Soy actriz porno y así ha cambiado el coronavirus mi industria para siempre

Me han dicho que soy demasiado blanca para ser negra y también que soy demasiado negra para ser asiática. Muchos directores no me seleccionan porque consideran que soy muy difícil de encasillar.

Mi vida laboral y la de todos mis compañeros de la industria del cine para adultos ha cambiado muchísimo debido a la pandemia. Como estrella del porno, actúo a menudo en sets de rodaje, pero con el parón de las actividades empresariales presenciales, ha habido muchas personas que no han podido ganar dinero.

Es cierto que hay otros medios por los que los actores porno podemos seguir creando contenido para ganarnos la vida. Existen incontables páginas de webcammers cada vez más llenas de modelos que funcionan por donaciones de los espectadores y también está el fenómeno reciente de OnlyFans, donde publico contenido exclusivo para los seguidores que pagan la suscripción. El problema es que muchos actores porno acababan de empezar su carrera y de repente se quedaron sin trabajo antes de haber creado y fidelizado a una base de seguidores suficiente para ganarse la vida a través de estos medios independientes. Por no mencionar a las demás personas que trabajan detrás de las cámaras. Ahora mismo no les envidio.

En mi caso, el mayor problema que he sufrido durante la pandemia no ha sido económico. Lo peor ha sido mi salud mental con el aislamiento. Hago lo que puedo para mantener el control, pero con la que está cayendo, no siempre es sencillo. Trato de seguir mi rutina: hacer ejercicio, comer sano y dormir suficiente. Eso es lo que mejor me funciona a mí. Sin esta rutina y sin una red de amigos que me apoyan, es muy fácil caer en una espiral que me absorbe la energía que necesito para estar feliz. Llevo suficiente tiempo en esta industria como para parecer feliz en una escena aunque en realidad no lo esté. Al fin y al cabo, soy actriz y mi trabajo me exige fingir.

“Si a los actores nos dan la oportunidad de vivir sin preocuparnos por determinados aspectos de la industria del porno, la vamos a aceptar”

Tener mala salud mental en mi caso implica depresión, pero son muchos más los problemas que ha tenido la gente durante el confinamiento. Muchos de mis compañeros de profesión están sufriendo ansiedad y sé como influye eso en el rodaje. Que no se “ponga dura” ha sido siempre un problema bastante frecuente en el porno, y dado que la disfunción eréctil está muy asociada a la ansiedad, no me pilla por sorpresa que la venta de Viagra se haya disparado durante la pandemia.

Además de seguir una buena rutina, mantenerme ocupada me viene bien mentalmente, y por eso le estoy dando caña a mi página de OnlyFans. En cierto modo, creo que es la evolución del porno por webcam: es muy flexible y te llevas los beneficios íntegros de tu trabajo, algo que en la industria del porno no es así. Cuando haces porno, no trabajas para ti. De hecho, trabajas para todo el mundo menos para ti. Sin embargo, con OnlyFans puedes elegir qué publicas, con qué frecuencia, cuándo interactúas con tus fans e incluso cuánto cobras por una suscripción o por una sesión de fotos personalizada. El simple hecho de poner mis normas y organizar el resto de mi vida de acuerdo con ellas en vez de estructurar mi vida en torno a mi trabajo me hace vivir más a gusto. A muchos les sorprenderá, pero estoy ganando más dinero a través de OnlyFans de lo que ganaba rodando porno.

Tampoco creo que se deba exclusivamente al coronavirus. Simplemente pienso que es hacia allí donde se está dirigiendo la industria del porno. A las actrices a menudo nos encasillan en una categoría: blancas, negras, asiáticas, latinas, etc., pero apenas hay categorías para personas multirraciales como yo. A mí me han dicho que soy demasiado blanca para ser negra y también que soy demasiado negra para ser asiática. De hecho, muchos directores no me seleccionan porque consideran que soy muy difícil de encasillar debido a mi etnicidad.

“Cuando haces porno, no trabajas para ti. De hecho, trabajas para todo el mundo menos para ti”

Como muchas de mis compañeras multirraciales, me cuesta aceptar esa triste realidad. Tengo antepasados negros, chinos, cherokees, mongoles e irlandeses, pero no quiero que me pongan la etiqueta de negra ni de asiática, quiero que me valoren por mis actuaciones. Gracias a las nuevas plataformas, como OnlyFans, la gente busca actrices y no categorías, por lo que mis razas nunca son un problema. Si a alguien le gusto yo o la energía que transmito, con suerte se suscribe. Comprendo la necesidad de las categorías en el porno porque a veces los consumidores solo quieren ver felaciones, por ejemplo, pero ¿por qué hay que discriminar por razas?

Sea como sea, no tengo ninguna duda de que la industria del porno volverá a crecer cuando acabe la pandemia, pero también sé que muchos otros actores y yo nos decantaremos cada vez más por el trabajo independiente. La industria, tal y como era antes del confinamiento, no ofrecía mucha libertad a los actores y muchas de mis ganancias tenía que reinvertirlas en gastos de representación, peluquería, maquillaje y vestuario, además de los impuestos y el alquiler, como todo el mundo.

Si a los actores nos dan la oportunidad de vivir sin preocuparnos por determinados aspectos de la industria del porno, la vamos a aceptar.

Honey Gold es modelo y actriz porno. Puedes seguirla en Instagram: @honeygoldxx

Este post fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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