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13/04/2021 07:18 CEST | Actualizado 13/04/2021 07:18 CEST

90 años ya y hay cosas que no cambian

Las fábricas de mentiras que utilizaban máquinas de escribir para sacar octavillas siguen funcionando, pero con ordenadores y utilizando internet.

Banda Municipal de Barcelona
La Banda Municipal de Barcelona participa de la proclamación de la II República en la Plaça de Sant Jaume de Barcelona el 14 de abril de 1931.

Si hoy es martes 13, toquen madera o la nube los supersticiosos, mañana es miércoles 14 de Abril. Y cumplimos, los vivos y los muertos, y ya se imaginarán por qué hago esta precisión que puede sonar un tanto estrambótica, 90 años de la proclamación de una II República preñada de ilusiones.

Lo primero que hay que precisar es que el mundo republicano estaba integrado por la izquierda, pero también por el centro y por la derecha moderada, sinónimo entonces, como ahora, de civilizada y europeísta. O mejor, por una derecha, que haberla la hubo, que estaba harta del decadente régimen alfonsino, corrupto, retrasado y padrino de dictadores y de vivir en un país pobre de solemnidad, caciquil y descolgado de la Europa moderna. Donde el incienso y la pólvora formaban fatal combinación. Palos (y tente tieso) en las ruedas de la historia. 

Pero claro que había también otra derecha extramuros. La derechona carca y gritona, levantisca y negada a cualquier avance político, social, económico… que vivía cómodamente protegida, y amparada, por curas, nobles y militares defensores de un atraso secular, pero mucho, al que consideraban el alma de España. Ese sector nostálgico del Imperio y la Santa Inquisición se rebeló desde el principio del principio.

En las actas del Congreso de Diputados están los discursos modernizadores del Conde de Romanones, por ejemplo los de 1918 cuando era líder del Partido Liberal y presidente del Gobierno. En ellos ya está reflejado el esfuerzo modernizador frente a la bancada de la carcunda: su empeño en evitar que la Iglesia controlara la educación…

Una labor dificilísima, como el propio Álvaro de Figueroa reconocía el 28 de mayo de 1912, hace ahora casi exactamente 109 años. “Ah, pero el Partido Liberal , esa es la dificultad de esta política, tiene que hacer las cosas (…) a que le impulsan el progreso político y la necesidad de defender los principios liberales, pero al mismo tiempo sin despertar la suspicacia de los sentimientos católicos….”. Sabía de lo que hablaba: “En 1901 hice lo que pude (desde el Ministerio de Instrucción Pública) en esta tendencia: me encontré con que iba apoderándose de la enseñanza oficial un espíritu que no era el liberal y que se pedía con demasiado empeño la libertad de enseñanza; entendí entonces que la libertad de enseñanza, en el sentido que se solicitaba, podía representar un grave daño para la (propia) libertad, y tuve que adoptar medidas que se calificaron de jacobinas….”.

120 años después el debate permanece: los privilegios de los colegios religiosos frente a la educación pública; la asignatura de religión católica con un peso insólito en el currículo, defendido por los que se rasgan las vestiduras ante posibles actitudes adoctrinadoras de la izquierda y el laicismo en las escuelas…. Todas las leyes modernizadoras han fracasado. Y siguen siendo imposibles incluso hoy. Ahí tienen ustedes el veto parental de Vox. Y aunque el PP no llega a tanto, le falta muy poco. Como hace más de un siglo la derecha que obispea quiere reformas… pero como la reforma de Trento.

La II República en realidad pretendía algo tan sencillo y elemental como aplicar en España los avances logrados al otro lado de los Pirineos, y del mar, uniendo la democratización con la renovación social y el desarrollo económico. Pero desde el primer momento empezó la gran conjura y tomaron carta de naturaleza las provocaciones y los campos minados por una oratoria catastrofista e incubadora de miedos y odios. No hubo espacio para la construcción, en vez de para la destrucción. Fue imposible alumbrar aquel propósito azañista de “fundar un régimen español y decente”.

Todos los proyectos de ley republicanos, la inmensa mayoría similares a los de las más avanzadas naciones europeas, se consideraban 'casus belli'

Todos los proyectos de ley republicanos, la inmensa mayoría similares a los de las más avanzadas naciones europeas, se consideraban casus belli. La reforma agraria, la reforma militar, la reforma de la educación, las reformas sociales, como las que hicieron verdaderamente ciudadanas a las mujeres, se recibían de uñas. Y ‘casus belli’ a ‘casus belli’ vino desgraciadamente la guerra. 

Un ejemplo de anticipación visionaria, anotado por el presidente Azaña en su Diario: el 27 de enero de 1933 los ministros socialistas llevaron al Consejo el problema del carbón en Asturias. Indalecio Prieto insiste en que los mineros tienen que resignarse a trabajar un día menos a la semana. Fernando de los Ríos zanja la cuestión: “el problema seguirá siendo el mismo, porque el carbón no se vende”.

Casi un siglo más tarde hay situaciones que se repiten; momentos y actitudes que parecen calcadas; mecanismos de agitación, intoxicación y desestabilización que no han variado, en casi todos los campos.

Hoy no hay una UME sediciosa, pero hay grupos de generales que firman manifiestos con sabor a rancio y olor a nostalgia

Hoy no hay una UME sediciosa, pero hay grupos de generales que firman manifiestos con sabor a rancio y olor a nostalgia. Las fábricas de mentiras que utilizaban aquellas máquinas de escribir con apariencia de locomotoras del siglo XIX para sacar octavillas copiadas con flejes de papel carbón siguen funcionando, pero con ordenadores y utilizando internet. Los bulos son similares: la inminente destrucción de España por los separatistas o por los comunistas soviéticos… como si las leyes no se hubieran aplicado ahora con los unos, el 155 y las condenas firmes, por ejemplo; y como si las chaflamejadas de Iglesias y sus chalados bolivarianos no fueran una mercancía tan averiada y pasada de moda que no sale ni en rebajas. Lo reconoce hasta un gurú de la izquierda que pasó por antisistema en los tiempos duros de la crisis económica y la incomprensión alemana, el griego Yanis Varoufakis (en El Español): “Aconsejo a Podemos que se deshaga del comunismo soviético; es como defender la Inquisición”. Pero ahí sigue, erre que erre.

La diferencia es que si bien el mensaje no ha cambiado, el mecanismo se ha modernizado. Las fake news que llenan de mierda las redes sociales, llegando a donde no llegaban los panfletos entre 1931 y 1936, colándose en todos los móviles, tabletas y ordenadores… son herederos una estrategia: dar por consumadas unas malvadas intenciones inexistentes.

Como recoge el historiador Ángel Viñas en su último y esclarecedor libro, El gran error de la República (Crítica 2021), todos los impresos llenos de mentiras que trataban de crear, sobre todo en los cuarteles, un ambiente favorable al golpe militar incluían la petición de copiar una decena y distribuirlos a su vez. La técnica clásica de los estafadores piramidales. Pues bien: las fake de la actualidad piden lo mismo, “esto lo quieren ocultar”, “esto lo van a borrar”, y en mayúsculas, un perentorio PÁSALO. Sin embargo basta con bucear un poco en san Google bendito para comprobar que lo oculto es público, que lo mismo sale en olas una y otra vez, como el virus de la pandemia, que los vídeos llenos de disparatadas declaraciones revolucionarias de adolescente del siglo XX ruedan y ruedan sin que ninguna censura sea capaz de eliminarlas. Internet es el infierno o el cielo. El castigo o la gloria, de momento per saecula saeculorum.

Hay gente con una gran carga de ingenuidad y otras crédulas hasta el paroxismo, obcecadas con las conspiraciones —en alguna es obvio que flojea algún tornillo en su cabeza—, carne de sectas, actúan mecánicamente. Se sienten importantes engranajes de la verdad desde su mediocridad cotidiana pasando trolas infumables hasta para un porrero. Llenan de basura y excrementos a esas cloacas en que se convierten las redes llamadas sociales, donde abunda la falta de discernimiento agravada por una enciclopédica incultura.

Y no, los Reyes Magos no existen. Ni ninguno de los gordos barbudos nórdicos vestidos de rojo Coca-Cola que supuestamente van en supersónicos carros tirados por renos voladores. Siento decirlo, pero son los padres… y los abuelos y los padrinos. No hay misterio.

Los métodos reaccionarios empleados ante cualquier tentativa de progreso no han cambiado sustancialmente

Pues parece mentira, pero desgraciadamente es nuestra verdad Marca España. Los métodos reaccionarios empleados ante cualquier tentativa de progreso no han cambiado sustancialmente. Incluso los temas siguen ahí como las cabezas de piedra de la isla de Pascua mientras el mundo gira. ¡Hasta el cambio climático y la pandemia están siendo utilizados por la derecha profunda para sembrar dudas y “demostrar” que la conspiración judeo masónica nunca descansa! No es broma ni motivo de risa y cachondeo que un diputado de Vox diga en la Comisión de Transición Ecológica que, menos lobos con el calentamiento global porque tiene su parte buena: “se evitarán muchas muertes por el frío”. Su condición de catedrático de Filosofía del Derecho me parece un dato muy preocupante.

Vivimos tiempos raros donde la experiencia común tiene que entrar en el breviario de las lecciones aprendidas.