A mal tiempo... ¡buen cerebro! Ejercicios para la mente positiva

La práctica de algunos ejercicios mentales sencillos que puedes practicar en cualquier lugar, como la ducha
Women showering in the shower room close up with a water drop on glass door.
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Al mal tiempo… ¡buen cerebro! No siempre se puede evitar sentir contrariedades y preocupaciones en la adversidad. Aun así, la práctica de algunos ejercicios mentales sencillos puede contribuir a pasar mejor los malos momentos. Aquí tienes algunas sugerencias sencillas para ejercitarte. Tu mente estará más despejada y con pensamientos optimistas.

1. Practica la atención

Te acabas de despertar. Empiezas a recabar las primeras sensaciones al abrir los ojos. Observa a tu alrededor los objetos, los movimientos, los colores, las luces y sombras que se generan. Escucha tu respiración. Simplemente observa, sin desencadenar juicios o emociones. Se trata de mantener la atención plena en lo que te rodea, sin expectativas.

Vas a la ducha. Sientes las gotas de agua que caen sobre tu cuerpo. Su temperatura, el sonido al caer. El tacto de la boca con el primer sorbo de café, su textura, su olor. Practica a experimentar las diversas percepciones del cotidiano sin hacer esfuerzos.

Cuando te invadan emociones sobre lo que estás observando simplemente déjalas fluir sin más. Tendrás seguramente visiones en tu mente que te evoquen amor, miedo, angustia, alegría, vergüenza o tristeza. No las retengas, simplemente sé testigo de ello y acéptalo como parte de lo que hay en tu mente.

2. Habilidades al comunicar

Prueba a hablar experimentando sensaciones distintas. Escucha tu voz al hablar, cómo cambia de tono o de ritmo según los sentimientos que experimentas. Observa la manera en la que tus palabras desencadenan respuestas corporales, gestos distintos y cómo se acompasan los mensajes, los sentimientos y el lenguaje corporal.

Si lees en voz alta, presta atención a los cambios en el ritmo y musicalidad del tono acompasado con la lectura, cómo expresas las entonaciones y las pausas.

“Cuidar del cerebro permite que sea nuestro mejor aliado en cualquier circunstancia.”

Ejercita la escucha del entorno. Los sonidos más tenues, su procedencia, la variedad de ruidos, las voces de otras personas.

Observa cómo se comportan otras personas a tu alrededor cuando conversan, cómo modifican los gestos faciales, el ademán de las manos, cuántas veces sonríen o arrugan la frente y la evolución del tono y la cadencia de sus voces.

3. Pon a prueba tu originalidad

Ejercita maniobras inusuales, como jugar con un bolígrafo entre los dedos, escribir simultáneamente con ambas manos o efectuar las tareas cotidianas con actitudes fuera de lo común. Por ejemplo, puedes probarte atuendos que no son tu estilo, leer un libro al revés, ver películas en idiomas desconocidos e intentar adivinar la trama, probar aromas y sabores exóticos, escuchar las canciones más escuchadas en paisajes lejanos.

Puedes intentar imitar a personas con particularidades a la hora de hablar o moverse (sin que estén delante, para que no se ofendan) o inventarte palabras originales para definir cosas que no son comunes.

También puedes tramar nuevas ideas o proyectos para modificar aunque sea simultáneamente el entorno que te rodea. Por ejemplo, ¿qué utilidades originales encontrarías en un vaso de plástico o una cerilla?

Además, un ejercicio de fitness mental esencial y que parece sencillo se basa simplemente en no hacer ¡nada! Es tan inusual no hacer nada que los estudios demuestran que la mayoría de las personas que están obligadas a no hacer nada durante más de 15 minutos optan por auto-mutilarse. ¡Atrévete a afrontar el reto de no hacer nada! Quizás tu cerebro te sorprenda aflorando nuevas ideas brillantes.

4. Ejercita tu memoria sensorial y mental

Para ejercitar la memoria no hace falta recurrir a hacer sudokus o problemas de lógica. Por ejemplo, puedes ejercitarte en juegos malabares, juegos de magia o juegos de mesa.

También puedes entrenar la multitarea. Puedes imitar los movimientos de alguien enfrente de ti como si fueras su espejo al mismo tiempo que dices la tabla de multiplicar, por ejemplo.

Por otra parte, puedes hacer de la música la mejor aliada de tu cerebro. La música provoca una actividad mental simultánea de diferentes partes del cerebro relacionadas con las emociones, percepciones, ritmo, movimiento, melodía, etc.

Prueba a aprender algunos acordes de guitarra, una nueva canción o un baile que no dominas. Comprobarás cómo tu cerebro implementa su eficacia y actividad cognitiva y emotiva.

Cuidar del cerebro permite que sea nuestro mejor aliado en cualquier circunstancia.

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