — Charlie G.

4. Me cuesta mucho excitarme

“Excitarme no es tarea fácil para los hombres con los que salgo, ni cuando estoy en una relación seria. Como estoy siempre dándole vueltas a algo y al límite de sufrir ansiedad, los hombres tienen que dedicar mucho más esfuerzo a ‘seducirme’ o ‘encenderme’ que si fuera cualquier otra mujer sin ansiedad” — Gordon.

5. A veces tengo que tomarme un par de copas para tranquilizarme

“Aunque rara es la vez que bebo alcohol, muchas veces siento que necesito tomar algo antes del sexo. Al sufrir ansiedad crónica, necesito desinhibirme para disfrutar del sexo. El alcohol me ayuda con ese problema y hace que me suelte más. No tomo alcohol en ninguna otra circunstancia porque en realidad no me gusta beber. La perspectiva del sexo es el único escenario en el que me gusta tomarme un par de copas antes”. — Gordon.

6. Me obsesiono con mi aspecto

“Mi ansiedad y mis problemas de imagen corporal se retroalimentan. Mi ansiedad me hace darle demasiadas vueltas a qué aspecto tengo cuando estoy desnuda, a cómo ha cambiado mi cuerpo con la edad y a qué pensará la otra persona al verme. A veces eso nos ha cortado el rollo y nos ha provocado problemas íntimos a mi pareja y a mí. Es difícil explicar qué es la ansiedad cuando a veces ni siquiera tú la entiendes”. — Goodrich Eckard.

7. Le doy demasiadas vueltas a cómo puede afectar el sexo a mi relación

“Al sufrir ansiedad, nunca sabes cuándo es el mejor momento para el sexo. Estoy conociendo a un tío que me encanta y con el que no me importaría practicar sexo. Cuando parece que todo va bien, de repente se me llena la mente de pensamientos negativos: ¿De verdad le gusto? ¿Me está utilizando para conseguir sexo o de verdad quiere conocerme más y aparte también quiere sexo? Somos dos adultos y nos hemos dado el consentimiento, no hace falta que esperemos 90 días para acostarnos, ¿no? Pero si me acuesto con él ahora, ¿seguiré gustándole mañana, perderá interés en mí o solo me llamará cuando quiera sexo porque ya ha conseguido lo que quería?”. — Charlie G.

8. Me agobio cuando tengo que planificar el sexo

“Como soy una madre muy ocupada, a veces tengo que planificar el sexo. Si sufres ansiedad, sabrás que los planes a veces se convierten en un campo de minas. Piensas demasiado, te preocupas, te presionas constantemente y el deseo de practicar sexo acaba muriendo”. — Goodrich Eckard.

Las respuestas han sido editadas para mayor claridad.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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