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03/08/2021 07:14 CEST | Actualizado 04/08/2021 10:10 CEST

A los precedentes los carga el diablo

Las verdades de la realidad, porque las de la imaginación son siempre falsas verdades, no entran en muchos cerebros.

Europa Press News via Getty Images
Pablo Casado 

Decía el general De Gaulle que en política lo importante es sentar un precedente. Pero los precedentes son inevitablemente de ida y vuelta. A veces ayudan a crear, y a veces ayudan a destruir lo creado. Si invertimos un poco de tiempo en analizar cómo está ahora la ‘cosa’ en España es inevitable que caigamos en la cuenta de que todo este caos tiene una lógica boomerang. En realidad, nada que no esté ya escrito desde hace más de 3.000 años en el Eclesiastés: “quien tira una piedra a lo alto, encima le cae”.

Y aunque todos alguna vez han lanzado una piedra hacia arriba, otros han lanzado muchas, de mucho peso y con poco tino, llevados de una soberbia que les nubla el entendimiento. La dicha dura poco. Tiene siempre fecha de caducidad en el peor momento posible.

En medio del enorme descrédito en que ha caído el Tribunal Constitucional, al que los manejos de Pablo Casado bloqueando su renovación, obligada para que sus mayorías se atemperen a las mayorías emanadas de la ‘soberanía nacional’ en las elecciones generales, la extrema derecha vistosamente infiltrada saca la patita para que la gente no se olvide de los disfraces del lobo.

El golpismo blando se va produciendo sin que se note

 

“El Constitucional planea reactivar la sentencia  sobre el aborto”, titula El País del lunes 26 de julio. Justo cuando una composición falseada por una prórroga filibustera acaba de hacer añicos la imagen del TC aprobando por un solo voto de diferencia que lo pertinente para luchar contra la pandemia no es el Estado de Alarma, concebida para desastres sanitarios o fuerzas desbocadas de la naturaleza, sino el Estado de Excepción, concebido para, por ejemplo, frenar un golpe de Estado duro.

Porque el golpismo blando se va produciendo sin que se note. Como en Hungría… Pablo Casado ha lanzado una pregunta retórica estos días, que nos recuerda cuánta estupidez nos rodea: “¿Quién bloquea (la renovación del TC, etc.), el partido que defiende la Constitución o el que insulta a los jueces?”. Pero…¿acaso se refiere al PP como el único que defiende la Constitución?, ¿criticar a jueces que siguen cobrando y ejerciendo ya caducados es un insulto o una crítica? Además, no consta.

También tiene eco aún otra frase boomerang, la de que Sánchez ha aumentado su poder en la pandemia. ¿Pero no es muestra de prudencia acaso que en vez de utilizar el Estado de Alarma no hubiera utilizado el que ahora le aconseja el Constitucional, el Estado de Excepción?

La jerarquía de la Iglesia, con alguna salvedad, apoyó de inmediato a los golpistas que empezaron la Guerra Civil

Por si no fueran ya muchos y muy graves los conflictos que nos aturden y nos causan estupefacción y temor por el futuro, salen los obispos en procesión con su habitual melifluidad. “Los enfrentamientos crecen y pareciera que asistimos a un resurgir artificial de las dos Españas de tan dramático recuerdo”. Y a ellos que los registren. Emplean un tono catastrófico: “una situación sociopolítica convulsa” que ha sumido a este país en “una profunda crisis institucional” que, como han destacado muchos periodistas, comparan, con evidente mala hostia y peor intención, con los momentos previos a la Guerra Civil. Olvidando que, no por casualidad, la jerarquía de la Iglesia, con alguna salvedad, apoyó de inmediato a los golpistas que empezaron dicha guerra civil. Y que hasta hace poco ha habido una ofensiva inflación de beatificaciones de sus mártires mientras consideran hurgar en la herida el buscar a los republicanos asesinados en cunetas o muros de cementerios.

En ese ayer, como ahora, crearon un dogma sobre un batiburrillo de intoxicaciones y falsedades.  En Canadá estas semanas los desmanes en el siglo XX de algunos sacerdotes y órdenes religiosas en hospicios para niños de los pueblos nativos, con el descubrimiento de cementerios secretos con cientos de víctimas, han convertido la indignación en violencia: resultado, el incendio de docenas de templos. Y nadie prevé ni un golpe de Estado ni una Guerra Civil.

La España actual, al menos la España de la decencia y la buena fe, está indignada con los episodios tremendos de pederastia que se siguen descubriendo, ahora con los abusos en colegios maristas. Se investiga el pasado en unos 20 centros, desde los años cincuenta. Sumando y restando es fácil llegar a una conclusión: fue en tiempos del nacional-catolicismo. Un clero conectado con los vencedores de la Guerra.  Mientras, el papa Francisco sienta en el banquillo el cardenal Becciu, acusado de corrupción.

Del comunismo al meapilismo

Sacar otra vez el asunto del aborto, tiene toda la apariencia de ser una cortina de humo para despistar. La derecha necesita cañas en Madrid, espejismos disruptivos que nos metan el miedo en el cuerpo, acusar al PSOE de encubrir al toro que mató a Manolete, anunciar nuevamente que nos hundimos como el Prestige en la costa da Morte... Los conservadores parece que quieren conservar al austrolopitecus. Se opusieron a las leyes del aborto; a las de la eutanasia, al matrimonio homosexual… a todas las que ya forman parte del bagaje de la civilización europea, con las pintorescas pero preocupantes singularidades de antiguos ‘estados satélites’ de la URSS, que han basculado al otro extremo. Del comunismo al meapilismo.

Pero, atentos. Como advirtió el almirante de la Royal Navy Sir Michael Seymour “cuando los hombres pequeños dan sombras largas es que el sol está a punto de ponerse”. Pero, claro que el mundo actual regido por las llamadas ‘redes sociales’, antes nombradas ‘barras de bar’, tiene poderosos factores de corrección con aquél mundo. La furia y los truenos que nos llegan sin filtro, con bandoleros embozados tras descarados pseudónimos, han cambiado  las reglas del juego y han influido en las circunstancias que modulan la normalidad.

Las ‘redes’ aliadas con las encuestas, con mejores y más sofisticadas cocinas, cocineros de esferificaciones heladas y aprendices que Master Chef, distorsionan la realidad y tienen el enorme poder mental de crear sectas. “No es verdad que Dios haya muerto”, me decía una periodista, “lo que pasa es que se han creado muchos nuevos, uno para cada necesidad”. Todo este universo que ha hecho su big bang en los últimos años, con continuas explosiones de agregación en los tiempos pandémicos, obedecen a unas imperiosas necesidades psicológicas. Son como trincheras. Ha contaminado hasta a jueces de provincia que no encuentran ninguna evidencia científica, lo que se dice ninguna, para toques de queda, confinamiento, carnés COVID, limitaciones de aforo en lugares cerrados, o mascarilla obligatoria. Y no se dan cuenta de que como decía el cartel de una obra de teatro en el paseo de Recoletos (Madrid) ¡Yuppie no existe! Sin embargo los toletes se multiplican por desmultiplicación mental.

Mutatis mutandis este fenómeno está penetrando en el mundo de la política

 Volvemos de alguna manera a las tribus de dioses anteriores a las religiones del Libro de los tres dioses verdaderos, cuando  había un dios, fuera griego, romano, egipcio, mexicano, de Oregón o del Congo para cada necesidad. Confesaba con rictus descreído una socióloga: “Todos necesitamos construir una identidad. Y más en eso que llaman ‘tiempos líquidos’ donde todo fluye deprisa y lo poco que era estable se deshace en hecatombes y pandemias o figuraciones oníricas. Muerto Dios, muertas las grandes construcciones, (religiones) ideológicas, muerta en vida la Institución y la Educación convencional surge una mercadotecnia de otras varias…arraigadas en las anteriores…” Como las abigarradas estanterías de una tienda de chinos.

Mutatis mutandis este fenómeno está penetrando en el mundo de la política. De la Era de las Luces nuevamente al patio de las sombras.

Las verdades de la realidad, porque las de la imaginación son siempre falsas verdades, no entran en muchos cerebros. Por mucha corrupción, despilfarro y fracasos económicos que haya cometido el PP, ahora mismo estamos viendo y padeciendo las consecuencias de sus leyes eléctricas o de su desprecio por las viviendas sociales y la salud pública…su parroquia elegirá las cañas a la vida. Dice casado: “yo no les diré a lo españoles lo que tienen que hacer (como hace la izquierda, preciso) les daré instrumentos. ¿Sin embargo, no es acaso decir e imponer lo que tenemos que hacer boicotear el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, la eutanasia…? Tremenda caradura que, a pesar de todo, cuela.

La maquinaria se engrasa cada día con un efectivo aceite de cinitis. Se sostiene una cosa y su contraria, y la verdad, sea la eficiencia en las vacunaciones, la llegada de esos fondos europeos que el casadismo-ayusismo negaba con suficiencia se exponen al contagio perverso de la duda maliciosa. Son los trumpianos ‘hechos alternativos’.

Cuidado con los precedentes, porque los carga el diablo. 

NUEVOS TIEMPOS